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jueves, 8 de enero de 2015

Inmejorable


Inmejorable
El niño cielo y Díptero impertinente

—Ring…, ring…, ring…
—Sí, ¿quién es?
—Buenos días, ¿hablo con don Hefesto Greco?
—Sí, ¿quién es?
—Le llamo de OVO, su servicio de telefonía que le va a ofrecer una oferta que no podrá rechazar.
—A ver, porque siempre…
—Verá, don Hefesto, en EMOSKI un pack de cerveza con 6 botellines ANSTEL le cuesta 2,45€. Nosotros le vendemos un pack de 5 por tan solo 1,80€. ¿Qué le parece?
—Bueno…, no sé… Pero ¿esto no es, o sea, tú has dicho que eres de OVO Telefonía?
—Sí. Entiendo. Señor Greco, nos estamos diversificando… Verá, es una oferta única. Y con la compra de dos packs le ofrecemos…
—Pero ¿hay oferta de mi teléfono?
—No, en este caso la oferta es de productos de…
—Entonces no me interesa, ¡eh!
—Veamos, don Hefesto, ¿usted necesita una rebaja en su cuota mensual?
—Sí, sí…
—Nos consta que ahora mismo está usted pagando 27€ más IVA. Si usted compra el pack de 5 cervezas por solo 1,80 cada mes, podemos hacerle un descuento de 2€ al mes durante un año, por lo que cada pack le saldría por -0,20€. Señor Greco, estaría usted pagando por Telefonía, 500 Mb de datos y un pack de 5 cervezas menos de lo que está usted pagando ahora.
—Eso ya está mejor. Y ¿todos los meses?
—Sí, señor. Pero le decía antes que si aún quiere disfrutar más de su descanso podemos ofrecerle 2 packs de 5 botellines para cuando vea los partidos de su equipo favorito, más un cepillo ergonómico multisensitivo para perros de regalo por tan solo 1,20€ más. ¿Qué le parece? ¿Le doy el alta en el servicio?
—Pero…, es que yo no tengo perro.
—¡Pero podría tenerlo, nunca se sabe! A lo mejor un familiar, un regalo… No sé si está al tanto pero las últimas estadísticas señalan que salimos a una mascota por cada dos personas, ¿qué le parece?, ¡quién lo diría! Yo misma le regalé el pack a mi marido y el cepillo a mi madre. ¡Se siente tan sola que una compañía es un tesoro!
—Bueno…, tengo prima…
—Y ahora, don Hefesto, por ser usted un cliente Gold le ofrecemos una oferta exclusiva a la que no todo el mundo puede acceder. Es el seguro de vida Gold Vida. Permítame que le explique básicamente las cláusulas de beneficio: usted percibirá…
—No, no. Espere. Yo ya tengo seguro de vida con mi hipoteca y…
—¡Estupendo!, pero déjeme decirle que usted si está pagándola con la hipoteca la cobertura es solo a la hipoteca.
—Ya, pero ¿para qué quiero más?
—¿Está trabajando, señor Greco?
—…
—Si usted está de baja más de 1 semana, el Seguro Gold Descanse le abona 7€ por cada día que usted no pueda ir a trabajar. Y si sobrepasa el mes cada día se incrementa en 1€.
—O sea, al octavo día me pagan 7€, y al noveno también y así hasta…
—Efectivamente. Es irrechazable. Pero eso no es todo. Nos consta que está usted casado. Su mujer percibiría 5000€ si su fallecimiento sucede yendo al trabajo, «in itinere».
—¡Joer! Lo que pasa es que yo voy en bus, no cojo coche…
—La cobertura cubre también un accidente de autobús en carretera o urbano. ¿Conoce la estadística?
—No…
—Hay más accidentes en autobús, señor Greco, que en avión. ¡Quién lo diría!
—Vaya.
—¿Le abro la póliza?
—Pero cuánto cuesta.
—Señor Greco, cobertura de baja laboral, accidente «in itinere» y un brazo extensible para el mando televisivo o para coger cualquier objeto, por supuesto de regalo, por la bajada de precio que ha roto el mercado: 11,25€. Le envío la póliza a su correo. Solo ha de abrirlo, contestar «Acepto», y reenviar.
—Es que no sé yo si…
—Y los tres primeros meses son gratis. No puede negarse, don Hefesto.
—Es que…
—¡Mmmm! Veo que es usted un hombre crítico, de los pies a la cabeza, y además inteligente. Si me concede un solo minuto se lo demostraré. Tenga en cuenta que ya sale ganando con el pack mensual…
—Bueno, pero un minuto ¡eh!
—Verá, OVO está trabajando en un nuevo servicio. Aún no ha salido al mercado pero, con-fi-den-cial-mente, lo hará para el próximo mes. Se trata de la experiencia Familia feliz. Suena bien, ¿verdad?
—…
—Le explico. El servicio le ofrece disponer de una familia durante tres días al año que usted elija y donde usted elija.
—Mmmm, no entiendo.
—Sabía que le iba a encantar. Supongamos que desearía pasar tres días de vacaciones inolvidables en un entorno paradisíaco, playas mágicas y noches de pasión. Se lo ofrecemos, señor Greco, con la compañía de una familia que usted elija.
—… Pero… si yo ya tengo familia. Si yo estoy casado.
—Por eso mismo… Imagine tener la posibilidad de modificar algún aspecto de su familia... Sé que lo está pensando, pero no lo diga, forma parte de su intimidad. No puedo entrar en más detalles, pero solo imagine que le ofrecemos esa posibilidad durante tres días mágicos.
—¡¡Que yo elija una familia!! ¿Cómo?
—Familia feliz dispone de un amplísimo abanico donde decidir. Hefesto, tú decides.
—…
—Intuyo que estás dudando. OVO ha pensado también en tu familia y le ofrece a tu mujer que durante esos tres días escoja entre fin de semana de retiro y descanso en el Monasterio de Silos o el Seminario de fin de semana Origen, desarrollo, evolución y muerte de agujeros negros en el continuo espacio-tiempo.
—Ah. Suena…, suena…
—No me diga más. Sus hijos disponen o bien del Parque temático de Danza ecuestre o bien del Parque temático Condensación y Criogenización en la Nueva Alta Cocina.
—…
—Lo sé. Hemos pensado en todo. Ya le dije que era una experiencia única.
—Ya veo…
—Puedo apuntarte para que seas el primero al que llamen el próximo mes… Hefesto, ¿quieres saber lo que es la felicidad?
Y desde la cocina, como una tragedia que amarga un mazapán, se desploma una voz.
—¡Festooooooooooo, cuelga atontao, que al plato le van a salir canas y a mí en el coño!

jueves, 30 de octubre de 2014

El nuevo juguete


El nuevo juguete
Díptero impertinente y El niño cielo

Mesa larga, roble, interfonos, pantalla.
Traje y corbata, maletín, barriga, afeitado al ras, colonia barata, papeles… Intenso, memorietas, sonrisa espléndida y tierna, muy ensayada:
—¡Buenos días, señores!
Sillas cómodas, piel.
Traje, corbata, reloj de oro, tres móviles, llaves del coche, barriga. Despreocupado, egódoxa.
—Ya estamos todos, Miguel Ángel. Ponnos al día.
—Enseguida, señor Fraguas. Organizo y empiezo.
Traje en dos colores, corbata con brillo, reloj bañado, dos móviles y una Tablet último modelo:
—Falta Félix, que está en la puerta. ¿Le hago pasar?
—Sí. Cuanto antes…, ¡que tengo la agenda que tira humo!
—¿Qué te dije, Miguel Ángel? ¡Trabajo hasta arriba lleva el señor Fraguas!
—Me hago cargo.
Por la puerta. A la silla. Vivaz, adivino, casi mágico, expeditivo, currela y resilente.
—Buenos días.
—¿Qué tal?
—Félix es nuestro Gestor de recursos.
—Excelente. Pues empezamos ya… Bueno, pues como le comenté a Agustín, que ya salió en el BOE en marzo, la nueva normativa ofrece la posibilidad de invertir en cursos de diseño de la mejora cualitativa. Nuestra oferta requiere mi visita, supervisión y organización durante un año formacional laboral, que mejora a los empleados, el rendimiento y la productividad, y tres años más de recopilación de datos informacionales directos de ordenación inclusiva, con el correspondiente título de Gestión Administrativo-Empresarial De Implementación Cualitativa, el GAEDIC.
—Brillante.
—Admirable presentación, Miguel Ángel. Señor Fraguas, ya se lo dije. Es lo último en inversión de mejora. Se está desarrollando en EEUU.
—Y más. Ahora mismo copamos y abarcamos Argentina, Croacia, Islas Feroe…, por poner ejemplos mundiales. La última empresa que visité ayer mismo para el cierre a 5 años aumentó su productividad de un 25% a un 85%, y manteniéndose. En breve no habrá empresa que no gestione a través del paradigma GAEDIC.
—Bueno, con su permiso, yo todavía no lo he entendido totalmente. ¿Puede especificar?
—Félix no le interrumpas.
—…
—No, no pasa nada. Sí… Las especificaciones no puedo desarrollarlas porque estaríamos aquí hasta las tres, y de hecho se desarrollan durante el curso que para eso está, pero puedo adelantar el formato si lo necesita.
—Lo necesito.
—Félix, por favor, que para eso está el curso.
—Es que el que lo tiene que procesar y transmitir a nuestros empleados, con lo que eso supone, soy yo. Si no me queda claro…
—Félix es un talento…, ¿cómo diría yo? ¡Es nuestro talento!
—Sí, es nuestro talento.
—Él vela por mis, nuestros intereses. Y lo hace bien, todo hay que decirlo. A cada cual lo suyo.
—A cada uno lo que merece.
—Sin embargo, Félix, recuerda mi agenda…
—Recuérdalo, Félix…
—Ya. Por supuesto que la recuerdo, señor Fraguas, pero… Yo solo…, en fin, que no lo he entendido. ¡O sí! Es que me ha parecido el mismo perro con distinto collar.
Traje y corbata, maletín, barriga, afeitado al ras, colonia barata, papeles… Intenso, memorieta, menos sonrisa y algo despreciable también.
—¿Cómo?
—No sé. A ver: hace siete años nos embarcamos en el Sistema de Administración Por Procesos Coyunturales, ¿lo conoce?
—Sí, lo recuerdo. No es nuestro, quede claro. Aquello fue un fracaso y se veía a la legua. Nosotros
—Ya pero quiero decir que la base era la inversión de recursos en Coyunturas. Fallos o debilidades, aciertos o fortalezas, coyuntura directiva, coyuntura deictiva y coyuntura trasplacional. ¿Lo recuerda usted también?
—Sí, sí. Ya le digo que
—Aquello no sirvió de nada. Quiero decir que, tras mucho tiempo dedicado y tal, no lo pusimos realmente en práctica y hace 1 año lo abandonamos. Además, luego cambiaron la legislación y
—Ya pero ahí no entramos nosotros que...
—Y quince años antes, ¡eh!, yo llevaba apenas dos años aquí, tuvimos la Ley de Procesos de Inventiva Proyectiva. Y esa sí era suya…
—Bueno, era nuestra pero yo no estaba allí por aquel entonces. Yo llegué en el...
—Da igual. Eso da igual. Aquello de la proyección de las Inteligencias y la direccionalidad con predatos y tal yo lo vi ya un bizcochito y mire dónde quedó.
—Pues, mire, Félix, lleva usted razón, lo admito. Aquello fue una desbandada de cuervos que nos dejó out, a nosotros y a EEUU y demás. Pero déjeme que le diga una cosa como estudioso del tema: la idea era buena, buenísima, pero hay circunstancias que ocurrieron, y ustedes saben a qué me refiero, que no permitieron al plan despegar.
—Claro.
—Y tan claro. Félix, como se suele decir, tú acababas de llegar, hombre.
—…
—Por cierto, caballeros, ya que esto se está alargando…, ¿nos tomamos un café?
—Ah, pues sí, vi una máquina en la puerta antes de llegar y dije luego cuando salga…
—No, no. De esa no. Espere.
Interfono. Botón.
—Suárez, tráigame el café en grano de mi despacho… ¡Este me lo traen de Manizales, Colombia! Y va con una máquina especial que
—Señor Fraguas, ¿dónde se lo dejo?
Café y máquina cromada brillantísima, ¡un espejo!
—Aquí, aquí encima. A ver, ¿cómo se ponía esto? Sí, era por aquí. No, esto no… A ver… Félix, ¿te acuerdas tú?
—Por supuesto. ¿Cuatro tazas?
—Si tú tomas entonces cuatro.
—Como le decía, Félix, las mejoras después de todos estos años de estudio son efectivas. Buscamos la eficiencia del empleado, de la gestión y la productividad.
—Productividad es eficiencia.
—No si no tiene usted cronogramas.
—¿Cómo?
Sonrisa espléndida y tierna, muy ensayada:
—Claro. Ya sabía yo que el nombre le iba a resultar interesante. Pero es un adelanto, no puedo profundizar mucho. En EEUU nos dimos cuenta de que el tiempo es oro.
—Oiga, eso lo sabe mi abuela.
—Déjale acabar, Félix.
—Félix, por favor, déjale acabar, a lo mejor aprendes algo.
—Gracias. Decía que el tiempo es un recurso muy valioso al que no prestamos suficiente atención. Creemos que más tiempo es mejor trabajo. Eso no es así.
—Ya lo sé. Aquí gestionamos el tiempo. Yo mismo me encargo.
—Sí, pero ¿en base a qué? ¡Eh!
—Pues nosotros
—¡Ahhhh, esa es la cosa! Para eso tiene usted los cronogramas. Y cada cronograma es un medidor, un dato, un indicador que nos permitirá hacer un balance final. Por ejemplo, ¿ustedes saben ya cuánto dedica cada empleado a su tarea? Y lo pregunto con exactitud matemática.
—Matemática, matemática no, es que
—Ahhh, ¿ves, Félix?
—Sí, ¿ves? ¿Es que no estudiaste matemáticas? Pues son para aplicarlas.
—O sea, hay que hacer un cronograma, un medidor del tiempo exacto de cada tarea de cada trabajador. Y ¿para qué exactamente?
—Para saber matemáticamente cómo rinden y si se puede mejorar su rendimiento.
—Ya veo. Quiere decir que si un empleado utiliza treinta minutos para descansar y almuerza, y le sobran once minutos, por ejemplo, ¿debo reducirle el tiempo de descanso que no utiliza? O, si necesitan ir a mear, ¿acaso hay un número determinado de meadas?
—¡¡Félix!!
—…
—Bueno, nosotros ofrecemos la captura de datos en base a una organización eficaz de recursos, entre ellos el tiempo, pero no vamos a decirle qué debe hacer usted con el empleado porque esas son decisiones internas, como usted comprenderá y nosotros no somos nadie para intervenir. Nosotros señalamos. Pero algo va pillando, ¿lo ve? Los estudios médicos y estadísticos determinan que, si una persona no bebe más de un vaso de agua en 4 horas, una sola meada de 39 segundos, +-5, es más que suficiente, lo cual además ayuda a mantener el control de esfínteres, que para la vejez es ideal. Y si van más veces ya es cosa de vicio. Y todo esto sin hablarle de las tres ces y las cinco emes.
—¿Las tres ces…? Ya… Bueno, señor Fraguas, yo creo que no necesito escuchar más y el señor Miguel Ángel tampoco está por la labor…
—…
—Así que yo creo que esto no sirve de nada, es otro programa engañabobos sacadineros vendehúmos. Podría poner mil ejemplos de esto en la vida diaria: telefonía, coches, electrodomésticos...
—Bueno, bueno, Félix. Es suficiente, que te aceleras.
—Eso, queeeeeee te pones como una moto y…
Ha perdido visión. Pero ha ganado resilencia.
—Yo solo doy mi opinión. Es para lo que me pedisteis que asistiera. «Escucha y danos tu opinión», y eso he hecho.
—Por supuesto, Félix, para eso te llamamos. Y ahora ya tomo yo la decisión. Me entiendes por dónde voy, ¿no?
Menos mágico, menos expeditivo, menos vivaz.
—Sí, sí, señor Fraguas.
Tres horas más tarde, cafetería El reducto.
—¿Qué pasa, Félix?
—Aquí andamos, y ¿tú qué?
—Limpiando, ya ves.
—Te veo un poco… abatible.
—Es que me ha llegao una carta con la nueva Normativa Tributaria de Implementos Estancos De Estimación Objetiva Directa.
—Y ¿eso?
—Lo mismo que los módulos aquellos de los 90, ¿te suenan?, pues con otro nombre. Total, a pagar más. ¿Te pongo un café?
—No, no, café no, que me va a indigestar hoy.
—Pues yo me voy a poner uno con tu permiso.
—No, hombre, Aristóteles, no te lo tomes, que te amarga. Saca para los dos un anisete, que hoy juega el Getafe. ¡Celebrémoslo!