—A
mí me parecen cosas raras, Eugenia. En esas cabezas hay cosas poco claras…
—Bueno,
no tanto, tía. Conozco parejas que se han divorciado y luego han tenido un
hijo.
—Pero
¿cinco meses después? Raro. Abatible. Líquido.
—…
—Javi
dice que en esos cinco meses la ha visto tres veces y, por supuesto, nunca en
la cama. Además estaba siempre delante su abogado.
—…
—Se
lo ha inventado, Eugenia. O eso o es de otro... Y se lo quiere encasquetar…
Pero cuando se haga la prueba de paternidad será cuando salgamos de dudas.
—Mira,
tía, para raro lo de mi jefa. Va y me cuenta que cuando va conduciendo con su
hijo de cinco años, si pasa de 60 kilómetros por hora el niño empieza a llorar
y a decir «No más, no más». Y si sube a 80 entonces el niño sigue pero grita. Y
así… Con lo que tiene que bajar la velocidad y no pasar de 60. Sospecha que el
niño le quiere evitar un accidente, algo así como los «precog» de Minority report, ¿sabes?
—Y
¿tú te lo crees?
—Tía,
¿crees que miente?
—Joder,
Eugenia, tu jefa es una fantástica.
—Demuestra
que miente.
—¿Qué
dices?
—Tía,
me molesta mucho que dudes de una mujer. Si hubiese sido un hombre te lo
creerías, como te crees a Javi.
—De
eso nada. Y no lo puedo demostrar porque para eso tendría que acelerar a 140 y
poner en riesgo la vida de dos personas, y si hubiera un accidente me dirías: «¿Ves?».
Y encima quedaría en mi conciencia. Pero no le des la vuelta a las cosas como
haces siempre, yo no miro el sexo o el género de una persona para juzgarla.
—Pues
deberías. Bastante yugo soportamos ya para que nosotras mismas… Es lo que dice
mi jefa: «la segunda guerra es entre nosotras».
—¡Ah!
Y ¿la tercera? ¿El cepillo de dientes que se introduce en la boca a modo de
violación y rasca y rasca?
—¡El
sarcasmo es el recurso del débil!
—¿Esas
frases lapidarias las sacáis de un libro de autoayuda? Por cierto, ¿tu jefa
también piensa igual con esa movida del ajedrez?
—Por
supuesto. Lo condenamos.
—¿Ambas?
—Las
mujeres lo condenamos. Y tú eres expéctica de esas porque no te lo han
explicado aún.
—No
me hace falta.
—Tía,
el más importante es el rey, es el privilegiado, por eso se le mata el último.
Y a la que todos quieren matar es a la reina.
—La
fichas no se matan. Se capturan. Pero, bueno, es igual, déjalo, no pierdo el
tiempo con esas cosas.
—Esa
es la actitud pasiva que nos somete. Siempre te lo digo. Debes aprender a
superar ese estado de inactividad primario para trascender y ver la profundidad
de la vida.
—¡Ya!
No, es que…, verás, yo lo veo más bien… racista: empiezan blancas.
—¿Empiezan
a qué?
—Quiero
decir que el primer movimiento lo hacen las figuras blancas, por tanto llevan
ventaja. ¿Qué te parece?
—Mmmm,
se lo diré a mi jefa… Sería cargar más las pintas a nuestro favor.
—Tintas.
—¿El
qué?
—Nada.
—Te
importa que se lo diga yo a Sonia.
—Yo
no voy a hablar con tu jefa ni muerta, así que haz lo que quieras.
—Hum.
—Es
más. Estoy abriendo mi mente femenina para acceder a esa profundidad… Quizá me
cuesta y es muy torpe pero… veo un componente imperialista, anticomunista,
feudalista…
—¿Sí?
—…
—Eso
era lo de latifundios y tal…
—¡Los
peones se sacrifican por figuras más nobles, con más movimiento y mayor
puntuación! ¡Horror!
—¡Hacedme
un hueco, coño! ¿Cómo que de qué? ¿Lo del caimán?
—¡Joer,
qué pesao!
—¿Lo
dije o no lo dije?
—¿El
qué?
—Paco,
Paquillo, sácanos otra de boquerones. Lo del caimán… Que se lo cargan. Si
hubiéramos apostao me hubiera llevao 100 pavos.
—Bueno,
pues ya está, todo para ti. Muere el bicho. Has ganado. Venga, vamos a darle un
aplauso entre todos…
—Gracias,
gracias por tus ironías, Jorgín. Pero vamos a lo importante: admite que conozco
más a los gringos que tú.
—Otra
discusión no, por favor. A beber cerveza y ya está.
—No,
no, déjale. Se ha levantado esta mañana cachondo perdío para venir aquí a
restregarme su antiyankeeismo…
—¡Vaya
palabro, tú!
—Está
tol día así: yankee, gringo, trumpero… Eres muy cansino.
—Está
en su cultura. Son unos killers. Ahora se desahogan con los animales.
—¡Aquí
tenéis!
—¿Veis?
Entre estos boquerones allí hubiésemos encontrado unos balines en vez de los
ajicos troceaos y el perejil. Gracias, Paco.
—Mira,
si los padres fueran más responsables…
—A
mí eso me da igual. Yo solo lo digo por la puta anticultura
norteamericana.
—¡A
ver!, ¿qué coño de los padres?
—Tío,
los responsables serán los políticos que permiten que haya animales salvajes
sueltos por ahí.
—¿En
EE.UU. animales salvajes? Noooooo.
—No
te cachondees, tío, lo digo en serio.
—Yo
también. He estado allí dos años, ¿recuerdas? Me topé con unos… 300 animales
salvajes cada día, desde que salía de casa hasta que volvía. Mi querida araña
era el único animal doméstico del barrio.
—De
todas formas, tú, eso de los políticos… Entonces ¿qué hacemos, matamos a los
políticos, igual que han hecho con el caimán?
—Ahí
es donde voy. Se mata al caimán. ¿Por qué?
—Está
claro. Imagen, política, cabeza de turco…
—De
eso nada. Se le mata porque es un animal peligroso y punto.
—¿Esa
es razón para que lo sacrifiquen? ¿Estamos locos? Es una bestia, es una jodida
bestia. No es un perro, tío. Sacrificamos a un perro cuando se vuelve
peligroso, cuando ataca, cuando está loco o enfermo. Pero un caimán es una
bestia. ¡Oh, eliminemos a todos los caimanes del mundo! O ¡Sacrifiquemos a los
tigres y leones de África! ¿En qué coño estás pensando?
—O
sea, ¿que tú pones antes la vida de un animal que la de un niño?
—Tío,
no pongas palabras en mi boca que yo no he dicho, no me seas pabloiglesias,
loco.
—No
politicemos esto, ¿eh?
—Vale,
era solo un comparativo. ¡Lo del niño es populista que te cagas!
—Conozco
gente que ha tenido malas experiencias con perros y luego tienen perro.
—¡Ah!
Y yo conozco a gente que ha tenido malas experiencias con perros y luego no
quieren ver uno ni en pinturay tienen traumas. ¡Qué idiotaargumento es ese,
tío! ¿A cuántas personas conoces en el mundo? ¿200? Hablas mucho con Pedro
Picapiedra últimamente, ¿verdad?
—Todo
un rupícola.
—No
estamos hablando de un perro, listillos, ¡a ver si he de llamar a Frank de la
jungla para que os haga un esquema de la zoología básica!
—¡Con
estos zumbaos ni Aristóteles!
—A
mí me la pela si el bicho vive o muere, lo que me importa es el niño y su
familia. Ponte en su lugar.
—Tío,
que defienda al animal no significa que no entienda el dolor de la familia.
Todo no es blanco o negro. Son categorías distintas. Mira este boquerón. Por
delante blanco y por detrás azul. Ya está. Y me lo zampo. Además, no defiendo
al animal, solo digo que matarlo ¿qué es lo que soluciona?, a ver…
—Podría
matar a otro niño, ¿no lo entiendes?
—Sí,
y otro caimán también, ¿lo entiendes tú, hater?
—¡Ah,
no hagamos nada! ¿verdad? Si fuera tu hijo…
—Tío,
otra vez tergiversando. Yo solo digo que esa medida no. Veamos otras.
—Aplicamos
si queréis las leyes vigentes y lo juzgamos y lo encarcelamos.
—¡Ja,
ja, me parto! ¡Oh, te has estrujado el cebollo!, ¿eh?
—Si
es que estáis discutiendo una idiotez. ¿Qué más da? España va bien en el
europeo, ¿no? Y ¿De Gea?
—Tío,
discuto porque Gringolandia y su estupidez se extiende como un puto
cáncer y no quiero que os idioticéis. ¿Qué hay de malo en hablar? ¿Tienes miedo
de hablar? ¿Tienes miedo de no saber hablar o dar tu opinión o de quedar mal
diciendo tonterías? Pues escucha. Escuchar también es bueno. Es un principio.
Este boquerón, mira, mira, este boquerón… escucha, está calladito…
—Cerrar
los estadios un año entero. Un año sin ligas, sin copas…
—Sin
abonos…
—¡Pues
que se jodan!
—Hombre,
yo creo que lo de prohibir es siempre una marcha atrás.
—Pues
a veces, detenerse un poco o tirar patrás no es malo.
—¿Sí?
¿Dime un ejemplo?
—¿Eh?
—Un
ejemplo de que ir patrás haya sido bueno.
—Pues…
—No
lo hay.
—Las
artes.
—¿Eh?
—En
las artes siempre ocurre. El Renacimiento volvió a establecer los valores
estéticos del Clasicismo. Y el Neoclasicismo también. Y así se rechazaba la
oscuridad de la Edad Media o del Barroco.
—Mmmm,
bueno, también podría yo decirte que es el Barroco el que echa patrás y rechaza
el Renacimiento, y así también el Romanticismo con el Neoclasicismo…
—Bueno,
es igual. Esto hay que pararlo. ¡Metieron un lanzabengalas! Estamos locos.
—O
enfermos.
—Es
lo mismo. Nos pegamos, nos rajamos… Es que no va a poder ir uno al fútbol con
su hijo a disfrutar una tarde del espectáculo del deporte rey sin miedo a que
le abran la cabeza.
—Hombre,
si el rey es Joffrey.
—No
te cachondees, tío. ¿No viste la imagen del padre con el niño en brazos y
levantando la mano pidiendo «A mí no», «Yo no participo de esto», «Dejadme
pasar», «No me agredáis»?
—Sí,
lo vi. Perdona, es que venía a huevo.
—Es
que mucha tolerancia y favor hacia las donaciones de médula, «¡Oh, qué grandes
somos!», y fundaciones contra el cáncer, «¡Oh, qué buenos somos!», los Derechos
humanos…
—«¡Oh,
qué rectos somos!».
—Pues,
sí… Y qué hipócritas también.
—…
—Tengo
el cuello quemao. Ayer fui al campo con mis padres y tal y caía una que no
veas. Y no me puse crema.
—Esto
ya está siendo exagerao, cada año peor.
—…
—¿Lo
otro? Te lo resumo. Nadie se va meter en lo del fútbol. Bueno, sí, cuatro
parches: denuncia a tal, multa a la federación, inspección en el otro…
—Eso
son remiendos, apaños… «Oye, que soy el ayuntamiento de nosedónde y necesito
refinanciar tanto y tal», ¡ala!, y más deuda pal ayuntamiento… «Oye, que he
suspendido dos asignaturas en junio y tal», no pasa ná, dentro de tres semanas
recuperación de todo el curso, 8 meses…
—Pues
algunos aprueban.
—No
seas iluso.
—…
—¿Qué
pasó en Roma? Roma prohibió los gladiadores. No había otra forma para quitar la
violencia marrana y sangrienta.
—Eso
fue porque los que morían eran cristianos y lo prohibió un emperador cristiano.
Valentiniano, creo que era. El imperio estaba en decadencia.
—Como
nosotros. Estamos enfermos.
—Sí.
Pero tampoco sé si esa es la solución. De hecho la violencia se trasladó a
otros fueros. Si no de qué seguimos igual… Hay tensión en el ser humano… Algo
de esto decía Freud. Y no la canalizamos…
—…
—Creo
que había una ley física, ¿no? ¿Transformación de la energía o algo así? La
cosa es que si soplo hacia ti y tú pones la mano entonces ¿Qué hace el aire? Se
desvía. O, por ejemplo, si doy un golpe en la mesa, ¡plom!, ¿crees que la
fuerza ha sido eliminada por la mesa?
—Mmmm,
¿sí?
—Pues
no. Se ha transformado, se ha ido un poco por ahí, otro poco por allá… La
tensión…
—…
—Mira,
si no lo de Muniain y tal.
—¿El
qué?
—Lo
de España, lo de De Gea y la prosti…
—¡Ah!,
sí… Otra historia. Oí que pasó hace 4 años. No sé, De Gea era un chaval ahí,
¿no?
—Pues,
creo que ahora tiene 25…
—Me
cuesta creer que abusaran y tal.
—¿En
serio? A mí no solo no me cuesta sino que creo que hay muchos más casos pero no
salen. De momento.
—Pero
es gente joven, con pasta, que puede tenerlo todo y vivir bien…
—Por
eso mismo. Están cansaos de lo normal y buscan cosas diferentes. La juventud de
hoy es así. Bueno, antes también habría de todo, pero creo que ahora es más común.
—Los
jóvenes de hoy están perdidos.
—Puede
ser. Pero si fuera así habría que ver la responsabilidad quién la tiene, ¿no?
Porque una generación no nace ya así, ¿no?
—De
todas formas, no descartes que sea un papelón de la tipa esta, y que no hubiera
abuso, solo un caso de prostitución y ya.
—Habrá
que ver las pruebas pero tensión había, porque los wasaps ya se han publicado y
el otro día De Gea dijo que no conocía a la prosti. Literal.
—¿Esto
no será una maniobra de los gabachos para desestabilizar al equipo?
En
las primeras declaraciones he escuchado dudas sobre si es un ataque terrorista
u homófobo. Parece que hay indicios para ambos —no me sorprende. Más allá de quedarnos
en la causa que motiva a esta gente deberíamos señalar, en primer lugar, que este
tipo no es un lobo solitario, como este hay muchos; en segundo lugar, vamos a
oír de todo en los medios de comunicación, pero deberíamos poner en tela de
juicio toda la información, puesto que viene de Norteamérica, tierra de la
Mercadotecnia fogoartificial y teatrera y de guerras con auto lavado
hollywoodiense; y, en tercer lugar, deberíamos decidir sobre dónde colocar el
foco.
Sabemos
que cualquier niño de 16 años puede llevar un arma en Norteamérica. Está en su
ADN, diría Trump. De la misma manera podríamos apuntar nosotros que el machismo
está en nuestro ADN. Ambas afirmaciones son falsas —además de idiotas— y solo
sirven para justificar las necesidades o motivaciones egocéntricas de cada cual.
Todos deberíamos saber que hay culturas de matriarcado, por poner un ejemplo.
Así que de genético poco. Es una cuestión social, adquirida, ambiental. En Gringolandia
se respira desde hace mucho tiempo el ruido de una bala —y no solo en las películas.
Es el carácter de buena parte de la nación. Por tanto, la cuestión es educativa.
No son accidentes aislados. ¿Consiguió Norteamérica eliminar el tabaco de la
conciencia nacional? Bastante, ¿verdad? Pues las mismas herramientas contra la
muerte por bala. Y dejémonos ya de hipocresías.
¿Acto
de terrorismo? ¿Acto homófobo? ¿Qué más da? Si alguien aún va a fiarse de los
medios de comunicación de Gringolandia es un iluso o un egódoxa. Si queremos
noticias que favorezcan al Madrid leamos el AS,
y si queremos que favorezcan al Barça leamos el Mundo deportivo. ¿Qué periódico o canal de tv si somos del PP o del
PSOE…? Estimado lector, si queremos la verdad leamos los dos, veamos los dos, y
luego hagamos un ejercicio crítico reflexivo. Espero que no sea pedir mucho:
querer la verdad, ¿no? Pero, insisto, ¿qué más da? Muere gente. Es violencia. Y
el sistema de valores y el educativo deberían condenarla y expulsarla, y nunca
usarla para justificaciones y motivaciones políticas o sociales. Eso nunca.
Poner
barreras es un parche. No es la solución. Habrá quien grite que si todos
llevásemos armas —incluidos los homosexuales del local, dirían Trump y sus
acólitos, culpando indirectamente a las víctimas— todos hubiéramos detenido a
este tipo. ¡Esto es una barbaridad! La violencia siempre engendrará violencia,
y si esta frase tan sencilla no cala es porque tenemos un problema grave. Habrá
quien clame que en el trabajo de seguridad de este asesino no le hicieron un
análisis psicológico —y otros dirán que eso mismo forma parte de la
conspiración proarmas norteamericana, etc.—, o que debería haber más detectores
de armas a la entrada de locales públicos y privados, o que podríamos poner un
dron en la cabeza de cada persona, a unos 10 metros de altura y así…, o más
cámaras de seguridad, o un chip subcutáneo que pueda ser controlado por…, o
trincheras, o barricadas. Y las barreras no son la solución, ya lo estamos
viendo todos los días. Ni en el mundo real ni en el mundo virtual. También
habrá focos encima de los terroristas, de esos radicales asesinos, de los
homófobos —cuidado con twiter, por favor, ya se está llenando de idioteces y
egodoxía—, de la Fundación del rifle, de las mamás de aquellos que fueron a la
fiesta…
Camisas,
vaqueros, móviles, llaves del coche. Ellos. Camisas, faldas y pantalones, móviles,
bolso de mano. Ellas.
—Pues
pídeme para mí…, o sea, para nosotros, ¿no…?, tú, dos gin tonics.
—Sí,
sí.
—Oye,
pos ya que vas…
—¡Ya
estamos con el poyaque!
—¿El
qué?
—¡Poyaque
vas, poyaque estás…!
—¡Hijo,
cómo te pones!
—Venga,
pues voy yo y ya está.
—No
he dicho nada grave, solo que…
—¡Relájate!
—¿Relájate?
¿Relájate…? Pues mira, me pongo como me da la gana.
—Tío,
si necesitas ayuda para traer ocho copas nos lo dices…
—¿Te
me estás riendo de mi cara en mi cara?
—Si
quieres te hago un plano…
—¡Otro
con el cachondeo! ¿Qué coño os pasa hoy?
—Dejadlo
ya, que parecéis críos.
—Los
hombres estos…, que si no mean su territorio no son hombres.
—Pero
si vosotras sois iguales.
—O
peor.
—¿Qué
dices?
—Bueno,
¿vas o no vas?
—¡A
que no voy!
—Mira,
tía, así con todo. ¡Todos los días! Ya te dije el otro día.
—Así
¿el qué?
—¿El
qué? Mira, no quería contarlo hoy pero lo voy a hacer.
—Espera,
espera, que saco el Plebiscope, ¡que
esto está molando!
—¡Ya
ves, tron! De esta nos siguen mil.
¡CONFIDENCIA!
—He
conocido a alguien…
—¿Qué?
—…
—Y
¿me lo dices así, delante de todos?
—…
—Podías
haber esperado a estar a solas.
—…
—Tú,
para de grabar, gilipollas.
—¡Tranqui,
tron!
—¿Cómo
has podido…? Hemos hablado de esto muchas veces. Quedamos en decírnoslo todo…
¡Tío, te he dicho que no me grabes, sabes que no me gusta!
—Te
me relajas, ¿vale…? ¡Hostias, 58…!
—Y
¿quién es el puto afortunado que se ha estado merendado a mi novia?
—Déjalo,
¿vale? No te mortifiques.
—¿Ahora
vas a darme consejos tú? ¿Ahora eres tú la moral o qué pasa?
—Tío,
no la insultes.
—¿Insultar?
De momento no he dicho nada, aunque quizás empiece, así que tú cállate y dedícate
a tu piba, no sea que te salga cariñosa como la mía.
—¡Tío,
con Silvia no te metas que te meto!
—¡Y
tú deja de puto grabar que te tragas mi puño. Ya te lo he dicho 3 veces,
dos con educación y esta es una puta amenaza!
—¿Me
estás amenazando, mamón? Mira que está grabado… ¡185!
—O sea,
que encima no me vas a decir con quién.
—…
¿Quieres saberlo?
—Dímelo.
—No
sé si debo…
—Ten
la mierda de decírmelo por lo menos…
—…
—¡Me
lo debes, joder!
—Joder,
¡qué teatrero!
—¡Tú
cállate!
—¡Dios,
470 visitas!
—Me
das asco… Me dais asco todos. ¡Enfócame! Eh, los que miráis, sois unos putos
fracasados…, os va el morbo…, os sentís vacíos y tenéis que llenar vuestras putas
vidas con las de los demás…
—¡No
te acerques!
—Ahí,
mirando como salidos y viciosos…
—¡1300!
¡Esto huele a récord!
—¡Es…
Javi!
—¿Qué?
—Lo
que has oído.
—¿No
será…?
—¡Tu
hermano, joder!
—¡Uhhhhhhhhhhhhhhhh!
—¡Huele
a récord!
—¿Mi
hermano? ¿Te has tirado a mi hermano, puta destroza matrimonios?
—¡No
se lo digas, vale!
—¿Qué
no se lo diga?
—¡3700!
¡Síííííííííííííííí!
Rompe
un tercio y amenaza con el silicato.
—¡Suelta
la puta cámara o te mando al cirujano!
—Espera,
tío…
—¡Espera!
—¡Tranquilo!
—¡¡¡Es
todo mentira!!!
—¿Qué?
DEUS
EX MACHINA: Ponemos precio a nuestra vida, pero ¿cuál es el precio de nuestra
vida? ¿El engaño? ¿La muerte? ¿El morbo? ¿El orgullo? ¿El éxito? ¿La
competitividad insana? ¿Ser el «mejor»? Ponemos precio también a la vida de los
demás. ¿Desde cuándo «no» es «sí»? ¿La enfermedad del yo ha avanzado tanto que
percibimos valores y palabras invertidas? La Ilustración derrocó a los tiranos
de sangre azul, pero ahora el prójimo es mi tirano. La masa, creyéndose
individuo, tiraniza a otros individuos. La masa acecha. La masa cáncer, esa
suma de individuos sin individualidad, devora al hombre individual. La masa
tirana anhela individualidad, pero al no tenerla en su constituyente biológico
pretende alcanzarla usurpando al verdadero individuo. «¡Muerte al individuo
porque me agrede su individualidad!» ¿Hasta cuándo este superhombre podrá
resistir? ¿Dónde va a refugiarse en su lucha titánica? ¿Su única salvación será
degradarse a abandonar su arma, la razón, y aprender a usar las armas de la
masa bestia? Podría caer derrotado y la masa ya no tendría antagonista. Muerta
la razón que controla a la bestia, esta seguirá teniendo hambre porque es
principio insaciable. La próxima digestión será fagocitaria. La masa
trituradora rastreará cualquier síntoma atávico y durmiente de individualidad
entre sus componentes, y seguirá masticando y aniquilando a «lossuyosenpotenciade»
superhombres.
Ahora
que está tan de moda ser encarcelado en esta península ibérica del pillaje
manual e ideológico, resulta que confluyen los astros y el escenario zoolímpico
nos muestra una variopinta —a veces, rocambolesca— animalia triunfante.
Uno
de los representantes de la especie es A. Otegi, portavoz hace años de grupos
políticos vascos considerados ilegales en España por vivir al amparo de ETA,
organización política terrorista que ha asesinado a políticos y empresarios. Por
demostrarse su pertenencia a banda terrorista o banda armada fue condenado y
pasó seis años encarcelado. Salió hace dos días, como quien dice. Ahora mismo,
en estos minutos en los que escribo, está en el Parlamento europeo, y va a
seguir allí haciendo un tour, invitado y acogido por una troupe de iluminados.
Me pregunto si la pareja o el hijo o la hija de alguno de esos inocentes que
fue encerrado y utilizado o asesinado para provocar la independencia de un país
también tiene la puerta abierta y el altavoz encendido en el Parlamento europeo
—como invitado, digo— y poder así tener derecho a réplica o señalar que su
padre murió por razones «políticas».
¿Recuerdan
al Dioni? ¿No? Ya llovió mucho desde que este ladrón obrara. Fue vigilante de
seguridad y se agenció un furgón blindado de una empresa con billetitos dentro.
Se fue de vacaciones a Brasil pero lo pillaron entre postizos y posaderas. No
devolvió todo el dinero y la empresa a la que robó desapareció por bancarrota. Algunos
lo tienen por un Robin Hood del pueblo. Tras la cárcel y varios negocios, llegó
a grabar dos discos. Traficó con drogas. Lleva unos años subido al bólido de
las televisiones y el cine. El anónimo ladrón devino en ladrón para la opinión
pública, y ahora es personaje público al que algunos votan para salvarlo y
aplauden en Supervivientes —ya estuvo
en otros programas forrándose los bolsillos del chaqué—. Me gustaría saber si
esos que le pagan desde los sofás, copa y puro de allí arriba lo contratarían
como mayordomo en sus dulces y brillantes hogares. Y me gustaría saber si los
que le votan o aplauden le darían trabajo sentado en su caja registradora.
Y
¿qué decir de Mario Conde? En 1993 se destapó el caso Banesto, por el que fue condenado a 20 años por perder unas cuantas
maletas de dinero —no está claro si fueron maletas o camiones porque el dinero
no apareció nunca—. El caso es que tras la cárcel se deslizó como pez en el
agua por platós televisivos —curiosamente de la misma cadena que otros, Teleconvicto—, al parecer para mejorar
su imagen pública porque, como se supo después, ¡el tío quería presentarse a
unas elecciones! Se convirtió en el presidente del partido Sociedad Civil y Democracia. Y como era tan público pues
publicó libros y todo. Hoy vuelve a ser investigado porque, ¡qué casualidad!,
han aparecido unos milloncicos de euros que no había declarado que tenía. Los
paraísos fiscales, ya saben. Pero no pasa nada. Me aventuro a que ya tiene
contrato televisivo , cheque y salón de belleza para contarlo todo todo, o sea,
nada nada.
Por
tocar todos los palos para que conste que es un problema social, no político —y
ya veremos si es cierto que el fútbol no se toca—, el rey Midas del deporte rey,
L. Messi, fue imputado y llamado a declarar hace un par de años. Fraude fiscal.
Y ahora está siendo investigado también por unos papelitos que parece que se ha
llevado a otro país y que se le ha olvidado declarar.
—¿Por
qué no declaró usted…?
—No
lo sabía. Yo no sabía que mi dinero estaba allí. Solo pago con tarjeta.
Bueno,
ya se verá. Lo que ya se puede ver, que es adonde voy, es a sus fanáticos
seguidores, followers, messiers, aplaudiendo al tipo cuando se destapó la
noticia, justificándolo y exculpándolo.
—Él
no sabe nada porque se centra en jugar. A él no le interesa el dinero.
—Su
padre es el que lo maneja.
Y yo
me acuerdo de Lola Flores pidiendo unas pesetillas a cada españolito.
¡Pobrecita ella! ¡Y la Pantoja! ¡Tan mal está la pobre económicamente que se ha
hecho un restyling!
Y la
última: el otro día, mientras tomábamos peladillas y azucarillos en una
cafetería, como buenos jubilados, nos dice un amigo:
—Tengo
una duda moral. Se me ha roto el botón del volumen del móvil y voy a comprarme
otro, y un amigo me ha dicho que qué voy a hacer con este, porque no sabe lo
del botón, y me ha dicho que me lo compra por 200€. ¿Qué hago?
—Eso
se llama timar. Si quieres ser un timador, adelante.
—No,
a ver, he pensado decirle que a veces el botón no va bien, a veces…
—Timar.
—Yo
creo que no es para tanto, tío.
—Luego
te quejas de los políticos.
—¡Eh!,
no me compares ni de coña… Y si ellos no dan ejemplo no voy a ser yo el tonto… Vosotros
también lo haríais. Paso de discutir con vosotros, sois unos putos envidiosos.
—Mira,
has hablado para pedir consejo, así que si no te gusta te aguantas. La próxima
vez que necesites confirmación de tus actos amorales para no sentirte culpables
te lo callas o visitas a Bárcenas a la cárcel.
—Y
vosotros sois perfectos, ¿no?
—Nadie
ha dicho eso, tío, ahora estás a la defensiva.
—¡Hombre,
me estás comparando con Bárcenas!
—Cada
uno a su escala. Si tuvieras cerca millones no sé lo que harías…
La
cosa es que el delito se está banalizando,
por un lado, y acaba en erostratismo. Cada vez se oye decir más eso de «Si todo el mundo lo hace pues yo
también/yo no voy a ser el tonto», ¡como si conociéramos a todo el mundo! Yo no
conozco a más de 200 personas —alguno tiene 5000 amigos en redes sociales y
cree que eso es conocer; aun así el número…—. En fin, una vez más la disonancia
cognitiva que nos permite buscar razones que justifiquen nuestros actos,
equilibrar creencias y conductas. Si creo que está mal pero quiero timar…, eso
no casa bien, así que mejor si me convenzo y me creo que está bien porque todos
lo hacen. Mucha gente, creyendo que de verdad esto es común, se sube al carro; o
si estaba subida no se baja. Además de la hipocresía de participar del
«negocio» pero criticar a los políticos que lo hacen, porque también hemos
sentenciado vulgarmente que político es igual a corrupto.
Por
otro lado, quizás en menor medida, observo también cada vez más el hartazgo de
que alguien nos robe, aunque sea un boli, y conductas asertivas que permitan
colocar a cada uno en su sitio. Lo cual es de aplaudir.
Puede
que, en lugar de encontrarnos en medios de comunicación social noticias de
políticos corruptos, por ejemplo, y atornillar constantemente dicha noticia
hasta llegar a sus calzoncillos o a las bolsas de basura, debiéramos ofrecer
reflexión y debate social, no político, con profesionales que se centraran en
lo social, no político.
Sala
de espera. De esas tan cálidas. No corre el aire. No corre el tiempo. No hay
anestesista.
—…
—¡Pos
yo siempre pregunto todo! ¡Todo…! Y ya está.
—No,
si yo no digo nada, pero es que cualquiera se puede equivocar.
—Yo
no. Porque para eso me estoy yo aquí. Y lo primero pregunto. Pregunto siempre.
¡Que es lo que hay que hacer! A la ventanilla, a este, al otro…
—Ya,
bueno, y yo me he equivocado y no pasa nada.
—Bueno,
yo lo dejo claro: que yo siempre siempre pregunto. Y ya está. Porque yo tengo
mis cosas. Y no digo lo que es…
—Como
todos.
—Ya
pero yo no lo digo. Y me preocupo por preguntar y estar aquí. Siempre que vengo
yo estoy aquí… (Pasos de bata.) ¡Oye,
doctor, espera…! Mira yo…
—Sí,
pero ya le he dicho antes, señora, que aún no puede ser. Espérese y ahora lo
pregunto.
—¡Bueno…!
—…
—No,
es que así no puede ser… Y yo no digo a nadie lo que tengo, pero…
—¿Otra
vez, señora? ¡Ya está bien!
—¿Cómo
que ya está bien? Ya le he dicho a esta que yo pregunto porque es así, hay que
preguntar porque en la ventanilla no te dicen las cosas o las dicen mal. Y yo
no puedo estar así.
—Si
es que está usted molestando todo el rato y retrasando a los médicos.
—Y a
nosotros.
—Señora,
que yo también estoy para una ecografía y tengo prisa.
—No
os metáis conmigo, que ya está bien. Yo hago lo que yo tengo, ¿eh? Y no digo lo
que es porque no lo digo.
—A
lo mejor yo estoy peor que usted.
—Mira,
la otra… ¡cállate ya, pesada, que eres una pesada!
—Oiga,
señora, dice usted no se metan con usted y acaba de insultar a esta señora. ¡Cálmese!
—¿Tú
también? Vamos, hombre, todos en contra mía… ¡Ay!
—Es
usted la que insulta así que no se queje ni pida respeto a los demás.
—Ya
veo, ya. Todos. Todos… Pero ¡no ves que se meten conmigo! ¡Eso no lo ves!
—Veo
muy bien.
—Chssss.
A ver. Pensemos todos dónde estamos y nos callamos todos, ya está, ¿vale?
—Nosotros
le estamos hablando con respeto… A ver si tampoco podemos hablar.
—(Chssss,
si ya… Pero…)
…………………………………………………………
Ascensor.
Baja de la 8. Estamos en la 0. Queremos subir. Puertas. Señor desesperado, con
gafas gordas y desesperadas, y una hija más desesperada con él. El contacto.
Los inquilinos eternos del ascensor tratan de salir pero el señor trata de
entrar porque sabe que el ascensor va a zarpar sin él, es más, sabe que el ascensor
va a zarpar sin nadie. El ascensor de hospital, esa huidiza, agresiva,
inhóspita y abatible superficie de existenciales conversaciones teológicas.
—Papá,
deja que salgan primero.
—¿Eh?
—A
ver, déjenme ponerme delante que quedo yo por salir y voy a la -1 ya.
Ascensor
a -1. Puertas.
—¡Ale!
Hasta luego. Miren todos los botones no sea que con el trajín no se hayan
pulsado todos.
—¡Vete
ya, cojones!
—¡Papá!
—Yo
solo intentaba ayudar.
—¡Pos
te hubieras bajao andando, coño, que tú eres joven. Ahora tenemos que jodernos
todos!
—¡Papá!
—¡Anda
ya!
Ascensor
a 4. Puertas.
—¡Anda
tira! Y a ver si te muerdes la boca.
—Nena,
cariño, unos hablan de más y otros como esta ni hablan.
…………………………………………………………
Cafetería
del hospital. 10:30 de la mañana. Cola para almuerzo. En mitad de la sala una
barrera traslúcida separa al personal de los visitantes, para preservar la paz
médicosenfermeros VS familiaresdepacientes. Señor y señora de unos 65 años y entrados en
carnes, grasas y excesos.
—2
cervezas, 2 coca colas, una de cheetos, una de cortezas, una de onduladas y un
cruasán de chocolate.
…………………………………………………………
Hospital,
en su totalidad, constantemente, todo lleno, en puertas y esquinas: «Por favor,
cierren las puertas».
Ah,
sin contar la cantidad de mujeres que ni siquiera denuncian.
Desmundo Cartes
Entonces,
según tú —y es una mera pregunta—, el hecho de que se condene a individuos
inocentes a la cárcel es un mal menor compensado por la cantidad de individuos
culpables que se encarcelan, verdad?
Es
decir, el fin justifica los medios.
Simone de Lauvoir
Teniendo
en cuenta que el año pasado murieron 64 mujeres por violencia de género y 11 en
lo que llevamos de año, 612 desde 2007, el hecho de que se castigue o encarcele
a una persona que puede ser inocente es un mal menor —en cualquier momento se
puede demostrar su inocencia—, pues se puede mejorar el dictamen de una pena, pero
la vida no se puede recobrar.
Elisa Bathory Luminous
Nos
pegan, nos violan, nos asesinan, se nos acusa de mentir, y cuando se dan datos
oficiales de que solo el 0,01% de las denuncias son falsas tienes el cuajo de
venir a recordar que aun así las hay. No te da vergüenza?
Desmundo Cartes
¡Y este,
damas y caballeros, es el problema de la sociedad de hoy!
Como
siempre digo: el problema está en la educación.
Cómo
pensáis acabar con este tipo de agresiones?, mediante el castigo sesgado y la
parcialidad? Y con esto me refiero a la violencia de género, a la política y a
cualquier ámbito.
No
se trata de incendiar y destruir sino de educar.
Podéis
tener vuestra caza de brujas particular hacia los hombres, hacia los políticos
corruptos o hacia lo que queráis. Yo sigo teniendo fe en la humanidad y en que
algún día la gente no maltratará, no robará, no obrará de manera tan egoísta, no
por miedo a ser castigado sino porque inherente, intrínseca y moralmente dirá:
esto está mal.
Y
venir con la excusa de «hay que hacer algo mientras tanto» es relegar la
responsabilidad a otros, es escurrir el bulto, es coger la responsabilidad que
tenemos todos, como sociedad y no como individuos, de educar de manera
responsable y mirar para otro lado, porque es más cómodo eso que creer que la
humanidad puede cambiar con esfuerzo.
Elisa Bathory Luminous
Bonita
forma de ignorar que eres un insensible que flipas con cosas que no te tocan.
Vienes con tu palabrería as usual y te despides porque ya la cosa no va contigo.
Yo te lo vuelvo a preguntar: no te da vergüenza?
Desmundo Cartes
O sea,
que por no ser mujer no puedo entenderlo?
Por
cierto, no me he despedido.
Elisa Bathory Luminous
Esa
es tu línea, para ti es un mal menor que tantísimas mujeres sean
maltratadas,con tal de que algún hombre
inocente no vaya a la cárcel?
Ard Ludwig Von Mises
A
ver, me voy a cagar en tó. Estoy con amigos, así que voy a ser breve, pero me
sigo cagando en tó. Si cada puta vez que sale el tema de la violencia de
género tienes que sacar las denuncias falsas, que son poquísimas y ni siquiera
sé de una que haya acabado mal, es porque te importa más que un tío pase por la
posibilidad de sufrir una pena judicial que la cantidad de mujeres que VIOLAN,
MALTRATAN y MATAN, y por tanto tienes un puto problema. Lo siento,
Desmundo, ojalá no fuera así, pero estás siendo jodidamente machista.
Hala. Y como ya nos conocemos, no eres capaz de reconocer un puto error
y vas a responder con más mierda del estilo. Vuelvo a la gente con la que
estoy. Buenas noches a ti también.
Desmundo Cartes
Si
queréis que me vaya a dormir o simplemente que me vaya, decidlo, porque yo no
recuerdo haber dicho que me despido.
Bonita
forma de ignorar que eres una moralista autoritaria, Elisa, con opiniones con
las que estás en desacuerdo.
Vienes
con tu absolutismo indiscutible as usual ignorando la alternativa que propongo
y manipulando mis palabras con ese segundo comentario solo porque te parece más
cómodo volver a llevar la discusión a tu terreno.
A mí
no me da vergüenza debatir las cosas desde todos los puntos de vista, y jamás
he dicho ni he ido por la línea de que sea justo dejar que mueran todas las
mujeres que mueren: eso me parece ridículo y quien haya entendido eso al leerme
me parece que tiene severas deficiencias a la hora de procesar la información
escrita —cosa grave.
Mi
punto de vista es la mera pregunta de, si para que se haga justicia un sistema
permite injusticias, estamos hablando de un proceso legítimo?
Quizás
la solución no está en castigar a todos a diestro y siniestro, y lo aconsejable
sería educar tanto a hombres como a mujeres para evitar el maltrato.
Por
si acaso no ha quedado claro: estoy en contra y me repugna cualquier acción de
maltrato, ya sea físico o psicológico, hacía un hombre o hacia una mujer; lo
detesto y lo condenó, al igual que condenó cualquier abuso de poder.
La
realidad es que estamos criados en una sociedad individualista y selvática,
cuando somos animales sociales con lo que ello conlleva.
De
ahí no puede salir nada bueno y si no estáis de acuerdo con ello, lo primero es
el respeto, que yo en ningún momento he llegado faltando a nadie, Elisa, ojo.
Ard Ludwig Von Mises
Sí,
y como somos animales sociales, deberían importar más unos cientos de mujeres
muertas que un par de hombres que casi acaban mal.
Desmundo Cartes
Ard,
contigo ya hablé esto justamente, no voy a invertir más esfuerzo en ello,
porque no sirve para nada y tampoco se puede hablar como personas sin que te
alteres y haya faltas de respeto por doquier.
Ard Ludwig Von Mises
Desmundo, se puede. El problema es que
siempre defiendes la parte que te interesa dejando muy de lado la racionalidad.
Y a partir de cierto punto me toca los cojones. No tiene más historia.
Desmundo Cartes
Parece
que no se pueda tener una opinión diferente a la vuestra ni debatir sin que a uno
lo llamen hijo de puta; muy tolerante todo, sí.
Y
repito: yo cuestiono la legitimidad o, mejor dicho, la justicia de un sistema
parcial —reconocido por ti que lo es. Si encuentras en palabras anteriores que
yo defienda a una minoría de hombres acusados injustamente y por ello
justifique la muerte de todas las mujeres te invito a cenar al Hilton.
No
todo es blanco o negro.
Desmundo Cartes
Y no
se puede, contigo no, que ya hablé de esto contigo hace tiempo y lo más
moderado que soltaste fue hijo de puta.
Y
ahora mantengo una conversación con Simoney os metéis los dos, faltándome alrespeto
porque sí, porque no opináis igual que yo. Y eso es tolerancia? Eso es debatir?
Estamos gilipollas?
Llamadme
cuando seáis capaces de mantener una discusión con alguien que no opina igual
que vosotros sin faltarle al respeto, que sois los dos unos maleducados.
Desmundo Cartes
Relativamente
os tengo aprecio, y por eso estoy tolerando esta lluvia de gilipolleces,
pero no te confundas: yo no os he faltado al respeto, y vosotros venís
exigiendo respeto y comprensión a base de insultos: a otro con hipocresías.
Ard Ludwig Von Mises
Nadie
te ha llamado hijo de puta. No vayas de víctima.
Y
sí, es parcial porque la sociedad es jodidamente parcial. Y, aun así, la parte
que la justicia beneficia sigue saliendo mal parada. Pero, pese a ello, siempre
que sale el tema tú siempre mencionas antes las denuncias que no llegan a
ningún lado o las que no se hacen.
Desmundo Cartes
Me
lo llamaste en la anterior conversación sobre el tema que tuvimos. No voy a
pasarla por este chat porque es privada, pero la tengo, haz memoria. Empezaste
a insultarme porque se te fue la perola sin que yo te faltase al respeto. Ahora
es ir de víctima pedir respeto? Si te jode que te llamen maleducado, sé
educado.
Ard Ludwig Von Mises
No
será blanco y negro, y admito desde el principio que el sistema no es perfecto.
Pero tus prioridades están más que claras. Y defienden más los intereses de tu
género que los de la sociedad.
Desmundo Cartes
Todo
tu discurso demuestra que no procesas bien la información.
Condeno
todos y cada uno de los ataques contra la mujer.
Condeno
todos y cada uno de los ataques contra el hombre.
La
violencia es violencia se mire desde donde se mire.
Y
donde yo estoy intentando decir «hay que educar, hay que trabajar para que esto
jamás pase», tú estás poniendo en mi boca «machista que defiende a los hombres
antes que a las mujeres».
No
defiendo a nadie más que a nadie porque nadie debe ser defendido más que nadie.
Hace
años era normal tener esclavos y decapitar personas. Hoy en el mundo desarrollado
eso no se hace, independientemente de que sea ilegal, como el maltrato.
El
objetivo, como ya he dicho cuatro veces, pero lo repito porque se ve que hay
problemas con el mensaje, es que por parte de la sociedad y de cada individuo
nazca el mismo rechazo hacia el maltrato que puede haber hacia cortar una
cabeza humana.
Eso
no lo vas a conseguir con nada excepto educación.
Y tú
puedes tener una opinión y yo otra, pero las faltas de respeto están de más.
Ard Ludwig Von Mises
Primero,
no viene a cuento «una vez me faltaste al respeto al hablar sobre esto», que
aun así no te niego ser capaz de hacerlo cuando alguien se niega a ser racional
y me hincha las pelotas. No tiene que ver con esta conversación.
Segundo,
sigues sin responder al tema. SIEMPRE que sale este tema, lo prioritario para
ti son antes los pocos tíos que han pasado por situaciones de riesgo antes que
las cientos de mujeres muertas. No tengas los huevazos de decir que eres
imparcial o racional. Lo único que haces es soltar dos mierdas y después
excusarte en que se te falta al respeto.
Dejar
de lado tantas muertes y maltratos para dar prioridad a un puto caso de
denuncia falsa sí que es una puta falta de respeto. No me jodas.
Desmundo Cartes
Madre
mía!!! Al final me vas a hacer explicarlo por quinta vez… Con lo eficiente que
eres en clase; me estás sorprendiendo hoy. XD
Lo
siento pero no puedo irme a dormir si no intento explicarlo por quinta vez de
manera más simple para que lo entiendas.
A
ver, lo estás poniendo como si solo hubiera dos posiciones: o se defiende a
hombres o a mujeres. Bueno, pues ahí va un spoiler: yo no defiendo ni a uno ni
a otro. Estoy mostrando que el sistema no es perfecto. Otro spoiler: por mucha
ilusión que te haga eso no me convierte en machista, simplemente señalo una falla
en el sistema.
Por
tanto, y partiendo de la premisa de que el objetivo —al menos mi objetivo— es
que esta situación de maltrato no exista en un futuro, hay dos caminos —play a
música de fondo alegre típica de explicaciones infantiles de youtube https://youtu.be/hpKXHwbV-dU:
Camino
A: Aumentar más y más las penas punitivas hasta que la gente tenga tanto miedo
que no haga esas cosas. Problema: la gente siempre encontrará formas nuevas de
evadir el sistema o, incluso peor, habrá gente a la que se la sude hasta la
pena de muerte; eso ya pasa en EE.UU.. Llamémosle inmunización.
Camino
B: Empezar a educar, como se ha hecho en países donde casi no exista la
violencia de género. Que nazca del propio individuo un rechazo hacia esos
comportamientos. Problema: requiere de más esfuerzo, de un pacto social, y es
menos cómodo.
Yo
opto por el Camino B. Entiendo que tú lo hagas por el A. Lo que no termina de
cuajar es que tú o no entiendes o no respetas que yo opte por un camino
diferente al tuyo —música triste infantil de youtube https://youtu.be/sC75aU47GRk.
Desmundo Cartes
Supongo
que no hace falta que te explique cuándo escuchar cada link cinco veces,
espero.
Ard Ludwig Von Mises
WTF?
Vamos
a ver. Lo que tu propones es la típica falacia del falso dilema. Así que para
empezar voy a aclarar que yo no estoy diciendo que hagan falta penas más duras
y castigadoras, y no sé de dónde te has sacado eso, ni que opine que no haga
falta educar. Así que no me vengas con esas mierdas de opción A y B.
Por
otro lado, todo el mundo sabe que el sistema no es perfecto. Todo el puto
mundo sabe que existen denuncias falsas, y nadie lo niega. Nadie. Pero cuando Ella comparte un enlace que desmiente
que haya una gran cantidad de denuncias que son falsas, como una gran cantidad
de gente falsamente cree, ya me dirásexactamente qué aportas al mostrar un enlace que aporta que las hay.
Nadie ha dicho que no las haya.
No.
Lo que has hecho no ha sido mostrar que «el sistema no es perfecto», porque nadie
ha dicho que lo sea en primer lugar. Tú has vuelto a la carga con el tema de
las denuncias falsas, como has hecho cada vez que hemos hablado de violencia de
género.
Así
que no vengas a decirme que has hecho algo inocente porque no tiene sentido.
Nadie dice que no haya que educar en este tema. Así que deja de puto
decir cosas que te sacas de la manga simplemente porque te interesa…
Desmundo Cartes
Falacia
del falso dilema la educación social???? Por lo de blanco o negro??? Si yo
estoy proponiendo precisamente opciones!!! Tío, vives en la manida zona de
confort. Estás aterrado por el progreso, aunque te escondas en un aura de
superprogresismo, porque es impostado, no lo has reflexionado ni cuestionado.
Tu papá sociedad te dio esa idea y es una idea que vende…
Ahora
sí, me despido. Me fui a dormir hace rato ya. Este que habla es un robot.