Camisas,
vaqueros, móviles, llaves del coche. Ellos. Camisas, faldas y pantalones, móviles,
bolso de mano. Ellas.
—Pues
pídeme para mí…, o sea, para nosotros, ¿no…?, tú, dos gin tonics.
—Sí,
sí.
—Oye,
pos ya que vas…
—¡Ya
estamos con el poyaque!
—¿El
qué?
—¡Poyaque
vas, poyaque estás…!
—¡Hijo,
cómo te pones!
—Venga,
pues voy yo y ya está.
—No
he dicho nada grave, solo que…
—¡Relájate!
—¿Relájate?
¿Relájate…? Pues mira, me pongo como me da la gana.
—Tío,
si necesitas ayuda para traer ocho copas nos lo dices…
—¿Te
me estás riendo de mi cara en mi cara?
—Si
quieres te hago un plano…
—¡Otro
con el cachondeo! ¿Qué coño os pasa hoy?
—Dejadlo
ya, que parecéis críos.
—Los
hombres estos…, que si no mean su territorio no son hombres.
—Pero
si vosotras sois iguales.
—O
peor.
—¿Qué
dices?
—Bueno,
¿vas o no vas?
—¡A
que no voy!
—Mira,
tía, así con todo. ¡Todos los días! Ya te dije el otro día.
—Así
¿el qué?
—¿El
qué? Mira, no quería contarlo hoy pero lo voy a hacer.
—Espera,
espera, que saco el Plebiscope, ¡que
esto está molando!
—¡Ya
ves, tron! De esta nos siguen mil.
¡CONFIDENCIA!
—He
conocido a alguien…
—¿Qué?
—…
—Y
¿me lo dices así, delante de todos?
—…
—Podías
haber esperado a estar a solas.
—…
—Tú,
para de grabar, gilipollas.
—¡Tranqui,
tron!
—¿Cómo
has podido…? Hemos hablado de esto muchas veces. Quedamos en decírnoslo todo…
¡Tío, te he dicho que no me grabes, sabes que no me gusta!
—Te
me relajas, ¿vale…? ¡Hostias, 58…!
—Y
¿quién es el puto afortunado que se ha estado merendado a mi novia?
—Déjalo,
¿vale? No te mortifiques.
—¿Ahora
vas a darme consejos tú? ¿Ahora eres tú la moral o qué pasa?
—Tío,
no la insultes.
—¿Insultar?
De momento no he dicho nada, aunque quizás empiece, así que tú cállate y dedícate
a tu piba, no sea que te salga cariñosa como la mía.
—¡Tío,
con Silvia no te metas que te meto!
—¡Y
tú deja de puto grabar que te tragas mi puño. Ya te lo he dicho 3 veces,
dos con educación y esta es una puta amenaza!
—¿Me
estás amenazando, mamón? Mira que está grabado… ¡185!
—O sea,
que encima no me vas a decir con quién.
—…
¿Quieres saberlo?
—Dímelo.
—No
sé si debo…
—Ten
la mierda de decírmelo por lo menos…
—…
—¡Me
lo debes, joder!
—Joder,
¡qué teatrero!
—¡Tú
cállate!
—¡Dios,
470 visitas!
—Me
das asco… Me dais asco todos. ¡Enfócame! Eh, los que miráis, sois unos putos
fracasados…, os va el morbo…, os sentís vacíos y tenéis que llenar vuestras putas
vidas con las de los demás…
—¡No
te acerques!
—Ahí,
mirando como salidos y viciosos…
—¡1300!
¡Esto huele a récord!
—¡Es…
Javi!
—¿Qué?
—Lo
que has oído.
—¿No
será…?
—¡Tu
hermano, joder!
—¡Uhhhhhhhhhhhhhhhh!
—¡Huele
a récord!
—¿Mi
hermano? ¿Te has tirado a mi hermano, puta destroza matrimonios?
—¡No
se lo digas, vale!
—¿Qué
no se lo diga?
—¡3700!
¡Síííííííííííííííí!
Rompe
un tercio y amenaza con el silicato.
—¡Suelta
la puta cámara o te mando al cirujano!
—Espera,
tío…
—¡Espera!
—¡Tranquilo!
—¡¡¡Es
todo mentira!!!
—¿Qué?
DEUS
EX MACHINA: Ponemos precio a nuestra vida, pero ¿cuál es el precio de nuestra
vida? ¿El engaño? ¿La muerte? ¿El morbo? ¿El orgullo? ¿El éxito? ¿La
competitividad insana? ¿Ser el «mejor»? Ponemos precio también a la vida de los
demás. ¿Desde cuándo «no» es «sí»? ¿La enfermedad del yo ha avanzado tanto que
percibimos valores y palabras invertidas? La Ilustración derrocó a los tiranos
de sangre azul, pero ahora el prójimo es mi tirano. La masa, creyéndose
individuo, tiraniza a otros individuos. La masa acecha. La masa cáncer, esa
suma de individuos sin individualidad, devora al hombre individual. La masa
tirana anhela individualidad, pero al no tenerla en su constituyente biológico
pretende alcanzarla usurpando al verdadero individuo. «¡Muerte al individuo
porque me agrede su individualidad!» ¿Hasta cuándo este superhombre podrá
resistir? ¿Dónde va a refugiarse en su lucha titánica? ¿Su única salvación será
degradarse a abandonar su arma, la razón, y aprender a usar las armas de la
masa bestia? Podría caer derrotado y la masa ya no tendría antagonista. Muerta
la razón que controla a la bestia, esta seguirá teniendo hambre porque es
principio insaciable. La próxima digestión será fagocitaria. La masa
trituradora rastreará cualquier síntoma atávico y durmiente de individualidad
entre sus componentes, y seguirá masticando y aniquilando a «lossuyosenpotenciade»
superhombres.
Ahora
que está tan de moda ser encarcelado en esta península ibérica del pillaje
manual e ideológico, resulta que confluyen los astros y el escenario zoolímpico
nos muestra una variopinta —a veces, rocambolesca— animalia triunfante.
Uno
de los representantes de la especie es A. Otegi, portavoz hace años de grupos
políticos vascos considerados ilegales en España por vivir al amparo de ETA,
organización política terrorista que ha asesinado a políticos y empresarios. Por
demostrarse su pertenencia a banda terrorista o banda armada fue condenado y
pasó seis años encarcelado. Salió hace dos días, como quien dice. Ahora mismo,
en estos minutos en los que escribo, está en el Parlamento europeo, y va a
seguir allí haciendo un tour, invitado y acogido por una troupe de iluminados.
Me pregunto si la pareja o el hijo o la hija de alguno de esos inocentes que
fue encerrado y utilizado o asesinado para provocar la independencia de un país
también tiene la puerta abierta y el altavoz encendido en el Parlamento europeo
—como invitado, digo— y poder así tener derecho a réplica o señalar que su
padre murió por razones «políticas».
¿Recuerdan
al Dioni? ¿No? Ya llovió mucho desde que este ladrón obrara. Fue vigilante de
seguridad y se agenció un furgón blindado de una empresa con billetitos dentro.
Se fue de vacaciones a Brasil pero lo pillaron entre postizos y posaderas. No
devolvió todo el dinero y la empresa a la que robó desapareció por bancarrota. Algunos
lo tienen por un Robin Hood del pueblo. Tras la cárcel y varios negocios, llegó
a grabar dos discos. Traficó con drogas. Lleva unos años subido al bólido de
las televisiones y el cine. El anónimo ladrón devino en ladrón para la opinión
pública, y ahora es personaje público al que algunos votan para salvarlo y
aplauden en Supervivientes —ya estuvo
en otros programas forrándose los bolsillos del chaqué—. Me gustaría saber si
esos que le pagan desde los sofás, copa y puro de allí arriba lo contratarían
como mayordomo en sus dulces y brillantes hogares. Y me gustaría saber si los
que le votan o aplauden le darían trabajo sentado en su caja registradora.
Y
¿qué decir de Mario Conde? En 1993 se destapó el caso Banesto, por el que fue condenado a 20 años por perder unas cuantas
maletas de dinero —no está claro si fueron maletas o camiones porque el dinero
no apareció nunca—. El caso es que tras la cárcel se deslizó como pez en el
agua por platós televisivos —curiosamente de la misma cadena que otros, Teleconvicto—, al parecer para mejorar
su imagen pública porque, como se supo después, ¡el tío quería presentarse a
unas elecciones! Se convirtió en el presidente del partido Sociedad Civil y Democracia. Y como era tan público pues
publicó libros y todo. Hoy vuelve a ser investigado porque, ¡qué casualidad!,
han aparecido unos milloncicos de euros que no había declarado que tenía. Los
paraísos fiscales, ya saben. Pero no pasa nada. Me aventuro a que ya tiene
contrato televisivo , cheque y salón de belleza para contarlo todo todo, o sea,
nada nada.
Por
tocar todos los palos para que conste que es un problema social, no político —y
ya veremos si es cierto que el fútbol no se toca—, el rey Midas del deporte rey,
L. Messi, fue imputado y llamado a declarar hace un par de años. Fraude fiscal.
Y ahora está siendo investigado también por unos papelitos que parece que se ha
llevado a otro país y que se le ha olvidado declarar.
—¿Por
qué no declaró usted…?
—No
lo sabía. Yo no sabía que mi dinero estaba allí. Solo pago con tarjeta.
Bueno,
ya se verá. Lo que ya se puede ver, que es adonde voy, es a sus fanáticos
seguidores, followers, messiers, aplaudiendo al tipo cuando se destapó la
noticia, justificándolo y exculpándolo.
—Él
no sabe nada porque se centra en jugar. A él no le interesa el dinero.
—Su
padre es el que lo maneja.
Y yo
me acuerdo de Lola Flores pidiendo unas pesetillas a cada españolito.
¡Pobrecita ella! ¡Y la Pantoja! ¡Tan mal está la pobre económicamente que se ha
hecho un restyling!
Y la
última: el otro día, mientras tomábamos peladillas y azucarillos en una
cafetería, como buenos jubilados, nos dice un amigo:
—Tengo
una duda moral. Se me ha roto el botón del volumen del móvil y voy a comprarme
otro, y un amigo me ha dicho que qué voy a hacer con este, porque no sabe lo
del botón, y me ha dicho que me lo compra por 200€. ¿Qué hago?
—Eso
se llama timar. Si quieres ser un timador, adelante.
—No,
a ver, he pensado decirle que a veces el botón no va bien, a veces…
—Timar.
—Yo
creo que no es para tanto, tío.
—Luego
te quejas de los políticos.
—¡Eh!,
no me compares ni de coña… Y si ellos no dan ejemplo no voy a ser yo el tonto… Vosotros
también lo haríais. Paso de discutir con vosotros, sois unos putos envidiosos.
—Mira,
has hablado para pedir consejo, así que si no te gusta te aguantas. La próxima
vez que necesites confirmación de tus actos amorales para no sentirte culpables
te lo callas o visitas a Bárcenas a la cárcel.
—Y
vosotros sois perfectos, ¿no?
—Nadie
ha dicho eso, tío, ahora estás a la defensiva.
—¡Hombre,
me estás comparando con Bárcenas!
—Cada
uno a su escala. Si tuvieras cerca millones no sé lo que harías…
La
cosa es que el delito se está banalizando,
por un lado, y acaba en erostratismo. Cada vez se oye decir más eso de «Si todo el mundo lo hace pues yo
también/yo no voy a ser el tonto», ¡como si conociéramos a todo el mundo! Yo no
conozco a más de 200 personas —alguno tiene 5000 amigos en redes sociales y
cree que eso es conocer; aun así el número…—. En fin, una vez más la disonancia
cognitiva que nos permite buscar razones que justifiquen nuestros actos,
equilibrar creencias y conductas. Si creo que está mal pero quiero timar…, eso
no casa bien, así que mejor si me convenzo y me creo que está bien porque todos
lo hacen. Mucha gente, creyendo que de verdad esto es común, se sube al carro; o
si estaba subida no se baja. Además de la hipocresía de participar del
«negocio» pero criticar a los políticos que lo hacen, porque también hemos
sentenciado vulgarmente que político es igual a corrupto.
Por
otro lado, quizás en menor medida, observo también cada vez más el hartazgo de
que alguien nos robe, aunque sea un boli, y conductas asertivas que permitan
colocar a cada uno en su sitio. Lo cual es de aplaudir.
Puede
que, en lugar de encontrarnos en medios de comunicación social noticias de
políticos corruptos, por ejemplo, y atornillar constantemente dicha noticia
hasta llegar a sus calzoncillos o a las bolsas de basura, debiéramos ofrecer
reflexión y debate social, no político, con profesionales que se centraran en
lo social, no político.
Sala
de espera. De esas tan cálidas. No corre el aire. No corre el tiempo. No hay
anestesista.
—…
—¡Pos
yo siempre pregunto todo! ¡Todo…! Y ya está.
—No,
si yo no digo nada, pero es que cualquiera se puede equivocar.
—Yo
no. Porque para eso me estoy yo aquí. Y lo primero pregunto. Pregunto siempre.
¡Que es lo que hay que hacer! A la ventanilla, a este, al otro…
—Ya,
bueno, y yo me he equivocado y no pasa nada.
—Bueno,
yo lo dejo claro: que yo siempre siempre pregunto. Y ya está. Porque yo tengo
mis cosas. Y no digo lo que es…
—Como
todos.
—Ya
pero yo no lo digo. Y me preocupo por preguntar y estar aquí. Siempre que vengo
yo estoy aquí… (Pasos de bata.) ¡Oye,
doctor, espera…! Mira yo…
—Sí,
pero ya le he dicho antes, señora, que aún no puede ser. Espérese y ahora lo
pregunto.
—¡Bueno…!
—…
—No,
es que así no puede ser… Y yo no digo a nadie lo que tengo, pero…
—¿Otra
vez, señora? ¡Ya está bien!
—¿Cómo
que ya está bien? Ya le he dicho a esta que yo pregunto porque es así, hay que
preguntar porque en la ventanilla no te dicen las cosas o las dicen mal. Y yo
no puedo estar así.
—Si
es que está usted molestando todo el rato y retrasando a los médicos.
—Y a
nosotros.
—Señora,
que yo también estoy para una ecografía y tengo prisa.
—No
os metáis conmigo, que ya está bien. Yo hago lo que yo tengo, ¿eh? Y no digo lo
que es porque no lo digo.
—A
lo mejor yo estoy peor que usted.
—Mira,
la otra… ¡cállate ya, pesada, que eres una pesada!
—Oiga,
señora, dice usted no se metan con usted y acaba de insultar a esta señora. ¡Cálmese!
—¿Tú
también? Vamos, hombre, todos en contra mía… ¡Ay!
—Es
usted la que insulta así que no se queje ni pida respeto a los demás.
—Ya
veo, ya. Todos. Todos… Pero ¡no ves que se meten conmigo! ¡Eso no lo ves!
—Veo
muy bien.
—Chssss.
A ver. Pensemos todos dónde estamos y nos callamos todos, ya está, ¿vale?
—Nosotros
le estamos hablando con respeto… A ver si tampoco podemos hablar.
—(Chssss,
si ya… Pero…)
…………………………………………………………
Ascensor.
Baja de la 8. Estamos en la 0. Queremos subir. Puertas. Señor desesperado, con
gafas gordas y desesperadas, y una hija más desesperada con él. El contacto.
Los inquilinos eternos del ascensor tratan de salir pero el señor trata de
entrar porque sabe que el ascensor va a zarpar sin él, es más, sabe que el ascensor
va a zarpar sin nadie. El ascensor de hospital, esa huidiza, agresiva,
inhóspita y abatible superficie de existenciales conversaciones teológicas.
—Papá,
deja que salgan primero.
—¿Eh?
—A
ver, déjenme ponerme delante que quedo yo por salir y voy a la -1 ya.
Ascensor
a -1. Puertas.
—¡Ale!
Hasta luego. Miren todos los botones no sea que con el trajín no se hayan
pulsado todos.
—¡Vete
ya, cojones!
—¡Papá!
—Yo
solo intentaba ayudar.
—¡Pos
te hubieras bajao andando, coño, que tú eres joven. Ahora tenemos que jodernos
todos!
—¡Papá!
—¡Anda
ya!
Ascensor
a 4. Puertas.
—¡Anda
tira! Y a ver si te muerdes la boca.
—Nena,
cariño, unos hablan de más y otros como esta ni hablan.
…………………………………………………………
Cafetería
del hospital. 10:30 de la mañana. Cola para almuerzo. En mitad de la sala una
barrera traslúcida separa al personal de los visitantes, para preservar la paz
médicosenfermeros VS familiaresdepacientes. Señor y señora de unos 65 años y entrados en
carnes, grasas y excesos.
—2
cervezas, 2 coca colas, una de cheetos, una de cortezas, una de onduladas y un
cruasán de chocolate.
…………………………………………………………
Hospital,
en su totalidad, constantemente, todo lleno, en puertas y esquinas: «Por favor,
cierren las puertas».
Ah,
sin contar la cantidad de mujeres que ni siquiera denuncian.
Desmundo Cartes
Entonces,
según tú —y es una mera pregunta—, el hecho de que se condene a individuos
inocentes a la cárcel es un mal menor compensado por la cantidad de individuos
culpables que se encarcelan, verdad?
Es
decir, el fin justifica los medios.
Simone de Lauvoir
Teniendo
en cuenta que el año pasado murieron 64 mujeres por violencia de género y 11 en
lo que llevamos de año, 612 desde 2007, el hecho de que se castigue o encarcele
a una persona que puede ser inocente es un mal menor —en cualquier momento se
puede demostrar su inocencia—, pues se puede mejorar el dictamen de una pena, pero
la vida no se puede recobrar.
Elisa Bathory Luminous
Nos
pegan, nos violan, nos asesinan, se nos acusa de mentir, y cuando se dan datos
oficiales de que solo el 0,01% de las denuncias son falsas tienes el cuajo de
venir a recordar que aun así las hay. No te da vergüenza?
Desmundo Cartes
¡Y este,
damas y caballeros, es el problema de la sociedad de hoy!
Como
siempre digo: el problema está en la educación.
Cómo
pensáis acabar con este tipo de agresiones?, mediante el castigo sesgado y la
parcialidad? Y con esto me refiero a la violencia de género, a la política y a
cualquier ámbito.
No
se trata de incendiar y destruir sino de educar.
Podéis
tener vuestra caza de brujas particular hacia los hombres, hacia los políticos
corruptos o hacia lo que queráis. Yo sigo teniendo fe en la humanidad y en que
algún día la gente no maltratará, no robará, no obrará de manera tan egoísta, no
por miedo a ser castigado sino porque inherente, intrínseca y moralmente dirá:
esto está mal.
Y
venir con la excusa de «hay que hacer algo mientras tanto» es relegar la
responsabilidad a otros, es escurrir el bulto, es coger la responsabilidad que
tenemos todos, como sociedad y no como individuos, de educar de manera
responsable y mirar para otro lado, porque es más cómodo eso que creer que la
humanidad puede cambiar con esfuerzo.
Elisa Bathory Luminous
Bonita
forma de ignorar que eres un insensible que flipas con cosas que no te tocan.
Vienes con tu palabrería as usual y te despides porque ya la cosa no va contigo.
Yo te lo vuelvo a preguntar: no te da vergüenza?
Desmundo Cartes
O sea,
que por no ser mujer no puedo entenderlo?
Por
cierto, no me he despedido.
Elisa Bathory Luminous
Esa
es tu línea, para ti es un mal menor que tantísimas mujeres sean
maltratadas,con tal de que algún hombre
inocente no vaya a la cárcel?
Ard Ludwig Von Mises
A
ver, me voy a cagar en tó. Estoy con amigos, así que voy a ser breve, pero me
sigo cagando en tó. Si cada puta vez que sale el tema de la violencia de
género tienes que sacar las denuncias falsas, que son poquísimas y ni siquiera
sé de una que haya acabado mal, es porque te importa más que un tío pase por la
posibilidad de sufrir una pena judicial que la cantidad de mujeres que VIOLAN,
MALTRATAN y MATAN, y por tanto tienes un puto problema. Lo siento,
Desmundo, ojalá no fuera así, pero estás siendo jodidamente machista.
Hala. Y como ya nos conocemos, no eres capaz de reconocer un puto error
y vas a responder con más mierda del estilo. Vuelvo a la gente con la que
estoy. Buenas noches a ti también.
Desmundo Cartes
Si
queréis que me vaya a dormir o simplemente que me vaya, decidlo, porque yo no
recuerdo haber dicho que me despido.
Bonita
forma de ignorar que eres una moralista autoritaria, Elisa, con opiniones con
las que estás en desacuerdo.
Vienes
con tu absolutismo indiscutible as usual ignorando la alternativa que propongo
y manipulando mis palabras con ese segundo comentario solo porque te parece más
cómodo volver a llevar la discusión a tu terreno.
A mí
no me da vergüenza debatir las cosas desde todos los puntos de vista, y jamás
he dicho ni he ido por la línea de que sea justo dejar que mueran todas las
mujeres que mueren: eso me parece ridículo y quien haya entendido eso al leerme
me parece que tiene severas deficiencias a la hora de procesar la información
escrita —cosa grave.
Mi
punto de vista es la mera pregunta de, si para que se haga justicia un sistema
permite injusticias, estamos hablando de un proceso legítimo?
Quizás
la solución no está en castigar a todos a diestro y siniestro, y lo aconsejable
sería educar tanto a hombres como a mujeres para evitar el maltrato.
Por
si acaso no ha quedado claro: estoy en contra y me repugna cualquier acción de
maltrato, ya sea físico o psicológico, hacía un hombre o hacia una mujer; lo
detesto y lo condenó, al igual que condenó cualquier abuso de poder.
La
realidad es que estamos criados en una sociedad individualista y selvática,
cuando somos animales sociales con lo que ello conlleva.
De
ahí no puede salir nada bueno y si no estáis de acuerdo con ello, lo primero es
el respeto, que yo en ningún momento he llegado faltando a nadie, Elisa, ojo.
Ard Ludwig Von Mises
Sí,
y como somos animales sociales, deberían importar más unos cientos de mujeres
muertas que un par de hombres que casi acaban mal.
Desmundo Cartes
Ard,
contigo ya hablé esto justamente, no voy a invertir más esfuerzo en ello,
porque no sirve para nada y tampoco se puede hablar como personas sin que te
alteres y haya faltas de respeto por doquier.
Ard Ludwig Von Mises
Desmundo, se puede. El problema es que
siempre defiendes la parte que te interesa dejando muy de lado la racionalidad.
Y a partir de cierto punto me toca los cojones. No tiene más historia.
Desmundo Cartes
Parece
que no se pueda tener una opinión diferente a la vuestra ni debatir sin que a uno
lo llamen hijo de puta; muy tolerante todo, sí.
Y
repito: yo cuestiono la legitimidad o, mejor dicho, la justicia de un sistema
parcial —reconocido por ti que lo es. Si encuentras en palabras anteriores que
yo defienda a una minoría de hombres acusados injustamente y por ello
justifique la muerte de todas las mujeres te invito a cenar al Hilton.
No
todo es blanco o negro.
Desmundo Cartes
Y no
se puede, contigo no, que ya hablé de esto contigo hace tiempo y lo más
moderado que soltaste fue hijo de puta.
Y
ahora mantengo una conversación con Simoney os metéis los dos, faltándome alrespeto
porque sí, porque no opináis igual que yo. Y eso es tolerancia? Eso es debatir?
Estamos gilipollas?
Llamadme
cuando seáis capaces de mantener una discusión con alguien que no opina igual
que vosotros sin faltarle al respeto, que sois los dos unos maleducados.
Desmundo Cartes
Relativamente
os tengo aprecio, y por eso estoy tolerando esta lluvia de gilipolleces,
pero no te confundas: yo no os he faltado al respeto, y vosotros venís
exigiendo respeto y comprensión a base de insultos: a otro con hipocresías.
Ard Ludwig Von Mises
Nadie
te ha llamado hijo de puta. No vayas de víctima.
Y
sí, es parcial porque la sociedad es jodidamente parcial. Y, aun así, la parte
que la justicia beneficia sigue saliendo mal parada. Pero, pese a ello, siempre
que sale el tema tú siempre mencionas antes las denuncias que no llegan a
ningún lado o las que no se hacen.
Desmundo Cartes
Me
lo llamaste en la anterior conversación sobre el tema que tuvimos. No voy a
pasarla por este chat porque es privada, pero la tengo, haz memoria. Empezaste
a insultarme porque se te fue la perola sin que yo te faltase al respeto. Ahora
es ir de víctima pedir respeto? Si te jode que te llamen maleducado, sé
educado.
Ard Ludwig Von Mises
No
será blanco y negro, y admito desde el principio que el sistema no es perfecto.
Pero tus prioridades están más que claras. Y defienden más los intereses de tu
género que los de la sociedad.
Desmundo Cartes
Todo
tu discurso demuestra que no procesas bien la información.
Condeno
todos y cada uno de los ataques contra la mujer.
Condeno
todos y cada uno de los ataques contra el hombre.
La
violencia es violencia se mire desde donde se mire.
Y
donde yo estoy intentando decir «hay que educar, hay que trabajar para que esto
jamás pase», tú estás poniendo en mi boca «machista que defiende a los hombres
antes que a las mujeres».
No
defiendo a nadie más que a nadie porque nadie debe ser defendido más que nadie.
Hace
años era normal tener esclavos y decapitar personas. Hoy en el mundo desarrollado
eso no se hace, independientemente de que sea ilegal, como el maltrato.
El
objetivo, como ya he dicho cuatro veces, pero lo repito porque se ve que hay
problemas con el mensaje, es que por parte de la sociedad y de cada individuo
nazca el mismo rechazo hacia el maltrato que puede haber hacia cortar una
cabeza humana.
Eso
no lo vas a conseguir con nada excepto educación.
Y tú
puedes tener una opinión y yo otra, pero las faltas de respeto están de más.
Ard Ludwig Von Mises
Primero,
no viene a cuento «una vez me faltaste al respeto al hablar sobre esto», que
aun así no te niego ser capaz de hacerlo cuando alguien se niega a ser racional
y me hincha las pelotas. No tiene que ver con esta conversación.
Segundo,
sigues sin responder al tema. SIEMPRE que sale este tema, lo prioritario para
ti son antes los pocos tíos que han pasado por situaciones de riesgo antes que
las cientos de mujeres muertas. No tengas los huevazos de decir que eres
imparcial o racional. Lo único que haces es soltar dos mierdas y después
excusarte en que se te falta al respeto.
Dejar
de lado tantas muertes y maltratos para dar prioridad a un puto caso de
denuncia falsa sí que es una puta falta de respeto. No me jodas.
Desmundo Cartes
Madre
mía!!! Al final me vas a hacer explicarlo por quinta vez… Con lo eficiente que
eres en clase; me estás sorprendiendo hoy. XD
Lo
siento pero no puedo irme a dormir si no intento explicarlo por quinta vez de
manera más simple para que lo entiendas.
A
ver, lo estás poniendo como si solo hubiera dos posiciones: o se defiende a
hombres o a mujeres. Bueno, pues ahí va un spoiler: yo no defiendo ni a uno ni
a otro. Estoy mostrando que el sistema no es perfecto. Otro spoiler: por mucha
ilusión que te haga eso no me convierte en machista, simplemente señalo una falla
en el sistema.
Por
tanto, y partiendo de la premisa de que el objetivo —al menos mi objetivo— es
que esta situación de maltrato no exista en un futuro, hay dos caminos —play a
música de fondo alegre típica de explicaciones infantiles de youtube https://youtu.be/hpKXHwbV-dU:
Camino
A: Aumentar más y más las penas punitivas hasta que la gente tenga tanto miedo
que no haga esas cosas. Problema: la gente siempre encontrará formas nuevas de
evadir el sistema o, incluso peor, habrá gente a la que se la sude hasta la
pena de muerte; eso ya pasa en EE.UU.. Llamémosle inmunización.
Camino
B: Empezar a educar, como se ha hecho en países donde casi no exista la
violencia de género. Que nazca del propio individuo un rechazo hacia esos
comportamientos. Problema: requiere de más esfuerzo, de un pacto social, y es
menos cómodo.
Yo
opto por el Camino B. Entiendo que tú lo hagas por el A. Lo que no termina de
cuajar es que tú o no entiendes o no respetas que yo opte por un camino
diferente al tuyo —música triste infantil de youtube https://youtu.be/sC75aU47GRk.
Desmundo Cartes
Supongo
que no hace falta que te explique cuándo escuchar cada link cinco veces,
espero.
Ard Ludwig Von Mises
WTF?
Vamos
a ver. Lo que tu propones es la típica falacia del falso dilema. Así que para
empezar voy a aclarar que yo no estoy diciendo que hagan falta penas más duras
y castigadoras, y no sé de dónde te has sacado eso, ni que opine que no haga
falta educar. Así que no me vengas con esas mierdas de opción A y B.
Por
otro lado, todo el mundo sabe que el sistema no es perfecto. Todo el puto
mundo sabe que existen denuncias falsas, y nadie lo niega. Nadie. Pero cuando Ella comparte un enlace que desmiente
que haya una gran cantidad de denuncias que son falsas, como una gran cantidad
de gente falsamente cree, ya me dirásexactamente qué aportas al mostrar un enlace que aporta que las hay.
Nadie ha dicho que no las haya.
No.
Lo que has hecho no ha sido mostrar que «el sistema no es perfecto», porque nadie
ha dicho que lo sea en primer lugar. Tú has vuelto a la carga con el tema de
las denuncias falsas, como has hecho cada vez que hemos hablado de violencia de
género.
Así
que no vengas a decirme que has hecho algo inocente porque no tiene sentido.
Nadie dice que no haya que educar en este tema. Así que deja de puto
decir cosas que te sacas de la manga simplemente porque te interesa…
Desmundo Cartes
Falacia
del falso dilema la educación social???? Por lo de blanco o negro??? Si yo
estoy proponiendo precisamente opciones!!! Tío, vives en la manida zona de
confort. Estás aterrado por el progreso, aunque te escondas en un aura de
superprogresismo, porque es impostado, no lo has reflexionado ni cuestionado.
Tu papá sociedad te dio esa idea y es una idea que vende…
Ahora
sí, me despido. Me fui a dormir hace rato ya. Este que habla es un robot.
La
hipercorrección —o también ultracorrección o sobrecorrección— es un fenómeno
por el cual, ante una insidiosa y exagerada búsqueda de elevada cultura, uno
decide cambiar un término lingüístico estándar por otro superior, al creer que aquel
estándar es erróneo o equivocado. Tratando de corregir, lo que producimos pues
es una incorrección real. Un ejemplo práctico: «a la alza» (expresión copiada de «a la baja», sin
tener en cuenta que, aunque femenina, la palabra «alza» comienza con «a»
tónica, como «agua» o «arma», y debería ser masculina, o sea, «al alza». Más:
«Bilbado» por «Bilbao», «flaccidez» por la correcta «flacidez»,
«inicialización» por «inicio», «ejercitar» por «ejercer». Básicamente se llama
hablar mal, pero no por ignorancia, lo cual sería disculpable en todos los
casos, sino por pretenciosos, ostentosos, arrogantes, fanfarrones, vanidosos, provocadores,
irreverentes, por no detenernos a pensar o buscar la forma correcta. Hay muchas
razones; marque su casilla.
Pero,
dado que el lenguaje no es más que una manifestación de lo que somos, una
expresión social, con esta premisa podemos observar hipercorrecciones más allá
del lenguaje.
En
primer lugar, y relacionado directamente con el lenguaje, pasamos de golpear
con regla en la mano a un niño por equivocarse escribiendo a no contar la
ortografía en ninguna asignatura de la hasta hoy Selectividad, a excepción de
Castellano. No hace falta golpear a personas para aprender —conductismo inoperante—, pero escribir lo hacemos en
todas las asignaturas, no solo en una. Desde luego no me imagino a un profesor
de Literatura, por ejemplo, permitiendo impunemente que un alumno escriba que
el Renacimiento duró hasta el siglo XIX, aunque sea una cuestión de
circunscripción histórica.
Somos
un pueblo que pasó de asesinar por la espalda en las cárceles con el famoso
«paseíllo» a tener televisión gratis en la trena. No sería una ultracorrección
si también los hospitales dispusieran de televisión gratis, aunque solo fuera
durante unas horas —y, por evitar que alguien pueda usar esta verdad para
acusarme de demagogia si sigo argumentando, voy a dejarlo aquí.
Hasta
hace bien poco éramos una comunidad altamente machista. Sin embargo, gracias al
esfuerzo de hombres y sobre todo mujeres, vamos desencadenándonos de ese poso
atávico que degenera en violencia. Ahora bien, resulta que en los últimos
tiempos cualquier hombre que insulte a una mujer —no por ser mujer— es
considerado, señalado e insultado también como machista. Es el recurso fácil y
generalizado con el que se suele defender una mujer. Si dices que una mujer es
una vaga, o que es lenta, o que…; un hombre hace mal su trabajo y no pasa nada,
pero en el caso de una mujer es machismo, patriarcado opresor, tiranía del
varón, etc..
Todavía
recuerdo cuando un alumno recibía clase de una materia a cargo de un
especialista. Sin embargo, esta profesión ha caído tan bajo que ya no es
necesario tener un título que acredite conocimientos de Química o de Música,
solo basta con saber enseñar Química o Música —y contar con un libro de texto
al que ajustarse. El otro día en la página de la Consejería de educación se
solicitaba profesor de Música y Plástica, y los requisitos solicitados eran el
B1 de inglés y en titulación rezaba «Cualquiera» (cita literal, no pongo el
enlace porque son datos que entran y salen).
Desde
hace mucho nos hemos quejado de la intromisión o profanación eclesiástica en
nuestra vida común y mortal. Ahora que gozamos de libertades y leyes que nos
protegen para decidir y disentir, en lugar que quedarnos ahí, damos varios
pasos al frente, con actitud combativa, y entramos en una iglesia desnudos e
invadimos su «cuerpo» al grito de «Al Vaticano, régimen clitoriano», y lo
aplaudimos en redes sociales. Devolvemos una profanación con otro sacrilegio.
—¿Qué
te parece la letra? La he compuesto esta mañana, mientras guardaba la compra…
Soy un máquina.
—Y
¿el título?
—Mmmm,
estoy entre «Hipertrófiame el cacas» o «Nuevo evangelio blanquecino».
—Ya…
—No
pongas esa cara, es lo que se lleva ahora.
—¿El
qué?
—Nada,
déjalo… Por cierto, Trump ha ganado en Nevada.
—En
Nevada y en Tormenta y en Huracán. El mundo se va a tomar por culo.
—No
te pases, tía.
—¿Qué
no?
—De
momento lleva tres victorias y poco más.
—¡Yo
flipo! Recuerdo que pensaba que era un…, un payaso más. Y mira ahora.
—Lo
mismo pensaron algunos de Podemos.
—Ahora
creo que los payasos son los que le votan.
—¡Eh!
Sin insultar.
—Si
tú no votas en América.
—Te
pueden escuchar, tía, baja el tonillo… Y ¡echa más pipas!
—A
ver si compras tú algún día unas patatitas o algo y no parecemos pobres.
—No
sé yo si con unas patatitas salimos de pobres.
—¡Bueno,
bueno! No te pongas trágico, tú, que tú eres clase media, ¿eh?
—¿Clase
media? ¿Qué dices? Clase media lo fui, clase media lo fueron los míos. Pero eso
se acabó, murió…, y no volverá.
—1700€
son clase media.
—Mira,
bonita, deja que te explique algo: los criterios para resintonizar la especie
social son partidistas.
—Y
victimistas.
—De
víctima nada. Y no te pases que me cabreo y me largo.
—Soooo.
—No.
Es que ironías y sarcasmo con eso poco, que para mí es muy serio… Para Podemos
soy rico, ¿comprendes? Pero si miras mis cuentas llego cada fin de mes justito.
—Pues
imagina yo, que no llego a 1000€.
—Ya,
pero es que esto de la economía doméstica no es solo lo que entra. La economía
de una casa es lo que entra menos lo que sale. Y tú ni hipoteca ni seguros, ni
coche ni seguros, ni colegios de niños ni sus gastos médicos, que ya te digo
que puedes flipar, ni gasolina para el curro, y ni luz ni agua porque vives con
tus padres… ¡Y eso son solo los gastos fijos!
—¡Quietooooo!
Para empezar yo colaboro con luz y agua de mis padres. Y yo con esta mierda de
sueldo, como comprenderás, no puedo ni casarme, ni comprar un piso, ni pagar un
coche, ni tener hijos… No puedo ni ir a la gasolinera. Solo las conozco por los
anuncios de la tele.
—Mejor,
así te ahorras las putas promociones de tarjetas que estoy hasta los huevos.
—¿Ahora
quién ironiza?
—A
ver, es un decir. Que sí, que estás peor… Pero yo tampoco estoy bien, coño.
Trabajo más para estar jodido igualmente. Y si me pusiera a currar dos horas
más al día entonces ganaría más para vivir mejor; pero, claro, entonces no
tendría tiempo para descansar, me estresaría más y necesitaría gastar dinero en
médicos o poner una cuidadora para que cuide de mis hijos esas dos horas o los
llevaría a clases de algo… Conclusión: no hay salida. Soy un esclavo.
—San
Agustín, tío, San Agustín.
—¿Adónde?
—¿Cómo
que adónde? Muerto, analfabeto, desde hace siglos…
—¡Que
yo creía que era un amigo tuyo que venía por ahí!
—…
—Pues
que te quede claro que yo de clase media nada, ¡clase baja!
—Vale.
Y ¿entonces qué soy yo?
—Tú
también, chica. Pero dentro de la clase baja yo soy alta, ¿comprendes?
—Entonces
¿quién es clase media?
—Yo
diría que médicos, directores de banco, jueces… Yo qué sé. Tira parriba.
—¿Esos
son ricos, tío?
—¿Ricos?
¡Eran! Eran ricos. Digamos que los de antes, los que antes, digo, eran clase
alta-baja, ahora han bajado a clase media, ¿comprendes? Y ya para clase alta
están los de la bolsa, los de los ordenadores y grandes empresarios.
—Algo
así como que España ya no es primermundista, ¿verdad?
—Pues
mira, buen paralelismo.
—…
—Y
lo importante es no ser un egódoxa y asumirlo con dignidad. Las dos cosas cosas.
—Si
te oye a ti ahora uno que esté en el paro o un patriota te aostia.
—Oye,
perdona, a ver si ahora tengo que ocultar que tengo trabajo.
—Pues
hay gente que lo hace. El otra día Dieguito, ¿te acuerdas?, pues nos
encontramos a un amigo suyo de la universidad en paro y el tío le dijo que
también estaba en paro.
—¿Dieguito?
—Sí.
—¡Qué
cabrón!
—Por
no ofenderle, dijo.
—…
—…
—¡No
somos nadie!
—¡Tío,
eso es de abuelas!
—Estoy
envejeciendo con tanto exceso de realidad. Necesito peyote o algo así, te lo
juro.
—Pues
tendrás que cruzar el charco. En la peli de Los
Doors se van al desierto a tomarlo, no sé si de Nevada o…
—Calla,
calla, que me has recordado a Trump.
—¡Lagarto,
lagarto!
—Ahora
la abuela eres tú.
—…
—En
Estados Unidos tenemos una cara radical y en España otra contraria, pero igual
de radical en auge. En Alemania e Inglaterra se levantan como los de Estados
Unidos.
—Sí,
sí. En Francia, mira Le Pen.
—Y
Grecia y Portugal como España… Hay demasiada tensión a ambos lados.
—Y
mucho miedo ciudadano. Sin el miedo yo creo que partidos como los de Le Pen o
Podemos jamás existirían.
—También
tenemos a Hilary Clinton, podría ser la primera presi de Estados Unidos.
—Los
partidos políticos solo son el medio por el que canalizar ese miedo.
—En
Estados Unidos están rumoreando que Hilary es lesbiana.
—Ya
están los gringos oliendo braguetas para destruir…
—Y
¿qué coño importará eso? ¿Ser lesbiana te hace peor política?
—Se
asocia con adúltera, y los de Trump lo saben.
—¿Les
dan miedo las lesbianas?
—Para
un conservador indeciso puede ser suficiente para decantarle.
—¡Oh,
claro, lo olvidaba, choca contra los valores culturales tan puros y limpios de
los gringos! ¡Hipócritas!
—Bueno,
Trump es racista, y eso se asocia también con machismo…
—Intolerancia.
—Miedo.
Está todo ligado. El machismo es miedo, el racismo es miedo…
—¡Ese
lo que es es un hijo de p…a!
—Oye,
chavalita…
—¿Sí,
qué?
—Que
te estoy escuchando ya un rato rajar porque tengo orejas, y ya te vale. ¿Sabes
algo de su madre que no sepamos?
—¿Lo
ves? Te dije que no chillaras.
—Pues
el simple hecho de haberle parido, ¿vale?
—¡Ah,
vale! Ya sabía yo que no te referías al sentido estricto de la palabra p…a.
Americanadas
III: ¿Dónde coño estoy y qué era ese disparo?
El niño cielo
—Para
comedias, Star wars, ¡eso sí que es
una comedia!
—Hombre,
tanto como comedia no diría yo, ni creo que nadie. Solo tú, de hecho.
—Y ¿los
diálogos de R2D2 con C3PO? Y ¿Han Solo? Y ¿Chuy?
—Chuy
no dialoga.
—¡No
habla…! Perdón, ¡no entendemos su idioma! Pero y ¿su feedback? ¿Eh?
—Lo
que tú digas, pero no te quedes con eso, hombre. El género no es comedia.
—En…
dos horas lo veremos. Mantengo que Lucas en realidad es un comediógrafo, pero
se oculta bajo la ficción y la aventura.
—No
se miente cuando se dice que todos los seguidores de esta saga sois frikis.
—Ya.
Y tú estás aquí en la cola del cine viendo escaparates, ¡no te jode!
—La
verdad es que hay un grupete ahí de chicas que ya te digo… ¡Que yo vengo por que
hay que venir. Yo no soy como tú!
—¡Que
te den!
—Oye,
¿dónde se ha metido el Forúnculo? Está tardando ya…
—¡A
saber! Rebuscando en las meninges de algún autolítico.
—Mira,
ahí viene.
—¿Qué
pasa chicos? Vaya cola, ¿no?
—¡Chss!
Y aquí llevamos media hora, y tú ¿qué?
—Tranquilos.
Que no he podido antes. Ya sé que llego tarde.
—Pues,
rajábamos de ti.
—Para
variar.
—Este
decía que ya estarías explicando en la frutería lo de las células madre de los
champiñones.
—¡Muy
gracioso!
—Oye,
perdona, la cola…
—Que
sí, que sí… ¡Joder con la chavala! Ya sé que la cola avanza. No puede uno ni
dialogar dis-ten-di-do.
—Pues
la chavala está buena.
—Chsss.
¡Que os va a oír!
—¡Pues
eso quiero, que me oiga…!
—Discutíamos
porque dice este que Lucas es en realidad comediógrafo. ¿Qué opina un galeno
como tú?
—¿Comedia?
—¿Lo
ves?
—Que
sí… Es un nuevo Aristófanes, mezclado con Borges.
—Bueno,
me río un poco con Solo y los robots, pero ¿comedia?
—¿Lo
ves tú? Se ríe.
—Mirad
ese cartel… Aquel. Will Smith hace del doctor Omalu.
—¿Concussion se llama la peli? ¿Qué es
eso?
—Conmoción
cerebral. Lo del médico es muy interesante.
—Sí,
claro. ¡Sois muy interesantes!, sobre todo cuando escribís, que no se entiende
una mierda… Años de carrera pa escribir así las recetas.
—Tío,
eso son chorradas… Bueno, pues que ese médico ha puesto en jaque a
televisiones, empresas de publicidad, managers deportivos, equipos de fútbol
americano, inversores, en fin, todo lo que gira alrededor de la NFL.
—¡Oh,
sí, un médico ha hecho todo eso! ¡Más que un avión terrorista en 2001!
—Tío,
déjate de ser un enterao y déjale hablar… Cuenta, cuenta, que a mí las
conspiranoyas me alucinan.
—Nada,
ya está. Falta ver cómo acaba todo esto.
—Pero
¿qué hizo?
—¡Ah!
Se me olvidaba. El caso es que…
—Psss.
La… cola.
—Oye,
tía, no me toques los…
—¡Cállate,
tío! ¿Qué te pasa?
—No
te preocupes, va borracho.
—¿Qué
dices de borracho? Oye, tú, estamos charlando. La fila no se va a ir…
—¡Deja
a la chica ya!
—Se
cree esta que por tener ese par me voy a callar.
—Chsss.
Cállate.
—Hum.
—Decías
que ese médico…
—Sí…
El tipo descubrió que de manera directa el fútbol americano influye en daños
muy severos al cerebro. Digamos que puede provocar suicidios.
—¡Joder!
—Ahora
¿lo entiendes?
—Ya
ves. Un médico que…
—Neurólogo.
—Eso.
—Un
neurólogo que sería atacado primero por la propia NFL, que mueve una pasta
gansa con eso de la publicidad y contratos y tal. Abogados, publicistas,
periodistas…, todos pagados para quitarse de en medio al bueno del médico que
amenaza el «star system» de los jugadores y de la liga. Porque los jugadores
empezarían a acojonarse… De hecho ha habido varios jugadores que en la plenitud
de su carrera han abandonado: Patrick Willis, de 30 años, Jason Worilds, de 27,
y Jake Locker, de 26.
—¿Acojonarse,
has dicho? Pero ¿tú te crees que con lo que ganan iban a acojonarse? Esos lo
han dajao vete tú a saber por qué. Tú pon en una mano un riesgo de salud, yo
qué sé, como el tabaco, y en la otra 10 millones de dólares... ¡No me jodas!
Además que esos tíos ni piensan, si casi no tienen estudios.
—De
eso nada. Patrick Willis jugaba en el mismo equipo que Chris Borland, de 23,
que fue el primer jugador en abrir la boca sobre el tema y en dejar de jugar
hace unos años. ¿Crees que es una coincidencia…? Los estudios de Omalu observan
que los golpes en la vida media de un jugador de alto nivel son similares a
accidentes de tráfico leves. ¿Sabes los golpes semanales que puede tener un
jugador? Entreno, partido, entreno, partido… Imagínate cuántos golpes en tu coche
pueden ser… Pues el tío estudió a un jugador en sus 15 años jugando y equivalía
a veinticinco mil accidentes de tráfico leves. Y luego una universidad realizó
más estudios de los cerebros de otros jugadores fallecidos.
—Rebuscando
en las meninges…
—Casi
ninguno pasa de los 50 años de vida. Ataques al corazón, suicidios… Lo
interesante fue cuando 2 de ellos se suicidaron disparándose en el pecho.
—¡Eso
no lo hace nadie!
—Exacto.
Era para que pudieran examinar sus cerebros porque sabían que algo iba muy mal
y ya habían oído las denuncias de Omalu.
—Y,
si está tan claro, ¿por qué nadie se entera o por qué no se hace nada?
—Se
está haciendo. Se está intentando.
—Eso
no es nada.
—Tío,
el médico lucha solo contra América. ¿Sabes lo que eso supone? Son los inventores
del marketing, han asesinado a cuatro presidentes, que sepamos, en su historia
de la democracia, y taparon el asesinato conspiranoide de Kennedy. ¡Es América,
tío!
—Mira:
la esperanza de vida media de ese país está en 76 años, y la de los jugadores
de NFL, 56.
—Sí,
pero no es lo mismo esperanza de vida que vida media.
—A
mitad de este año el Centro Médico de Boston, que se encarga de estudiar
cerebros de ex jugadores fallecidos, informó de que 87 de 91 cerebros tenían
CTE.
—¿El
qué?
—Encefalopatía
traumática crónica.
—Con
ese nombre es normal que se asusten, tío, y se suiciden. Ponedle…, yo qué sé,
dolor de cabeza agudo…
—¡Igualito!
—No
me jodas. Yo oigo celopatía reumática de esa y… ¿Has pensao que igual se
suicidaban por no aguantar a su mujer? A veces pasa.
—Provoca
demencia, pérdida de memoria, depresión, agresividad, confusión… Deterioro
cognitivo. Compáralo con el Boxeo, y esto lo sabemos desde hace tiempo ya: golpes
reiterados en el hígado, por ejemplo, son sumamente dañinos. Y en la cabeza…
Pues ¿lo mismo en la cabeza qué crees que va a provocar…? El caso más conocido
en boxeo es Alí. Temprano y gravísimo Parkinson. Solo se explica por los
pequeños traumatismos secundarios.
—Pero
el Parkinson puede deberse a otras cosas, y esto también. No es definitivo.
—Sí.
El Parkinson se debe a la destrucción de la sustancia nigra en los ganglios
basales. Pero el caso de Alí es obvio. Blanco y en botella… Todo depende de
dónde sean los golpes. Un simple accidente de tráfico puede provocar desde
cambio de personalidad a deterioro cognitivo… Mira: el año pasado tuvimos una
paciente, Andrea: accidente en bici muy grave hace diez años, varios TAC… ¿Qué
había?: empobrecimiento ideatorio y emocional. Clínicamente olía a orgánico. Al
volver a estudiar la resonancia con exhaustividad se apreciaron daños axonales
en varias áreas que explicaban los síntomas.
—Te
juro que lo intento pero no me entero de ná. ¿Qué idioma habláis los
facultativos? Hay que sacarse por lo menos un C1 pa pillar algo.
—Lo
que quiero decir es que igual que un traumatismo grave, como el accidente de la
niña, puede dar una imagen patológica años más tarde, imagínate entonces muchos
traumatismos, o sea, golpes, en este caso, repetidos durante años.
—…
—Por
eso me alegro de ver este tipo de películas. Es necesario que sepamos la verdad
en cuestiones de salud. Y luego el que quiera matarse que se mate. Pero sepamos
la verdad.