martes, 24 de mayo de 2016

Mi vida pública


Mi vida pública
La niña lluvia

Camisas, vaqueros, móviles, llaves del coche. Ellos. Camisas, faldas y pantalones, móviles, bolso de mano. Ellas.


—Pues pídeme para mí…, o sea, para nosotros, ¿no…?, tú, dos gin tonics.
—Sí, sí.
—Oye, pos ya que vas…
—¡Ya estamos con el poyaque!
—¿El qué?
—¡Poyaque vas, poyaque estás…!
—¡Hijo, cómo te pones!
—Venga, pues voy yo y ya está.
—No he dicho nada grave, solo que…
—¡Relájate!
—¿Relájate? ¿Relájate…? Pues mira, me pongo como me da la gana.
—Tío, si necesitas ayuda para traer ocho copas nos lo dices…
—¿Te me estás riendo de mi cara en mi cara?
—Si quieres te hago un plano…
—¡Otro con el cachondeo! ¿Qué coño os pasa hoy?
—Dejadlo ya, que parecéis críos.
—Los hombres estos…, que si no mean su territorio no son hombres.
—Pero si vosotras sois iguales.
—O peor.
—¿Qué dices?
—Bueno, ¿vas o no vas?
—¡A que no voy!
—Mira, tía, así con todo. ¡Todos los días! Ya te dije el otro día.
—Así ¿el qué?
—¿El qué? Mira, no quería contarlo hoy pero lo voy a hacer.
—Espera, espera, que saco el Plebiscope, ¡que esto está molando!
—¡Ya ves, tron! De esta nos siguen mil.
¡CONFIDENCIA!
—He conocido a alguien…
—¿Qué?
—…
—Y ¿me lo dices así, delante de todos?
—…
—Podías haber esperado a estar a solas.
—…
—Tú, para de grabar, gilipollas.
—¡Tranqui, tron!
—¿Cómo has podido…? Hemos hablado de esto muchas veces. Quedamos en decírnoslo todo… ¡Tío, te he dicho que no me grabes, sabes que no me gusta!
—Te me relajas, ¿vale…? ¡Hostias, 58…!
—Y ¿quién es el puto afortunado que se ha estado merendado a mi novia?
—Déjalo, ¿vale? No te mortifiques.
—¿Ahora vas a darme consejos tú? ¿Ahora eres tú la moral o qué pasa?
—Tío, no la insultes.
—¿Insultar? De momento no he dicho nada, aunque quizás empiece, así que tú cállate y dedícate a tu piba, no sea que te salga cariñosa como la mía.
—¡Tío, con Silvia no te metas que te meto!
—¡Y tú deja de puto grabar que te tragas mi puño. Ya te lo he dicho 3 veces, dos con educación y esta es una puta amenaza!
—¿Me estás amenazando, mamón? Mira que está grabado… ¡185!
—O sea, que encima no me vas a decir con quién.
—… ¿Quieres saberlo?
—Dímelo.
—No sé si debo…
—Ten la mierda de decírmelo por lo menos…
—…
—¡Me lo debes, joder!
—Joder, ¡qué teatrero!
—¡Tú cállate!
—¡Dios, 470 visitas!
—Me das asco… Me dais asco todos. ¡Enfócame! Eh, los que miráis, sois unos putos fracasados…, os va el morbo…, os sentís vacíos y tenéis que llenar vuestras putas vidas con las de los demás…
—¡No te acerques!
—Ahí, mirando como salidos y viciosos…
—¡1300! ¡Esto huele a récord!
—¡Es… Javi!
—¿Qué?
—Lo que has oído.
—¿No será…?
—¡Tu hermano, joder!
—¡Uhhhhhhhhhhhhhhhh!
—¡Huele a récord!
—¿Mi hermano? ¿Te has tirado a mi hermano, puta destroza matrimonios?
—¡No se lo digas, vale!
—¿Qué no se lo diga?
—¡3700! ¡Síííííííííííííííí!
Rompe un tercio y amenaza con el silicato.
—¡Suelta la puta cámara o te mando al cirujano!
—Espera, tío…
—¡Espera!
—¡Tranquilo!
—¡¡¡Es todo mentira!!!
—¿Qué?

DEUS EX MACHINA: Ponemos precio a nuestra vida, pero ¿cuál es el precio de nuestra vida? ¿El engaño? ¿La muerte? ¿El morbo? ¿El orgullo? ¿El éxito? ¿La competitividad insana? ¿Ser el «mejor»? Ponemos precio también a la vida de los demás. ¿Desde cuándo «no» es «sí»? ¿La enfermedad del yo ha avanzado tanto que percibimos valores y palabras invertidas? La Ilustración derrocó a los tiranos de sangre azul, pero ahora el prójimo es mi tirano. La masa, creyéndose individuo, tiraniza a otros individuos. La masa acecha. La masa cáncer, esa suma de individuos sin individualidad, devora al hombre individual. La masa tirana anhela individualidad, pero al no tenerla en su constituyente biológico pretende alcanzarla usurpando al verdadero individuo. «¡Muerte al individuo porque me agrede su individualidad!» ¿Hasta cuándo este superhombre podrá resistir? ¿Dónde va a refugiarse en su lucha titánica? ¿Su única salvación será degradarse a abandonar su arma, la razón, y aprender a usar las armas de la masa bestia? Podría caer derrotado y la masa ya no tendría antagonista. Muerta la razón que controla a la bestia, esta seguirá teniendo hambre porque es principio insaciable. La próxima digestión será fagocitaria. La masa trituradora rastreará cualquier síntoma atávico y durmiente de individualidad entre sus componentes, y seguirá masticando y aniquilando a «lossuyosenpotenciade» superhombres.
Al final, al monstruo solo le quedará el hambre…

jueves, 28 de abril de 2016

Voluntarios para crecer


Voluntarios para crecer
Espe Or

Ahora que está tan de moda ser encarcelado en esta península ibérica del pillaje manual e ideológico, resulta que confluyen los astros y el escenario zoolímpico nos muestra una variopinta —a veces, rocambolesca— animalia triunfante.
Uno de los representantes de la especie es A. Otegi, portavoz hace años de grupos políticos vascos considerados ilegales en España por vivir al amparo de ETA, organización política terrorista que ha asesinado a políticos y empresarios. Por demostrarse su pertenencia a banda terrorista o banda armada fue condenado y pasó seis años encarcelado. Salió hace dos días, como quien dice. Ahora mismo, en estos minutos en los que escribo, está en el Parlamento europeo, y va a seguir allí haciendo un tour, invitado y acogido por una troupe de iluminados. Me pregunto si la pareja o el hijo o la hija de alguno de esos inocentes que fue encerrado y utilizado o asesinado para provocar la independencia de un país también tiene la puerta abierta y el altavoz encendido en el Parlamento europeo —como invitado, digo— y poder así tener derecho a réplica o señalar que su padre murió por razones «políticas».
¿Recuerdan al Dioni? ¿No? Ya llovió mucho desde que este ladrón obrara. Fue vigilante de seguridad y se agenció un furgón blindado de una empresa con billetitos dentro. Se fue de vacaciones a Brasil pero lo pillaron entre postizos y posaderas. No devolvió todo el dinero y la empresa a la que robó desapareció por bancarrota. Algunos lo tienen por un Robin Hood del pueblo. Tras la cárcel y varios negocios, llegó a grabar dos discos. Traficó con drogas. Lleva unos años subido al bólido de las televisiones y el cine. El anónimo ladrón devino en ladrón para la opinión pública, y ahora es personaje público al que algunos votan para salvarlo y aplauden en Supervivientes —ya estuvo en otros programas forrándose los bolsillos del chaqué—. Me gustaría saber si esos que le pagan desde los sofás, copa y puro de allí arriba lo contratarían como mayordomo en sus dulces y brillantes hogares. Y me gustaría saber si los que le votan o aplauden le darían trabajo sentado en su caja registradora.
Y ¿qué decir de Mario Conde? En 1993 se destapó el caso Banesto, por el que fue condenado a 20 años por perder unas cuantas maletas de dinero —no está claro si fueron maletas o camiones porque el dinero no apareció nunca—. El caso es que tras la cárcel se deslizó como pez en el agua por platós televisivos —curiosamente de la misma cadena que otros, Teleconvicto—, al parecer para mejorar su imagen pública porque, como se supo después, ¡el tío quería presentarse a unas elecciones! Se convirtió en el presidente del partido Sociedad Civil y Democracia.  Y como era tan público pues publicó libros y todo. Hoy vuelve a ser investigado porque, ¡qué casualidad!, han aparecido unos milloncicos de euros que no había declarado que tenía. Los paraísos fiscales, ya saben. Pero no pasa nada. Me aventuro a que ya tiene contrato televisivo , cheque y salón de belleza para contarlo todo todo, o sea, nada nada.
Por tocar todos los palos para que conste que es un problema social, no político —y ya veremos si es cierto que el fútbol no se toca—, el rey Midas del deporte rey, L. Messi, fue imputado y llamado a declarar hace un par de años. Fraude fiscal. Y ahora está siendo investigado también por unos papelitos que parece que se ha llevado a otro país y que se le ha olvidado declarar.
—¿Por qué no declaró usted…?
—No lo sabía. Yo no sabía que mi dinero estaba allí. Solo pago con tarjeta.
Bueno, ya se verá. Lo que ya se puede ver, que es adonde voy, es a sus fanáticos seguidores, followers, messiers, aplaudiendo al tipo cuando se destapó la noticia, justificándolo y exculpándolo.
—Él no sabe nada porque se centra en jugar. A él no le interesa el dinero.
—Su padre es el que lo maneja.
Y yo me acuerdo de Lola Flores pidiendo unas pesetillas a cada españolito. ¡Pobrecita ella! ¡Y la Pantoja! ¡Tan mal está la pobre económicamente que se ha hecho un restyling!
Y la última: el otro día, mientras tomábamos peladillas y azucarillos en una cafetería, como buenos jubilados, nos dice un amigo:
—Tengo una duda moral. Se me ha roto el botón del volumen del móvil y voy a comprarme otro, y un amigo me ha dicho que qué voy a hacer con este, porque no sabe lo del botón, y me ha dicho que me lo compra por 200€. ¿Qué hago?
—Eso se llama timar. Si quieres ser un timador, adelante.
—No, a ver, he pensado decirle que a veces el botón no va bien, a veces…
—Timar.
—Yo creo que no es para tanto, tío.
—Luego te quejas de los políticos.
—¡Eh!, no me compares ni de coña… Y si ellos no dan ejemplo no voy a ser yo el tonto… Vosotros también lo haríais. Paso de discutir con vosotros, sois unos putos envidiosos.
—Mira, has hablado para pedir consejo, así que si no te gusta te aguantas. La próxima vez que necesites confirmación de tus actos amorales para no sentirte culpables te lo callas o visitas a Bárcenas a la cárcel.
—Y vosotros sois perfectos, ¿no?
—Nadie ha dicho eso, tío, ahora estás a la defensiva.
—¡Hombre, me estás comparando con Bárcenas!
—Cada uno a su escala. Si tuvieras cerca millones no sé lo que harías…
La cosa es que el delito se está banalizando, por un lado, y acaba en erostratismo. Cada vez se oye decir más eso de «Si todo el mundo lo hace pues yo también/yo no voy a ser el tonto», ¡como si conociéramos a todo el mundo! Yo no conozco a más de 200 personas —alguno tiene 5000 amigos en redes sociales y cree que eso es conocer; aun así el número…—. En fin, una vez más la disonancia cognitiva que nos permite buscar razones que justifiquen nuestros actos, equilibrar creencias y conductas. Si creo que está mal pero quiero timar…, eso no casa bien, así que mejor si me convenzo y me creo que está bien porque todos lo hacen. Mucha gente, creyendo que de verdad esto es común, se sube al carro; o si estaba subida no se baja. Además de la hipocresía de participar del «negocio» pero criticar a los políticos que lo hacen, porque también hemos sentenciado vulgarmente que político es igual a corrupto.
Por otro lado, quizás en menor medida, observo también cada vez más el hartazgo de que alguien nos robe, aunque sea un boli, y conductas asertivas que permitan colocar a cada uno en su sitio. Lo cual es de aplaudir.
Puede que, en lugar de encontrarnos en medios de comunicación social noticias de políticos corruptos, por ejemplo, y atornillar constantemente dicha noticia hasta llegar a sus calzoncillos o a las bolsas de basura, debiéramos ofrecer reflexión y debate social, no político, con profesionales que se centraran en lo social, no político.
Crecer sanos.

lunes, 18 de abril de 2016

Cuentos de hospital


Cuentos de hospital
La niña lluvia

Sala de espera. De esas tan cálidas. No corre el aire. No corre el tiempo. No hay anestesista.
—…
—¡Pos yo siempre pregunto todo! ¡Todo…! Y ya está.
—No, si yo no digo nada, pero es que cualquiera se puede equivocar.
—Yo no. Porque para eso me estoy yo aquí. Y lo primero pregunto. Pregunto siempre. ¡Que es lo que hay que hacer! A la ventanilla, a este, al otro…
—Ya, bueno, y yo me he equivocado y no pasa nada.
—Bueno, yo lo dejo claro: que yo siempre siempre pregunto. Y ya está. Porque yo tengo mis cosas. Y no digo lo que es…
—Como todos.
—Ya pero yo no lo digo. Y me preocupo por preguntar y estar aquí. Siempre que vengo yo estoy aquí… (Pasos de bata.) ¡Oye, doctor, espera…! Mira yo…
—Sí, pero ya le he dicho antes, señora, que aún no puede ser. Espérese y ahora lo pregunto.
—¡Bueno…!
—…
—No, es que así no puede ser… Y yo no digo a nadie lo que tengo, pero…
—¿Otra vez, señora? ¡Ya está bien!
—¿Cómo que ya está bien? Ya le he dicho a esta que yo pregunto porque es así, hay que preguntar porque en la ventanilla no te dicen las cosas o las dicen mal. Y yo no puedo estar así.
—Si es que está usted molestando todo el rato y retrasando a los médicos.
—Y a nosotros.
—Señora, que yo también estoy para una ecografía y tengo prisa.
—No os metáis conmigo, que ya está bien. Yo hago lo que yo tengo, ¿eh? Y no digo lo que es porque no lo digo.
—A lo mejor yo estoy peor que usted.
—Mira, la otra… ¡cállate ya, pesada, que eres una pesada!
—Oiga, señora, dice usted no se metan con usted y acaba de insultar a esta señora. ¡Cálmese!
—¿Tú también? Vamos, hombre, todos en contra mía… ¡Ay!
—Es usted la que insulta así que no se queje ni pida respeto a los demás.
—Ya veo, ya. Todos. Todos… Pero ¡no ves que se meten conmigo! ¡Eso no lo ves!
—Veo muy bien.
—Chssss. A ver. Pensemos todos dónde estamos y nos callamos todos, ya está, ¿vale?
—Nosotros le estamos hablando con respeto… A ver si tampoco podemos hablar.
—(Chssss, si ya… Pero…)
…………………………………………………………

Ascensor. Baja de la 8. Estamos en la 0. Queremos subir. Puertas. Señor desesperado, con gafas gordas y desesperadas, y una hija más desesperada con él. El contacto. Los inquilinos eternos del ascensor tratan de salir pero el señor trata de entrar porque sabe que el ascensor va a zarpar sin él, es más, sabe que el ascensor va a zarpar sin nadie. El ascensor de hospital, esa huidiza, agresiva, inhóspita y abatible superficie de existenciales conversaciones teológicas.
—Papá, deja que salgan primero.
—¿Eh?
—A ver, déjenme ponerme delante que quedo yo por salir y voy a la -1 ya.
Ascensor a -1. Puertas.
—¡Ale! Hasta luego. Miren todos los botones no sea que con el trajín no se hayan pulsado todos.
—¡Vete ya, cojones!
—¡Papá!
—Yo solo intentaba ayudar.
—¡Pos te hubieras bajao andando, coño, que tú eres joven. Ahora tenemos que jodernos todos!
—¡Papá!
—¡Anda ya!
Ascensor a 4. Puertas.
—¡Anda tira! Y a ver si te muerdes la boca.
—Nena, cariño, unos hablan de más y otros como esta ni hablan.
…………………………………………………………

Cafetería del hospital. 10:30 de la mañana. Cola para almuerzo. En mitad de la sala una barrera traslúcida separa al personal de los visitantes, para preservar la paz médicosenfermeros VS familiaresdepacientes.  Señor y señora de unos 65 años y entrados en carnes, grasas y excesos.
—2 cervezas, 2 coca colas, una de cheetos, una de cortezas, una de onduladas y un cruasán de chocolate.
…………………………………………………………

Hospital, en su totalidad, constantemente, todo lleno, en puertas y esquinas: «Por favor, cierren las puertas».

domingo, 13 de marzo de 2016

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El aprendiz y el niño cielo

Simone de Lauvoir
 http://www.lasexta.com/clipping/2016/03/04/00685/30.jpg

Desmundo Cartes

Juicio por denuncia falsa…
Simone de Lauvoir
Sigue siendo un 0,01%.
Desmundo Cartes
Sí, sí, pero las hay.
Simone de Lauvoir
Ah, sin contar la cantidad de mujeres que ni siquiera denuncian.
Desmundo Cartes
Entonces, según tú —y es una mera pregunta—, el hecho de que se condene a individuos inocentes a la cárcel es un mal menor compensado por la cantidad de individuos culpables que se encarcelan, verdad?
Es decir, el fin justifica los medios.
Simone de Lauvoir
Teniendo en cuenta que el año pasado murieron 64 mujeres por violencia de género y 11 en lo que llevamos de año, 612 desde 2007, el hecho de que se castigue o encarcele a una persona que puede ser inocente es un mal menor —en cualquier momento se puede demostrar su inocencia—, pues se puede mejorar el dictamen de una pena, pero la vida no se puede recobrar.
Elisa Bathory Luminous
Nos pegan, nos violan, nos asesinan, se nos acusa de mentir, y cuando se dan datos oficiales de que solo el 0,01% de las denuncias son falsas tienes el cuajo de venir a recordar que aun así las hay. No te da vergüenza?
Desmundo Cartes
¡Y este, damas y caballeros, es el problema de la sociedad de hoy!
Como siempre digo: el problema está en la educación.
Cómo pensáis acabar con este tipo de agresiones?, mediante el castigo sesgado y la parcialidad? Y con esto me refiero a la violencia de género, a la política y a cualquier ámbito.
No se trata de incendiar y destruir sino de educar.
Podéis tener vuestra caza de brujas particular hacia los hombres, hacia los políticos corruptos o hacia lo que queráis. Yo sigo teniendo fe en la humanidad y en que algún día la gente no maltratará, no robará, no obrará de manera tan egoísta, no por miedo a ser castigado sino porque inherente, intrínseca y moralmente dirá: esto está mal.
Y venir con la excusa de «hay que hacer algo mientras tanto» es relegar la responsabilidad a otros, es escurrir el bulto, es coger la responsabilidad que tenemos todos, como sociedad y no como individuos, de educar de manera responsable y mirar para otro lado, porque es más cómodo eso que creer que la humanidad puede cambiar con esfuerzo.
Elisa Bathory Luminous
Bonita forma de ignorar que eres un insensible que flipas con cosas que no te tocan. Vienes con tu palabrería as usual y te despides porque ya la cosa no va contigo. Yo te lo vuelvo a preguntar: no te da vergüenza?
Desmundo Cartes
O sea, que por no ser mujer no puedo entenderlo?
Por cierto, no me he despedido.
Elisa Bathory Luminous
Esa es tu línea, para ti es un mal menor que tantísimas mujeres sean maltratadas,  con tal de que algún hombre inocente no vaya a la cárcel?
Ard Ludwig Von Mises
A ver, me voy a cagar en tó. Estoy con amigos, así que voy a ser breve, pero me sigo cagando en tó. Si cada puta vez que sale el tema de la violencia de género tienes que sacar las denuncias falsas, que son poquísimas y ni siquiera sé de una que haya acabado mal, es porque te importa más que un tío pase por la posibilidad de sufrir una pena judicial que la cantidad de mujeres que VIOLAN, MALTRATAN y MATAN, y por tanto tienes un puto problema. Lo siento, Desmundo, ojalá no fuera así, pero estás siendo jodidamente machista. Hala. Y como ya nos conocemos, no eres capaz de reconocer un puto error y vas a responder con más mierda del estilo. Vuelvo a la gente con la que estoy. Buenas noches a ti también.
Desmundo Cartes
Si queréis que me vaya a dormir o simplemente que me vaya, decidlo, porque yo no recuerdo haber dicho que me despido.
Bonita forma de ignorar que eres una moralista autoritaria, Elisa, con opiniones con las que estás en desacuerdo.
Vienes con tu absolutismo indiscutible as usual ignorando la alternativa que propongo y manipulando mis palabras con ese segundo comentario solo porque te parece más cómodo volver a llevar la discusión a tu terreno.
A mí no me da vergüenza debatir las cosas desde todos los puntos de vista, y jamás he dicho ni he ido por la línea de que sea justo dejar que mueran todas las mujeres que mueren: eso me parece ridículo y quien haya entendido eso al leerme me parece que tiene severas deficiencias a la hora de procesar la información escrita —cosa grave.
Mi punto de vista es la mera pregunta de, si para que se haga justicia un sistema permite injusticias, estamos hablando de un proceso legítimo?
Quizás la solución no está en castigar a todos a diestro y siniestro, y lo aconsejable sería educar tanto a hombres como a mujeres para evitar el maltrato.
Por si acaso no ha quedado claro: estoy en contra y me repugna cualquier acción de maltrato, ya sea físico o psicológico, hacía un hombre o hacia una mujer; lo detesto y lo condenó, al igual que condenó cualquier abuso de poder.
La realidad es que estamos criados en una sociedad individualista y selvática, cuando somos animales sociales con lo que ello conlleva.
De ahí no puede salir nada bueno y si no estáis de acuerdo con ello, lo primero es el respeto, que yo en ningún momento he llegado faltando a nadie, Elisa, ojo.
Ard Ludwig Von Mises
Sí, y como somos animales sociales, deberían importar más unos cientos de mujeres muertas que un par de hombres que casi acaban mal.
Desmundo Cartes
Ard, contigo ya hablé esto justamente, no voy a invertir más esfuerzo en ello, porque no sirve para nada y tampoco se puede hablar como personas sin que te alteres y haya faltas de respeto por doquier.
Ard Ludwig Von Mises
Desmundo, se puede. El problema es que siempre defiendes la parte que te interesa dejando muy de lado la racionalidad. Y a partir de cierto punto me toca los cojones. No tiene más historia.
Desmundo Cartes
Parece que no se pueda tener una opinión diferente a la vuestra ni debatir sin que a uno lo llamen hijo de puta; muy tolerante todo, sí.
Y repito: yo cuestiono la legitimidad o, mejor dicho, la justicia de un sistema parcial —reconocido por ti que lo es. Si encuentras en palabras anteriores que yo defienda a una minoría de hombres acusados injustamente y por ello justifique la muerte de todas las mujeres te invito a cenar al Hilton.
No todo es blanco o negro.
Desmundo Cartes
Y no se puede, contigo no, que ya hablé de esto contigo hace tiempo y lo más moderado que soltaste fue hijo de puta.
Y ahora mantengo una conversación con Simone y os metéis los dos, faltándome al respeto porque sí, porque no opináis igual que yo. Y eso es tolerancia? Eso es debatir? Estamos gilipollas?
Llamadme cuando seáis capaces de mantener una discusión con alguien que no opina igual que vosotros sin faltarle al respeto, que sois los dos unos maleducados.
Desmundo Cartes
Relativamente os tengo aprecio, y por eso estoy tolerando esta lluvia de gilipolleces, pero no te confundas: yo no os he faltado al respeto, y vosotros venís exigiendo respeto y comprensión a base de insultos: a otro con hipocresías.
Ard Ludwig Von Mises
Nadie te ha llamado hijo de puta. No vayas de víctima.
Y sí, es parcial porque la sociedad es jodidamente parcial. Y, aun así, la parte que la justicia beneficia sigue saliendo mal parada. Pero, pese a ello, siempre que sale el tema tú siempre mencionas antes las denuncias que no llegan a ningún lado o las que no se hacen.
Desmundo Cartes
Me lo llamaste en la anterior conversación sobre el tema que tuvimos. No voy a pasarla por este chat porque es privada, pero la tengo, haz memoria. Empezaste a insultarme porque se te fue la perola sin que yo te faltase al respeto. Ahora es ir de víctima pedir respeto? Si te jode que te llamen maleducado, sé educado.
Ard Ludwig Von Mises
No será blanco y negro, y admito desde el principio que el sistema no es perfecto. Pero tus prioridades están más que claras. Y defienden más los intereses de tu género que los de la sociedad.
Desmundo Cartes
Todo tu discurso demuestra que no procesas bien la información.
Condeno todos y cada uno de los ataques contra la mujer.
Condeno todos y cada uno de los ataques contra el hombre.
La violencia es violencia se mire desde donde se mire.
Y donde yo estoy intentando decir «hay que educar, hay que trabajar para que esto jamás pase», tú estás poniendo en mi boca «machista que defiende a los hombres antes que a las mujeres».
No defiendo a nadie más que a nadie porque nadie debe ser defendido más que nadie.
Hace años era normal tener esclavos y decapitar personas. Hoy en el mundo desarrollado eso no se hace, independientemente de que sea ilegal, como el maltrato.
El objetivo, como ya he dicho cuatro veces, pero lo repito porque se ve que hay problemas con el mensaje, es que por parte de la sociedad y de cada individuo nazca el mismo rechazo hacia el maltrato que puede haber hacia cortar una cabeza humana.
Eso no lo vas a conseguir con nada excepto educación.
Y tú puedes tener una opinión y yo otra, pero las faltas de respeto están de más.
Ard Ludwig Von Mises
Primero, no viene a cuento «una vez me faltaste al respeto al hablar sobre esto», que aun así no te niego ser capaz de hacerlo cuando alguien se niega a ser racional y me hincha las pelotas. No tiene que ver con esta conversación.
Segundo, sigues sin responder al tema. SIEMPRE que sale este tema, lo prioritario para ti son antes los pocos tíos que han pasado por situaciones de riesgo antes que las cientos de mujeres muertas. No tengas los huevazos de decir que eres imparcial o racional. Lo único que haces es soltar dos mierdas y después excusarte en que se te falta al respeto.
Dejar de lado tantas muertes y maltratos para dar prioridad a un puto caso de denuncia falsa sí que es una puta falta de respeto. No me jodas.
Desmundo Cartes
Madre mía!!! Al final me vas a hacer explicarlo por quinta vez… Con lo eficiente que eres en clase; me estás sorprendiendo hoy. XD
Lo siento pero no puedo irme a dormir si no intento explicarlo por quinta vez de manera más simple para que lo entiendas.
A ver, lo estás poniendo como si solo hubiera dos posiciones: o se defiende a hombres o a mujeres. Bueno, pues ahí va un spoiler: yo no defiendo ni a uno ni a otro. Estoy mostrando que el sistema no es perfecto. Otro spoiler: por mucha ilusión que te haga eso no me convierte en machista, simplemente señalo una falla en el sistema.
Por tanto, y partiendo de la premisa de que el objetivo —al menos mi objetivo— es que esta situación de maltrato no exista en un futuro, hay dos caminos —play a música de fondo alegre típica de explicaciones infantiles de youtube https://youtu.be/hpKXHwbV-dU:
Camino A: Aumentar más y más las penas punitivas hasta que la gente tenga tanto miedo que no haga esas cosas. Problema: la gente siempre encontrará formas nuevas de evadir el sistema o, incluso peor, habrá gente a la que se la sude hasta la pena de muerte; eso ya pasa en EE.UU.. Llamémosle inmunización.
Camino B: Empezar a educar, como se ha hecho en países donde casi no exista la violencia de género. Que nazca del propio individuo un rechazo hacia esos comportamientos. Problema: requiere de más esfuerzo, de un pacto social, y es menos cómodo.
Yo opto por el Camino B. Entiendo que tú lo hagas por el A. Lo que no termina de cuajar es que tú o no entiendes o no respetas que yo opte por un camino diferente al tuyo —música triste infantil de youtube https://youtu.be/sC75aU47GRk.
Desmundo Cartes
Supongo que no hace falta que te explique cuándo escuchar cada link cinco veces, espero.
Ard Ludwig Von Mises
WTF?
Vamos a ver. Lo que tu propones es la típica falacia del falso dilema. Así que para empezar voy a aclarar que yo no estoy diciendo que hagan falta penas más duras y castigadoras, y no sé de dónde te has sacado eso, ni que opine que no haga falta educar. Así que no me vengas con esas mierdas de opción A y B.
Por otro lado, todo el mundo sabe que el sistema no es perfecto. Todo el puto mundo sabe que existen denuncias falsas, y nadie lo niega. Nadie. Pero cuando Ella comparte un enlace que desmiente que haya una gran cantidad de denuncias que son falsas, como una gran cantidad de gente falsamente cree, ya me dirás  exactamente qué aportas al mostrar un enlace que aporta que las hay. Nadie ha dicho que no las haya.
No. Lo que has hecho no ha sido mostrar que «el sistema no es perfecto», porque nadie ha dicho que lo sea en primer lugar. Tú has vuelto a la carga con el tema de las denuncias falsas, como has hecho cada vez que hemos hablado de violencia de género.
Así que no vengas a decirme que has hecho algo inocente porque no tiene sentido. Nadie dice que no haya que educar en este tema. Así que deja de puto decir cosas que te sacas de la manga simplemente porque te interesa…
Desmundo Cartes
Falacia del falso dilema la educación social???? Por lo de blanco o negro??? Si yo estoy proponiendo precisamente opciones!!! Tío, vives en la manida zona de confort. Estás aterrado por el progreso, aunque te escondas en un aura de superprogresismo, porque es impostado, no lo has reflexionado ni cuestionado. Tu papá sociedad te dio esa idea y es una idea que vende…
Ahora sí, me despido. Me fui a dormir hace rato ya. Este que habla es un robot.

jueves, 3 de marzo de 2016

Hipercorrecciones sociales


Hipercorrecciones sociales
La niña agua

La hipercorrección —o también ultracorrección o sobrecorrección— es un fenómeno por el cual, ante una insidiosa y exagerada búsqueda de elevada cultura, uno decide cambiar un término lingüístico estándar por otro superior, al creer que aquel estándar es erróneo o equivocado. Tratando de corregir, lo que producimos pues es una incorrección real. Un ejemplo práctico: «a la alza» (expresión copiada de «a la baja», sin tener en cuenta que, aunque femenina, la palabra «alza» comienza con «a» tónica, como «agua» o «arma», y debería ser masculina, o sea, «al alza». Más: «Bilbado» por «Bilbao», «flaccidez» por la correcta «flacidez», «inicialización» por «inicio», «ejercitar» por «ejercer». Básicamente se llama hablar mal, pero no por ignorancia, lo cual sería disculpable en todos los casos, sino por pretenciosos, ostentosos, arrogantes, fanfarrones, vanidosos, provocadores, irreverentes, por no detenernos a pensar o buscar la forma correcta. Hay muchas razones; marque su casilla.
Pero, dado que el lenguaje no es más que una manifestación de lo que somos, una expresión social, con esta premisa podemos observar hipercorrecciones más allá del lenguaje.
En primer lugar, y relacionado directamente con el lenguaje, pasamos de golpear con regla en la mano a un niño por equivocarse escribiendo a no contar la ortografía en ninguna asignatura de la hasta hoy Selectividad, a excepción de Castellano. No hace falta golpear a personas para aprender —conductismo inoperante—, pero escribir lo hacemos en todas las asignaturas, no solo en una. Desde luego no me imagino a un profesor de Literatura, por ejemplo, permitiendo impunemente que un alumno escriba que el Renacimiento duró hasta el siglo XIX, aunque sea una cuestión de circunscripción histórica.
Somos un pueblo que pasó de asesinar por la espalda en las cárceles con el famoso «paseíllo» a tener televisión gratis en la trena. No sería una ultracorrección si también los hospitales dispusieran de televisión gratis, aunque solo fuera durante unas horas —y, por evitar que alguien pueda usar esta verdad para acusarme de demagogia si sigo argumentando, voy a dejarlo aquí.
Hasta hace bien poco éramos una comunidad altamente machista. Sin embargo, gracias al esfuerzo de hombres y sobre todo mujeres, vamos desencadenándonos de ese poso atávico que degenera en violencia. Ahora bien, resulta que en los últimos tiempos cualquier hombre que insulte a una mujer —no por ser mujer— es considerado, señalado e insultado también como machista. Es el recurso fácil y generalizado con el que se suele defender una mujer. Si dices que una mujer es una vaga, o que es lenta, o que…; un hombre hace mal su trabajo y no pasa nada, pero en el caso de una mujer es machismo, patriarcado opresor, tiranía del varón, etc..
Todavía recuerdo cuando un alumno recibía clase de una materia a cargo de un especialista. Sin embargo, esta profesión ha caído tan bajo que ya no es necesario tener un título que acredite conocimientos de Química o de Música, solo basta con saber enseñar Química o Música —y contar con un libro de texto al que ajustarse. El otro día en la página de la Consejería de educación se solicitaba profesor de Música y Plástica, y los requisitos solicitados eran el B1 de inglés y en titulación rezaba «Cualquiera» (cita literal, no pongo el enlace porque son datos que entran y salen).
Desde hace mucho nos hemos quejado de la intromisión o profanación eclesiástica en nuestra vida común y mortal. Ahora que gozamos de libertades y leyes que nos protegen para decidir y disentir, en lugar que quedarnos ahí, damos varios pasos al frente, con actitud combativa, y entramos en una iglesia desnudos e invadimos su «cuerpo» al grito de «Al Vaticano, régimen clitoriano», y lo aplaudimos en redes sociales. Devolvemos una profanación con otro sacrilegio.
No tenemos botón pausa.

jueves, 25 de febrero de 2016

Miedo


Miedo
Eva Tacazo

—¿Qué te parece la letra? La he compuesto esta mañana, mientras guardaba la compra… Soy un máquina.
—Y ¿el título?
—Mmmm, estoy entre «Hipertrófiame el cacas» o «Nuevo evangelio blanquecino».
—Ya…
—No pongas esa cara, es lo que se lleva ahora.
—¿El qué?
—Nada, déjalo… Por cierto, Trump ha ganado en Nevada.
—En Nevada y en Tormenta y en Huracán. El mundo se va a tomar por culo.
—No te pases, tía.
—¿Qué no?
—De momento lleva tres victorias y poco más.
—¡Yo flipo! Recuerdo que pensaba que era un…, un payaso más. Y mira ahora.
—Lo mismo pensaron algunos de Podemos.
—Ahora creo que los payasos son los que le votan.
—¡Eh! Sin insultar.
—Si tú no votas en América.
—Te pueden escuchar, tía, baja el tonillo… Y ¡echa más pipas!
—A ver si compras tú algún día unas patatitas o algo y no parecemos pobres.
—No sé yo si con unas patatitas salimos de pobres.
—¡Bueno, bueno! No te pongas trágico, tú, que tú eres clase media, ¿eh?
—¿Clase media? ¿Qué dices? Clase media lo fui, clase media lo fueron los míos. Pero eso se acabó, murió…, y no volverá.
—1700€ son clase media.
—Mira, bonita, deja que te explique algo: los criterios para resintonizar la especie social son partidistas.
—Y victimistas.
—De víctima nada. Y no te pases que me cabreo y me largo.
—Soooo.
—No. Es que ironías y sarcasmo con eso poco, que para mí es muy serio… Para Podemos soy rico, ¿comprendes? Pero si miras mis cuentas llego cada fin de mes justito.
—Pues imagina yo, que no llego a 1000€.
—Ya, pero es que esto de la economía doméstica no es solo lo que entra. La economía de una casa es lo que entra menos lo que sale. Y tú ni hipoteca ni seguros, ni coche ni seguros, ni colegios de niños ni sus gastos médicos, que ya te digo que puedes flipar, ni gasolina para el curro, y ni luz ni agua porque vives con tus padres… ¡Y eso son solo los gastos fijos!
—¡Quietooooo! Para empezar yo colaboro con luz y agua de mis padres. Y yo con esta mierda de sueldo, como comprenderás, no puedo ni casarme, ni comprar un piso, ni pagar un coche, ni tener hijos… No puedo ni ir a la gasolinera. Solo las conozco por los anuncios de la tele.
—Mejor, así te ahorras las putas promociones de tarjetas que estoy hasta los huevos.
—¿Ahora quién ironiza?
—A ver, es un decir. Que sí, que estás peor… Pero yo tampoco estoy bien, coño. Trabajo más para estar jodido igualmente. Y si me pusiera a currar dos horas más al día entonces ganaría más para vivir mejor; pero, claro, entonces no tendría tiempo para descansar, me estresaría más y necesitaría gastar dinero en médicos o poner una cuidadora para que cuide de mis hijos esas dos horas o los llevaría a clases de algo… Conclusión: no hay salida. Soy un esclavo.
—San Agustín, tío, San Agustín.
—¿Adónde?
—¿Cómo que adónde? Muerto, analfabeto, desde hace siglos…
—¡Que yo creía que era un amigo tuyo que venía por ahí!
—…
—Pues que te quede claro que yo de clase media nada, ¡clase baja!
—Vale. Y ¿entonces qué soy yo?
—Tú también, chica. Pero dentro de la clase baja yo soy alta, ¿comprendes?
—Entonces ¿quién es clase media?
—Yo diría que médicos, directores de banco, jueces… Yo qué sé. Tira parriba.
—¿Esos son ricos, tío?
—¿Ricos? ¡Eran! Eran ricos. Digamos que los de antes, los que antes, digo, eran clase alta-baja, ahora han bajado a clase media, ¿comprendes? Y ya para clase alta están los de la bolsa, los de los ordenadores y grandes empresarios.
—Algo así como que España ya no es primermundista, ¿verdad?
—Pues mira, buen paralelismo.
—…
—Y lo importante es no ser un egódoxa y asumirlo con dignidad. Las dos cosas cosas.
—Si te oye a ti ahora uno que esté en el paro o un patriota te aostia.
—Oye, perdona, a ver si ahora tengo que ocultar que tengo trabajo.
—Pues hay gente que lo hace. El otra día Dieguito, ¿te acuerdas?, pues nos encontramos a un amigo suyo de la universidad en paro y el tío le dijo que también estaba en paro.
—¿Dieguito?
—Sí.
—¡Qué cabrón!
—Por no ofenderle, dijo.
—…
—…
—¡No somos nadie!
—¡Tío, eso es de abuelas!
—Estoy envejeciendo con tanto exceso de realidad. Necesito peyote o algo así, te lo juro.
—Pues tendrás que cruzar el charco. En la peli de Los Doors se van al desierto a tomarlo, no sé si de Nevada o…
—Calla, calla, que me has recordado a Trump.
—¡Lagarto, lagarto!
—Ahora la abuela eres tú.
—…
—En Estados Unidos tenemos una cara radical y en España otra contraria, pero igual de radical en auge. En Alemania e Inglaterra se levantan como los de Estados Unidos.
—Sí, sí. En Francia, mira Le Pen.
—Y Grecia y Portugal como España… Hay demasiada tensión a ambos lados.
—Y mucho miedo ciudadano. Sin el miedo yo creo que partidos como los de Le Pen o Podemos jamás existirían.
—También tenemos a Hilary Clinton, podría ser la primera presi de Estados Unidos.
—Los partidos políticos solo son el medio por el que canalizar ese miedo.
—En Estados Unidos están rumoreando que Hilary es lesbiana.
—Ya están los gringos oliendo braguetas para destruir…
—Y ¿qué coño importará eso? ¿Ser lesbiana te hace peor política?
—Se asocia con adúltera, y los de Trump lo saben.
—¿Les dan miedo las lesbianas?
—Para un conservador indeciso puede ser suficiente para decantarle.
—¡Oh, claro, lo olvidaba, choca contra los valores culturales tan puros y limpios de los gringos! ¡Hipócritas!
—Bueno, Trump es racista, y eso se asocia también con machismo…
—Intolerancia.
—Miedo. Está todo ligado. El machismo es miedo, el racismo es miedo…
—¡Ese lo que es es un hijo de p…a!
—Oye, chavalita…
—¿Sí, qué?
—Que te estoy escuchando ya un rato rajar porque tengo orejas, y ya te vale. ¿Sabes algo de su madre que no sepamos?
—¿Lo ves? Te dije que no chillaras.
—Pues el simple hecho de haberle parido, ¿vale?
—¡Ah, vale! Ya sabía yo que no te referías al sentido estricto de la palabra p…a.

viernes, 12 de febrero de 2016

Americanadas III: ¿Dónde coño estoy y qué era ese disparo?


Americanadas III: ¿Dónde coño estoy y qué era ese disparo?
El niño cielo

—Para comedias, Star wars, ¡eso sí que es una comedia!
—Hombre, tanto como comedia no diría yo, ni creo que nadie. Solo tú, de hecho.
—Y ¿los diálogos de R2D2 con C3PO? Y ¿Han Solo? Y ¿Chuy?
—Chuy no dialoga.
—¡No habla…! Perdón, ¡no entendemos su idioma! Pero y ¿su feedback? ¿Eh?
—Lo que tú digas, pero no te quedes con eso, hombre. El género no es comedia.
—En… dos horas lo veremos. Mantengo que Lucas en realidad es un comediógrafo, pero se oculta bajo la ficción y la aventura.
—No se miente cuando se dice que todos los seguidores de esta saga sois frikis.
—Ya. Y tú estás aquí en la cola del cine viendo escaparates, ¡no te jode!
—La verdad es que hay un grupete ahí de chicas que ya te digo… ¡Que yo vengo por que hay que venir. Yo no soy como tú!
—¡Que te den!
—Oye, ¿dónde se ha metido el Forúnculo? Está tardando ya…
—¡A saber! Rebuscando en las meninges de algún autolítico.
—Mira, ahí viene.
—¿Qué pasa chicos? Vaya cola, ¿no?
—¡Chss! Y aquí llevamos media hora, y tú ¿qué?
—Tranquilos. Que no he podido antes. Ya sé que llego tarde.
—Pues, rajábamos de ti.
—Para variar.
—Este decía que ya estarías explicando en la frutería lo de las células madre de los champiñones.
—¡Muy gracioso!
—Oye, perdona, la cola…
—Que sí, que sí… ¡Joder con la chavala! Ya sé que la cola avanza. No puede uno ni dialogar dis-ten-di-do.
—Pues la chavala está buena.
—Chsss. ¡Que os va a oír!
—¡Pues eso quiero, que me oiga…!
—Discutíamos porque dice este que Lucas es en realidad comediógrafo. ¿Qué opina un galeno como tú?
—¿Comedia?
—¿Lo ves?
—Que sí… Es un nuevo Aristófanes, mezclado con Borges.
—Bueno, me río un poco con Solo y los robots, pero ¿comedia?
—¿Lo ves tú? Se ríe.
—Mirad ese cartel… Aquel. Will Smith hace del doctor Omalu.
—¿Concussion se llama la peli? ¿Qué es eso?
—Conmoción cerebral. Lo del médico es muy interesante.
—Sí, claro. ¡Sois muy interesantes!, sobre todo cuando escribís, que no se entiende una mierda… Años de carrera pa escribir así las recetas.
—Tío, eso son chorradas… Bueno, pues que ese médico ha puesto en jaque a televisiones, empresas de publicidad, managers deportivos, equipos de fútbol americano, inversores, en fin, todo lo que gira alrededor de la NFL.
—¡Oh, sí, un médico ha hecho todo eso! ¡Más que un avión terrorista en 2001!
—Tío, déjate de ser un enterao y déjale hablar… Cuenta, cuenta, que a mí las conspiranoyas me alucinan.
—Nada, ya está. Falta ver cómo acaba todo esto.
—Pero ¿qué hizo?
—¡Ah! Se me olvidaba. El caso es que…
—Psss. La… cola.
—Oye, tía, no me toques los…
—¡Cállate, tío! ¿Qué te pasa?
—No te preocupes, va borracho.
—¿Qué dices de borracho? Oye, tú, estamos charlando. La fila no se va a ir…
—¡Deja a la chica ya!
—Se cree esta que por tener ese par me voy a callar.
—Chsss. Cállate.
—Hum.
—Decías que ese médico…
—Sí… El tipo descubrió que de manera directa el fútbol americano influye en daños muy severos al cerebro. Digamos que puede provocar suicidios.
—¡Joder!
—Ahora ¿lo entiendes?
—Ya ves. Un médico que…
—Neurólogo.
—Eso.
—Un neurólogo que sería atacado primero por la propia NFL, que mueve una pasta gansa con eso de la publicidad y contratos y tal. Abogados, publicistas, periodistas…, todos pagados para quitarse de en medio al bueno del médico que amenaza el «star system» de los jugadores y de la liga. Porque los jugadores empezarían a acojonarse… De hecho ha habido varios jugadores que en la plenitud de su carrera han abandonado: Patrick Willis, de 30 años, Jason Worilds, de 27, y Jake Locker, de 26.
—¿Acojonarse, has dicho? Pero ¿tú te crees que con lo que ganan iban a acojonarse? Esos lo han dajao vete tú a saber por qué. Tú pon en una mano un riesgo de salud, yo qué sé, como el tabaco, y en la otra 10 millones de dólares... ¡No me jodas! Además que esos tíos ni piensan, si casi no tienen estudios.
—De eso nada. Patrick Willis jugaba en el mismo equipo que Chris Borland, de 23, que fue el primer jugador en abrir la boca sobre el tema y en dejar de jugar hace unos años. ¿Crees que es una coincidencia…? Los estudios de Omalu observan que los golpes en la vida media de un jugador de alto nivel son similares a accidentes de tráfico leves. ¿Sabes los golpes semanales que puede tener un jugador? Entreno, partido, entreno, partido… Imagínate cuántos golpes en tu coche pueden ser… Pues el tío estudió a un jugador en sus 15 años jugando y equivalía a veinticinco mil accidentes de tráfico leves. Y luego una universidad realizó más estudios de los cerebros de otros jugadores fallecidos.
—Rebuscando en las meninges…
—Casi ninguno pasa de los 50 años de vida. Ataques al corazón, suicidios… Lo interesante fue cuando 2 de ellos se suicidaron disparándose en el pecho.
—¡Eso no lo hace nadie!
—Exacto. Era para que pudieran examinar sus cerebros porque sabían que algo iba muy mal y ya habían oído las denuncias de Omalu.
—Y, si está tan claro, ¿por qué nadie se entera o por qué no se hace nada?
—Se está haciendo. Se está intentando.
—Eso no es nada.
—Tío, el médico lucha solo contra América. ¿Sabes lo que eso supone? Son los inventores del marketing, han asesinado a cuatro presidentes, que sepamos, en su historia de la democracia, y taparon el asesinato conspiranoide de Kennedy. ¡Es América, tío!
—Mira: la esperanza de vida media de ese país está en 76 años, y la de los jugadores de NFL, 56.
—Sí, pero no es lo mismo esperanza de vida que vida media.
—A mitad de este año el Centro Médico de Boston, que se encarga de estudiar cerebros de ex jugadores fallecidos, informó de que 87 de 91 cerebros tenían CTE.
—¿El qué?
—Encefalopatía traumática crónica.
—Con ese nombre es normal que se asusten, tío, y se suiciden. Ponedle…, yo qué sé, dolor de cabeza agudo…
—¡Igualito!
—No me jodas. Yo oigo celopatía reumática de esa y… ¿Has pensao que igual se suicidaban por no aguantar a su mujer? A veces pasa.
—Provoca demencia, pérdida de memoria, depresión, agresividad, confusión… Deterioro cognitivo. Compáralo con el Boxeo, y esto lo sabemos desde hace tiempo ya: golpes reiterados en el hígado, por ejemplo, son sumamente dañinos. Y en la cabeza… Pues ¿lo mismo en la cabeza qué crees que va a provocar…? El caso más conocido en boxeo es Alí. Temprano y gravísimo Parkinson. Solo se explica por los pequeños traumatismos secundarios.
—Pero el Parkinson puede deberse a otras cosas, y esto también. No es definitivo.
—Sí. El Parkinson se debe a la destrucción de la sustancia nigra en los ganglios basales. Pero el caso de Alí es obvio. Blanco y en botella… Todo depende de dónde sean los golpes. Un simple accidente de tráfico puede provocar desde cambio de personalidad a deterioro cognitivo… Mira: el año pasado tuvimos una paciente, Andrea: accidente en bici muy grave hace diez años, varios TAC… ¿Qué había?: empobrecimiento ideatorio y emocional. Clínicamente olía a orgánico. Al volver a estudiar la resonancia con exhaustividad se apreciaron daños axonales en varias áreas que explicaban los síntomas.
—Te juro que lo intento pero no me entero de ná. ¿Qué idioma habláis los facultativos? Hay que sacarse por lo menos un C1 pa pillar algo.
—Lo que quiero decir es que igual que un traumatismo grave, como el accidente de la niña, puede dar una imagen patológica años más tarde, imagínate entonces muchos traumatismos, o sea, golpes, en este caso, repetidos durante años.
—…
—Por eso me alegro de ver este tipo de películas. Es necesario que sepamos la verdad en cuestiones de salud. Y luego el que quiera matarse que se mate. Pero sepamos la verdad.
—¡Joder! Solo la NFL puede tapar estas cosas.
—América.
—América.