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miércoles, 14 de diciembre de 2016

El fútbol no se toca XIII


El fútbol no se toca XIII
Eva Tacazo

—¡Espera! Deja de remar. Me ha venido una cosa a la cabeza y…
—Es la cuarta vez en tres días ya.
—¿No te parece que la medicina se está vulgarizando?
—Hombre, la medicina, así, en general, pos no sé…
—Quiero decir los médicos. No los veo profesionales.
—A ver, ¿qué te ha pasao que te conozco como si te hubiera parío?
—Pues que fui al alergólogo la semana pasada, antes de decidirnos por Sicilia. Me dijo que me veía muy mal y que tenía que haber ido antes.
—Privada o pública.
—Privada. Pero no entro en ese tema… La cosa es que me dice también, ¡literal, eh!: «Con esto no vas a ser ni sombra de lo que estás».
—Chico un fallo hablando lo tiene cualquiera.
—¿Eh…? ¡Ah! No, no. No me refiero a eso. Me refiero a que llevo una semana y estoy igual que estaba. Igual.
—Ya.
—¡Hombre! Que me medique y ya está. «No ha funcionado, doctora.», y probamos otra cosa. Pero eso de la sombra y tal…
—La medicina no es perfecta, lo hemos hablado…
—¡Ya, coño!, pero no te hablo de la medicina, no la excuses. Te hablo de la alergóloga, de la persona, de la «profesional».
—…
—¿Por qué se aventura y me dice eso? Además, ¿sabes cuánto me costaron los seis medicamentos que me mandó?
—…
—80 pavos. ¿Cómo te quedas?
—En la pública con receta…
—¡Que sí, que sí! Si este mes acabo y ya no renuevo, ya te lo dije. Pero a lo que voy es a que…
—¡Ya, ya!
—Bueno, tú, que lo de vulgarizando tampoco te lo digo por eso solo…, son más cosas…, es como que lo noto, tío. A mí hace 15 años ningún médico me decía algo como «Vas a salir de puta madre de aquí» y luego estaba igual o peor, ¿sabes? Parece que haya que ser sociable y enrollao además de médico. Aunque diría que es una tendencia en todas las profesiones.
—Lo diría por tranquilizarte, hombre.
—¡Ah!, y ¿eso lo justifica? Me miente y… ¡Oh, no! Claro, ¡la postverdad! Ya hemos llegado al tema… Estoy harto de eso y solo lo conozco desde hace 1 mes.
—¿Seguimos remando o saco las mantas y hacemos noche aquí?
—…
—Mientras te lo piensas… A mí me preocupa más lo del fútbol.
—¿El qué?
—Pues yo lo que veo es mucha violencia… Y esta gente es ejemplo de muchos jóvenes.
—¿Solo jóvenes?
—Hum. El otro día Morata forcejeando con uno del Depor se tira el tío, ¡ala! Y luego sale a prensa y dice que es normal, que ellos se tiraron y él también, y no pasa nada y tal.
—¿Y?
—Tío, ¿qué están generando con esas conductas? ¿Vamos a aceptar ahora que tirarse y hacer teatro es lo necesario, lo normal, lo que hay que hacer en algo tan sagrado como el deporte? ¿Sabes que eso provoca al contrario…?
—Esto se ha hecho siempre…
—Pues peor me lo pones. Hay que empezar a cambiarlo. Además, que eso no es verdad. Puede que se haya hecho, pero no tanto como ahora. En baloncesto no pasa, tío. Y a mí como entrenador de chavales esto me duele.
—En la NBA creo que sí. Lo llaman algo así como «Flop».
—Bueno, claro, en la tierra del winchester y del «Te denuncio porque he engordado al tragarme una ración de pasta dentífrica para mi cepillo y esa información no la ponía en la descripción del producto» es normal que esto sea el balazo de cada día, pero…
—Ya. Aquí, la verdad, no se ve mucho en baloncesto.
—Ni en otros deportes. Ni siquiera en los violentos de por sí, como el boxeo o el judo. Yo he visto mucho boxeo, me gusta, y de todas las categorías; la última vez el mes pasado en Murcia. En el boxeo hay respeto, tío. Mi hermano estuvo 8 años en Kung Fu, y desde el primer día el profesor les dio directrices antiviolencia, incluso si se enteraba de que te habías peleado fuera del club te expulsaba…
—Eso es educar.
—Y luego lo que te digo: un crío de 18 le mete un puñetazo a un árbitro, ¿lo viste?
—No.
—Y es que encima el orangután ahora será Dios, ¿sabes?, para su equipo, para su afición… Se le aplauden.
—El que aplauda eso es un tarao. Como los que aplaudieron a Messi cuando iba a declarar su evasión fiscal y tal… Hay que diferenciar: jugador dentro de un campo, es el mejor; ciudadano, muy malo. Los que le aplauden y le excusan no se dan cuenta de que, si ese dinero que defraudan todos estos tíos estuviera donde tiene que estar, no nos subirían tanto los impuestos, probablemente, y otras cosas…
—Pues sí. Y lo que te digo: ¿adónde va todo eso? A la calle. ¿Viste el empujón que le metió un tío a una chica en el metro?
—No.
—Pues la tía bajó 8 escalones y fue récor Guiness… ¡Tío, pero por qué esa chica tiene que dejar de ir a… comprar anchoas, yo qué sé…, a recoger a su gato…, me da igual…, y ahora tiene que ir al hospital, luego a la Policía, baja en su trabajo…!
—El gato desesperao…
—Hum. Luego a juicio, puede que psicólogo… ¡Tío, ya está bien! ¿no?
—Sí. Totalmente.
—Y si no el otro día, antes de partir, que me llega un video de un tío que, ¿no te lo he contao?, para tener más seguidores en youtube se graba y le llama a un tío caranchoa. ¿Lo has visto?
—Ese sí. Vaya mamón.
—¡Mamones! Ambos. Aquí no excuso al otro que le metió un puñetazo. Ese que pague su agresión. Pero ¿al otro qué le va a pasar, eh? ¿Nada? El otro se lo dijo tres o cuatro veces, cuando ya le había advertido que así ni le llamara más y que se largara.
—Sí, es como que me arrimo en la disco a una y disimuladamente le toco el culo. Se da cuenta y me dice que no haga eso. Se lo vuelvo a tocar. Me vuelve a decir con más enfado que no y que me vaya. Y se lo toco otra vez.
—La provocas, tío. Eso no se hace.
—La ostia que me llevo tampoco está justificada.
—Por supuesto que no. No debería eximirla de culpa, es que tu estás ya pasando una ralla muy clara y que no te apetece por reírte o por grabarte o lo que sea. Tío eso es de enfermos… Ni uno ni otro. Cada uno su culpa o responsabilidad o lo que sea.
—Lo entiendo.
—…
—…
—Es que yo sé, porque soy entrenador, que hay otros entrenadores que desde que tienen 8 años les dicen a los críos: «O el balón o el tío, pero los dos no pasan».
—El mundo es muy competitivo… ¿Capitalismo humano?
—Me da igual. ¿Sabes lo que digo?
—Te lo digo en serio. A ti te echarán a la calle porque tus jugadores no son competitivos.
—¡A la mierda la competición! Soy responsable de educar personas.
—Sí. Pero ¿quién te lo va a agradecer? Eres un idealista.
—Como tú.
—Yo ahora estoy en el otro lado… Además, la verdad ya no existe.
—No es solo que no exista la verdad, es que no existe mi verdad ni tu verdad.
—Existirá una… multiverdad o algo así.
—Ya pero «Llueve» y «No llueve» al mismo tiempo es un poco raro…
—¿A lo mejor puede «Mediollover»…?
—No me jodas, mediollover es llover.
—Ya. Es verdad, coño.
—Pos eso.
—Bueno. ¿Seguimos remando que no llegamos a Sicilia?

lunes, 13 de junio de 2016

El fútbol no se toca XII


El fútbol no se toca XII
Eva Tacazo

—Y ¿qué propones tú?, a ver.
—Cerrar los estadios un año entero. Un año sin ligas, sin copas…
—Sin abonos…
—¡Pues que se jodan!
—Hombre, yo creo que lo de prohibir es siempre una marcha atrás.
—Pues a veces, detenerse un poco o tirar patrás no es malo.
—¿Sí? ¿Dime un ejemplo?
—¿Eh?
—Un ejemplo de que ir patrás haya sido bueno.
—Pues…
—No lo hay.
—Las artes.
—¿Eh?
—En las artes siempre ocurre. El Renacimiento volvió a establecer los valores estéticos del Clasicismo. Y el Neoclasicismo también. Y así se rechazaba la oscuridad de la Edad Media o del Barroco.
—Mmmm, bueno, también podría yo decirte que es el Barroco el que echa patrás y rechaza el Renacimiento, y así también el Romanticismo con el Neoclasicismo…
—Bueno, es igual. Esto hay que pararlo. ¡Metieron un lanzabengalas! Estamos locos.
—O enfermos.
—Es lo mismo. Nos pegamos, nos rajamos… Es que no va a poder ir uno al fútbol con su hijo a disfrutar una tarde del espectáculo del deporte rey sin miedo a que le abran la cabeza.
—Hombre, si el rey es Joffrey.
—No te cachondees, tío. ¿No viste la imagen del padre con el niño en brazos y levantando la mano pidiendo «A mí no», «Yo no participo de esto», «Dejadme pasar», «No me agredáis»?
—Sí, lo vi. Perdona, es que venía a huevo.
—Es que mucha tolerancia y favor hacia las donaciones de médula, «¡Oh, qué grandes somos!», y fundaciones contra el cáncer, «¡Oh, qué buenos somos!», los Derechos humanos…
—«¡Oh, qué rectos somos!».
—Pues, sí… Y qué hipócritas también.
—…
—Tengo el cuello quemao. Ayer fui al campo con mis padres y tal y caía una que no veas. Y no me puse crema.
—Esto ya está siendo exagerao, cada año peor.
—…
—¿Lo otro? Te lo resumo. Nadie se va meter en lo del fútbol. Bueno, sí, cuatro parches: denuncia a tal, multa a la federación, inspección en el otro…
—Eso son remiendos, apaños… «Oye, que soy el ayuntamiento de nosedónde y necesito refinanciar tanto y tal», ¡ala!, y más deuda pal ayuntamiento… «Oye, que he suspendido dos asignaturas en junio y tal», no pasa ná, dentro de tres semanas recuperación de todo el curso, 8 meses…
—Pues algunos aprueban.
—No seas iluso.
—…
—¿Qué pasó en Roma? Roma prohibió los gladiadores. No había otra forma para quitar la violencia marrana y sangrienta.
—Eso fue porque los que morían eran cristianos y lo prohibió un emperador cristiano. Valentiniano, creo que era. El imperio estaba en decadencia.
—Como nosotros. Estamos enfermos.
—Sí. Pero tampoco sé si esa es la solución. De hecho la violencia se trasladó a otros fueros. Si no de qué seguimos igual… Hay tensión en el ser humano… Algo de esto decía Freud. Y no la canalizamos…
—…
—Creo que había una ley física, ¿no? ¿Transformación de la energía o algo así? La cosa es que si soplo hacia ti y tú pones la mano entonces ¿Qué hace el aire? Se desvía. O, por ejemplo, si doy un golpe en la mesa, ¡plom!, ¿crees que la fuerza ha sido eliminada por la mesa?
—Mmmm, ¿sí?
—Pues no. Se ha transformado, se ha ido un poco por ahí, otro poco por allá… La tensión…
—…
—Mira, si no lo de Muniain y tal. 
—¿El qué?
—Lo de España, lo de De Gea y la prosti…
—¡Ah!, sí… Otra historia. Oí que pasó hace 4 años. No sé, De Gea era un chaval ahí, ¿no?
—Pues, creo que ahora tiene 25…
—Me cuesta creer que abusaran y tal.
—¿En serio? A mí no solo no me cuesta sino que creo que hay muchos más casos pero no salen. De momento.
—Pero es gente joven, con pasta, que puede tenerlo todo y vivir bien…
—Por eso mismo. Están cansaos de lo normal y buscan cosas diferentes. La juventud de hoy es así. Bueno, antes también habría de todo, pero creo que ahora es más común.
—Los jóvenes de hoy están perdidos.
—Puede ser. Pero si fuera así habría que ver la responsabilidad quién la tiene, ¿no? Porque una generación no nace ya así, ¿no?
—De todas formas, no descartes que sea un papelón de la tipa esta, y que no hubiera abuso, solo un caso de prostitución y ya.
—Habrá que ver las pruebas pero tensión había, porque los wasaps ya se han publicado y el otro día De Gea dijo que no conocía a la prosti. Literal.
—¿Esto no será una maniobra de los gabachos para desestabilizar al equipo?

Americanadas IV: terror y fobia


Americanadas IV: terror y fobia
El niño cielo

El mundo despierta con la mirada hacia Orlando.
En las primeras declaraciones he escuchado dudas sobre si es un ataque terrorista u homófobo. Parece que hay indicios para ambos —no me sorprende. Más allá de quedarnos en la causa que motiva a esta gente deberíamos señalar, en primer lugar, que este tipo no es un lobo solitario, como este hay muchos; en segundo lugar, vamos a oír de todo en los medios de comunicación, pero deberíamos poner en tela de juicio toda la información, puesto que viene de Norteamérica, tierra de la Mercadotecnia fogoartificial y teatrera y de guerras con auto lavado hollywoodiense; y, en tercer lugar, deberíamos decidir sobre dónde colocar el foco.
Sabemos que cualquier niño de 16 años puede llevar un arma en Norteamérica. Está en su ADN, diría Trump. De la misma manera podríamos apuntar nosotros que el machismo está en nuestro ADN. Ambas afirmaciones son falsas —además de idiotas— y solo sirven para justificar las necesidades o motivaciones egocéntricas de cada cual. Todos deberíamos saber que hay culturas de matriarcado, por poner un ejemplo. Así que de genético poco. Es una cuestión social, adquirida, ambiental. En Gringolandia se respira desde hace mucho tiempo el ruido de una bala —y no solo en las películas. Es el carácter de buena parte de la nación. Por tanto, la cuestión es educativa. No son accidentes aislados. ¿Consiguió Norteamérica eliminar el tabaco de la conciencia nacional? Bastante, ¿verdad? Pues las mismas herramientas contra la muerte por bala. Y dejémonos ya de hipocresías.
¿Acto de terrorismo? ¿Acto homófobo? ¿Qué más da? Si alguien aún va a fiarse de los medios de comunicación de Gringolandia es un iluso o un egódoxa. Si queremos noticias que favorezcan al Madrid leamos el AS, y si queremos que favorezcan al Barça leamos el Mundo deportivo. ¿Qué periódico o canal de tv si somos del PP o del PSOE…? Estimado lector, si queremos la verdad leamos los dos, veamos los dos, y luego hagamos un ejercicio crítico reflexivo. Espero que no sea pedir mucho: querer la verdad, ¿no? Pero, insisto, ¿qué más da? Muere gente. Es violencia. Y el sistema de valores y el educativo deberían condenarla y expulsarla, y nunca usarla para justificaciones y motivaciones políticas o sociales. Eso nunca.
Poner barreras es un parche. No es la solución. Habrá quien grite que si todos llevásemos armas —incluidos los homosexuales del local, dirían Trump y sus acólitos, culpando indirectamente a las víctimas— todos hubiéramos detenido a este tipo. ¡Esto es una barbaridad! La violencia siempre engendrará violencia, y si esta frase tan sencilla no cala es porque tenemos un problema grave. Habrá quien clame que en el trabajo de seguridad de este asesino no le hicieron un análisis psicológico —y otros dirán que eso mismo forma parte de la conspiración proarmas norteamericana, etc.—, o que debería haber más detectores de armas a la entrada de locales públicos y privados, o que podríamos poner un dron en la cabeza de cada persona, a unos 10 metros de altura y así…, o más cámaras de seguridad, o un chip subcutáneo que pueda ser controlado por…, o trincheras, o barricadas. Y las barreras no son la solución, ya lo estamos viendo todos los días. Ni en el mundo real ni en el mundo virtual. También habrá focos encima de los terroristas, de esos radicales asesinos, de los homófobos —cuidado con twiter, por favor, ya se está llenando de idioteces y egodoxía—, de la Fundación del rifle, de las mamás de aquellos que fueron a la fiesta…
Y no sé si oiré que es un problema humano.

martes, 24 de mayo de 2016

Mi vida pública


Mi vida pública
La niña lluvia

Camisas, vaqueros, móviles, llaves del coche. Ellos. Camisas, faldas y pantalones, móviles, bolso de mano. Ellas.


—Pues pídeme para mí…, o sea, para nosotros, ¿no…?, tú, dos gin tonics.
—Sí, sí.
—Oye, pos ya que vas…
—¡Ya estamos con el poyaque!
—¿El qué?
—¡Poyaque vas, poyaque estás…!
—¡Hijo, cómo te pones!
—Venga, pues voy yo y ya está.
—No he dicho nada grave, solo que…
—¡Relájate!
—¿Relájate? ¿Relájate…? Pues mira, me pongo como me da la gana.
—Tío, si necesitas ayuda para traer ocho copas nos lo dices…
—¿Te me estás riendo de mi cara en mi cara?
—Si quieres te hago un plano…
—¡Otro con el cachondeo! ¿Qué coño os pasa hoy?
—Dejadlo ya, que parecéis críos.
—Los hombres estos…, que si no mean su territorio no son hombres.
—Pero si vosotras sois iguales.
—O peor.
—¿Qué dices?
—Bueno, ¿vas o no vas?
—¡A que no voy!
—Mira, tía, así con todo. ¡Todos los días! Ya te dije el otro día.
—Así ¿el qué?
—¿El qué? Mira, no quería contarlo hoy pero lo voy a hacer.
—Espera, espera, que saco el Plebiscope, ¡que esto está molando!
—¡Ya ves, tron! De esta nos siguen mil.
¡CONFIDENCIA!
—He conocido a alguien…
—¿Qué?
—…
—Y ¿me lo dices así, delante de todos?
—…
—Podías haber esperado a estar a solas.
—…
—Tú, para de grabar, gilipollas.
—¡Tranqui, tron!
—¿Cómo has podido…? Hemos hablado de esto muchas veces. Quedamos en decírnoslo todo… ¡Tío, te he dicho que no me grabes, sabes que no me gusta!
—Te me relajas, ¿vale…? ¡Hostias, 58…!
—Y ¿quién es el puto afortunado que se ha estado merendado a mi novia?
—Déjalo, ¿vale? No te mortifiques.
—¿Ahora vas a darme consejos tú? ¿Ahora eres tú la moral o qué pasa?
—Tío, no la insultes.
—¿Insultar? De momento no he dicho nada, aunque quizás empiece, así que tú cállate y dedícate a tu piba, no sea que te salga cariñosa como la mía.
—¡Tío, con Silvia no te metas que te meto!
—¡Y tú deja de puto grabar que te tragas mi puño. Ya te lo he dicho 3 veces, dos con educación y esta es una puta amenaza!
—¿Me estás amenazando, mamón? Mira que está grabado… ¡185!
—O sea, que encima no me vas a decir con quién.
—… ¿Quieres saberlo?
—Dímelo.
—No sé si debo…
—Ten la mierda de decírmelo por lo menos…
—…
—¡Me lo debes, joder!
—Joder, ¡qué teatrero!
—¡Tú cállate!
—¡Dios, 470 visitas!
—Me das asco… Me dais asco todos. ¡Enfócame! Eh, los que miráis, sois unos putos fracasados…, os va el morbo…, os sentís vacíos y tenéis que llenar vuestras putas vidas con las de los demás…
—¡No te acerques!
—Ahí, mirando como salidos y viciosos…
—¡1300! ¡Esto huele a récord!
—¡Es… Javi!
—¿Qué?
—Lo que has oído.
—¿No será…?
—¡Tu hermano, joder!
—¡Uhhhhhhhhhhhhhhhh!
—¡Huele a récord!
—¿Mi hermano? ¿Te has tirado a mi hermano, puta destroza matrimonios?
—¡No se lo digas, vale!
—¿Qué no se lo diga?
—¡3700! ¡Síííííííííííííííí!
Rompe un tercio y amenaza con el silicato.
—¡Suelta la puta cámara o te mando al cirujano!
—Espera, tío…
—¡Espera!
—¡Tranquilo!
—¡¡¡Es todo mentira!!!
—¿Qué?

DEUS EX MACHINA: Ponemos precio a nuestra vida, pero ¿cuál es el precio de nuestra vida? ¿El engaño? ¿La muerte? ¿El morbo? ¿El orgullo? ¿El éxito? ¿La competitividad insana? ¿Ser el «mejor»? Ponemos precio también a la vida de los demás. ¿Desde cuándo «no» es «sí»? ¿La enfermedad del yo ha avanzado tanto que percibimos valores y palabras invertidas? La Ilustración derrocó a los tiranos de sangre azul, pero ahora el prójimo es mi tirano. La masa, creyéndose individuo, tiraniza a otros individuos. La masa acecha. La masa cáncer, esa suma de individuos sin individualidad, devora al hombre individual. La masa tirana anhela individualidad, pero al no tenerla en su constituyente biológico pretende alcanzarla usurpando al verdadero individuo. «¡Muerte al individuo porque me agrede su individualidad!» ¿Hasta cuándo este superhombre podrá resistir? ¿Dónde va a refugiarse en su lucha titánica? ¿Su única salvación será degradarse a abandonar su arma, la razón, y aprender a usar las armas de la masa bestia? Podría caer derrotado y la masa ya no tendría antagonista. Muerta la razón que controla a la bestia, esta seguirá teniendo hambre porque es principio insaciable. La próxima digestión será fagocitaria. La masa trituradora rastreará cualquier síntoma atávico y durmiente de individualidad entre sus componentes, y seguirá masticando y aniquilando a «lossuyosenpotenciade» superhombres.
Al final, al monstruo solo le quedará el hambre…

miércoles, 25 de junio de 2014

El fútbol no se toca V


El fútbol no se toca V
Eva Tacazo y Díptero impertinente

—¡Ya era hora, macho. Llevo aquí 2 minutos ya!
—Entre que aparco, pongo el tique, saludo a Marisa, la de la pelu de al lado… No sé. Se me ha ido el santo al cielo.
—Bueno. Te lo paso porque luego me llevas a casa.
—Venga, invítame a una cervecita.
—Y otra para mí que me la estoy finiquitando… ¿Te enteraste de lo de Las Palmas?
—Hoy estoy un poco depre.
—¿Deprimido? Pues a casa en un rato y a la cama.
—No. Depredador. ¿Alguna chica maja por aquí?
—Llevo 2 minutos, te he dicho. No he tenido tiempo ni para
—Pues para la cerveza sí que has tenido.
—Estaba sediento.
—¡Se cayó el mito del macho man español!
—Bueno, no me cambies de tema. El Córdoba-Unión Deportiva Las palmas.
—A ver. ¿Qué ha pasao ahora en tu mundo futbolístico?
—Dos tercios, Joselito.
—El mío congelao.
—Se jugaban los 3 el ascenso a primera división e iban
—¿Los 3?
—Ummmm. Los 2. No sé en qué pensaba. Pues eso: iban 1-0 para Las Palmas, en su casa. Y ya con el tiempo casi cumplido empiezan los aficionados a saltar las líneas de seguridad, las vayas de protección y tal… Era como ver El señor de los anillos pero en technicolor, y en vez de una banda de orcos era una marea de plátanos a la caza de sus héroes, el orejón de Légolas, el enano y los otros. Y los tíos se quedan ahí, en las bandas, animando, sacándose las camisetas, insultando al Córdoba..., tipo pasivo-agresivo, ¿sabes?
—Lo de plátanos es un poco estereotipo, ¿no? No está bien que digas esas cosas.
—Calla, calla… Si ya lo sé, es por hacerlo épico. Escucha. El árbitro detiene el encuentro. Llama la los delegados y les pide que avisen por megafonía para evitar sanciones o cosas peores… Minuto 96. El árbitro ya nervioso, y los jugadores inquietos.
—¡Los de un equipo y los de otro! Porque si yo me veo rodeao por una marabunta, aunque sea de mi equipo, me acojono. La masa, ya sabes, Ortega y Gasset.
—No los conozco. Da igual. ¡Y venga a chorrear aficionados; mayores y niños descolgándose! Eso sí, se quedaban en las bandas.
—Sí. Pero tú imagínate que empieza a pasar el tiempo… o que el árbitro decide que hasta que no vuelvan a permanecer en sus asientos no reanuda el encuentro…
—¡Y estaría en su derecho!
—Hombre, es por seguridad. Aunque hay por ahí quien no lo entiende, quien no ve peligro en eso.
—Los aficionados ya te digo yo que no.
—Es que después la gente se pregunta por qué en las reuniones de vecinos se insiste en pedir la palabra y cuidar el lenguaje. Se empieza con un «No estoy de acuerdo» y se puede acabar como en mi piso el otro día: «¡Tu puta madre va a pagar eso!».
—¡Qué agresividad!, ¿no?
—Sí. Y si ves la peluca del presidente de escalera volar como un ovni mientras el picoleto del 3º se quedaba sentao en la silla… No olvidaré esa imagen.
—Es que el tío no está de servicio, ¿sabes? Ellos no son como los médicos.
—Claro, claro.
—Pues visualiza a los jugadores del Córdoba.
—Lo veo: no sabrían si tirar pal vestuario o coger una máquina del tiempo y jugar el partido en horario peninsular para que los energúmenos estuvieran aún maquillando su quehacer en día tan bello y soleado.
—Exacto.
—¡Cuánta tontera nacionalista filiófila y egódoxa hay en el fútbol!
—No sé qué has dicho, pero espérate, que no acaba la cosa aquí.
—…
—Esto es culito que veo, culito que deseo.
—Si el de al lao invade el campo yo también.
—Si la Pantoja no declara a hacienda yo tampoco. Total, le caen 2 años, paga y a casa.
—Esas cosas propias de la idiosincrasia sociológica humana, no genética o hereditaria, lo cual tendría una disculpa atributiva por irracional, sino aprendida, ambiental. Lo vemos y lo copiamos porque nos interesa o nos beneficia…
—¡O por no ser el único que no lo hace! El clásico «Más vale arrepentirte por hacer algo que por no hacerlo». ¡Qué chorrada de frase! Es que no se puede quedar uno quieto, sentadito, mirando al infinito como hacía José Mota, por ejemplo. Fíjate que está bien visto ser el único en ciertas cosas, como sinónimo de originalidad y creatividad; por ejemplo, montar negocios, grupos de música y tal; pero en otras es irónicamente sinónimo de borrego, de inútil, de parao, de mustio.
—…
—…
—¡Bueno, tú! Me decías que había más…
—Pues minuto 98 o así, la gente cantando, animando, saboreando y disfrutando de la victoria como si el ascenso ya hubiera pasado de ilusión a realidad, como si estuviera en sus bolsillos, como haríamos todos, claro.
—¿Todos?
—Vale. Tú no. Pero todos. Ya me entiendes… Y se reanuda finalmente el partido, porque parecía imposible sacar de allí a tantos aficionados y además quedaba supuestamente 1 minuto.
—Me lo veo venir.
—Saca el Córdoba de banda.
—Me estoy riendo ya.
—Pase cerca del área.
—Me quiebro.
—Falta al jugador del Córdoba y el árbitro da ley de la ventaja.
—Sigue, sigue.
—Otra falta de Las Palmas que el árbitro no pita.
—Se quiere quitar el partido de encima e irse a casita con sus niñas.
—Nadie adivina lo que va a pasar.
—Yo sí.
—Despejan pero el Córdoba consigue colgar la bola al área.
—¡Suéltalo ya!
—Toca un defensa que había subido a por todas y… ¡Gooooooooooooool!
—Ahí lo tienes.
—¿No te parece increíble?
—Tan increíble como la Champions del Manchester contra el Bayern. Cosas que pasan por no saber respetar al rival. Porque eso ha sido una falta de respeto… Ah, y tampoco han respetado a su equipo: 1 año luchando, 90 minutos de agonía, todo para nada. Les desconcentran y permiten al otro entrenador agrupar a los suyos para dar un último arreón.
—¡Pobres jugadores!
—Y entrenador.
—Y el club.
—Y la buena afición. La afición cuerda, la que anima a los suyos y no insulta al resto.
—Sí.
—¿Por qué va uno al campo a insultar al otro, al contrario? ¿Por qué es más fácil destruir e insultar que construir o halagar? ¿Por qué alquilan en las bodas caballos blancos como espectáculo?¿Por qué?
—Pareces Mourinho.
—Es que estos temas me encienden.
—No, si a mí también.
—Es como el que se cae al mar y le lanzan salvavidas y de tantos que le lanzan muere de un salvavidazo.
—Entre todos lo mataron y él solo se murió… Y ¿el Córdoba? ¡Te crees que se fueron al vestuario acojonaos! No pudieron ni celebrarlo ni saborearlo. ¡Y ascendieron en ese minuto! Estaban en la misma situación que los otros, y no pudieron ni festejar.
—…
—Deberían hacer algo con estas cosas. Hay mucho dolor ahí dentro.
—¿Dolor por unos colores? Así nos va… Y tú no te enteras: el fútbol no se toca, hombre. Solo faltaría que los energúmenos del fútbol se fueran, yo qué sé, al baloncesto, a ensuciarlo y pisotearlo también como a un felpudo.