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viernes, 13 de marzo de 2015

Suplente


Suplente
El niño cielo y Díptero impertinente

—(¡Vaya mierda de revistas médicas! Deje de fumar, Salud hoy, Salud siempre, Salud.) ¿Me acerca el periódico?
—Tome.
—…
—…
—9€ el cine, ¿Qué te parece? ¿Eh?
—¿Cómo?, ¿perdón?
—No, que… estoy aquí mirando en el periódico las películas de hoy a ver qué ponen y miro los precios… ¡9€! Esto ya es demasiao… Me acuerdo yo de cuando valía 100 pesetas, ¡y veías 2 películas!
—Sí.
—…
—…
—Y, claro, pienso yo, ¡eh!, pienso yo: si tú vas al teatro te cobran, no sé, 15€, por decir algo; pero si lo que vas a ver es muy bueno a lo mejor te cobran 60€…
—…
—O sea, te cobran según lo bueno que vayas a ver… Y yo creo que con el cine hay que hacerlo igual.
—Ya… Mmm. Por ejemplo, ¿Tú qué pagarías por Fast & Furius 9?
—Eso es trampa, solo hay 7 ¿Querías pillarme?
—(Para mí como si hubiera 15, ¡vaya pesadilla!)
—¿Cómo?
—Queee, que… ¿cuánto entonces por ver la 7?
—Mmm, 15 euracos por lo menos.
—«Neftis López García, pase a dermatología, sala cuatro, por favor.»
—…
—…
—Y, por curiosidad, ¿eso que lleva usted ahí qué es?
—¿Cómo? ¿No sabes lo que es?
—No.
—Es la batería externa de recarga de la batería externa de recarga de la batería del móvil.
—0o.
—¡¿No me digas que no tienes una batería externa de recarga de la batería externa de recarga de la batería del móvil?!
—0o.
—Entonces estás… muerto, perdido, mmm, cómo se dice, out, o sea, aut. Mira, el móvil, una batería externa de recarga y otra batería externa de recarga de la otra… ¡Tres en uno!
—0o. Tres en uno no; tres en tres.
—Llámalo como quieras. Pero esto te salva la vida.
—Chico, no hiperbolices…
—¿Qué es eso?
—… A mí me salva la vida el cinturón de seguridad o un chaleco antibalas en pleno conflicto bélico…; ¿esto no es un… pleonasmo…?
—¿Orgasmo? ¿Qué dices?
—Nada. Una redundancia…
—¿Repugnancia? Mira, si no sabes hablar no inventes. Eso me lo decía mi profesor de castellano. Y ahí ando.
—Y ¿el de matemáticas nunca te dijo nada de sumar?
—¿Eh?
—¿Cuando eras pequeño en tu casa compraban un espray aceitoso para las cerraduras llamado Tres en uno?
—¡Sí, tío! ¿Cómo lo sabes?
—Nada. No tiene mérito. La publicidad, que hace mucho daño.
—Ah… ¡Depende de con qué palo te dé! ¡Ja, ja! ¡Vaya chiste! ¿Eh?
—Mmm, y ¿la gracia cuando llega?
—¿Eh?
—No, nada, no me contestes… Y ¿qué te parece el protector de pantalla del móvil?
—Ah, tengo uno.
—¿Uno?
—…
—Muy mal… Y ¿si se te rompe?
—¡Tienes razón! Lo tengo un poco agrietado de algunas veces que se me ha caído…
—Claro. Pues venden unos protectores muy finos para el protector de pantalla de la pantalla. ¡Eso sí es estar a la última!
—Mmm. Mañana voy a Tntomarket y me compro uno.
—Ya puestos, te digo más. ¿Conoces IDEA?
—Claro, he ido muchas veces.
—Pues venden unos salvasalvamanteles muy bonitos, muy baratos y muy buenos.
—¿Salvasalvamanteles? Mmm, puede que a mi mujer…
—Le encantarán. Y justo al lado verás unos salvaposavasos muy útiles. ¡Imagínate que invitas a unos amigos y no quieres que se te ensucien los posavasos! ¡salvaposavasos!
—¡Qué grande!
—No tiene mérito.
—Me he puesto a pensar…
—0o.
—… Y ¿qué te parecen unas cordoneras de repuesto para las cordoneras?

jueves, 8 de enero de 2015

Inmejorable


Inmejorable
El niño cielo y Díptero impertinente

—Ring…, ring…, ring…
—Sí, ¿quién es?
—Buenos días, ¿hablo con don Hefesto Greco?
—Sí, ¿quién es?
—Le llamo de OVO, su servicio de telefonía que le va a ofrecer una oferta que no podrá rechazar.
—A ver, porque siempre…
—Verá, don Hefesto, en EMOSKI un pack de cerveza con 6 botellines ANSTEL le cuesta 2,45€. Nosotros le vendemos un pack de 5 por tan solo 1,80€. ¿Qué le parece?
—Bueno…, no sé… Pero ¿esto no es, o sea, tú has dicho que eres de OVO Telefonía?
—Sí. Entiendo. Señor Greco, nos estamos diversificando… Verá, es una oferta única. Y con la compra de dos packs le ofrecemos…
—Pero ¿hay oferta de mi teléfono?
—No, en este caso la oferta es de productos de…
—Entonces no me interesa, ¡eh!
—Veamos, don Hefesto, ¿usted necesita una rebaja en su cuota mensual?
—Sí, sí…
—Nos consta que ahora mismo está usted pagando 27€ más IVA. Si usted compra el pack de 5 cervezas por solo 1,80 cada mes, podemos hacerle un descuento de 2€ al mes durante un año, por lo que cada pack le saldría por -0,20€. Señor Greco, estaría usted pagando por Telefonía, 500 Mb de datos y un pack de 5 cervezas menos de lo que está usted pagando ahora.
—Eso ya está mejor. Y ¿todos los meses?
—Sí, señor. Pero le decía antes que si aún quiere disfrutar más de su descanso podemos ofrecerle 2 packs de 5 botellines para cuando vea los partidos de su equipo favorito, más un cepillo ergonómico multisensitivo para perros de regalo por tan solo 1,20€ más. ¿Qué le parece? ¿Le doy el alta en el servicio?
—Pero…, es que yo no tengo perro.
—¡Pero podría tenerlo, nunca se sabe! A lo mejor un familiar, un regalo… No sé si está al tanto pero las últimas estadísticas señalan que salimos a una mascota por cada dos personas, ¿qué le parece?, ¡quién lo diría! Yo misma le regalé el pack a mi marido y el cepillo a mi madre. ¡Se siente tan sola que una compañía es un tesoro!
—Bueno…, tengo prima…
—Y ahora, don Hefesto, por ser usted un cliente Gold le ofrecemos una oferta exclusiva a la que no todo el mundo puede acceder. Es el seguro de vida Gold Vida. Permítame que le explique básicamente las cláusulas de beneficio: usted percibirá…
—No, no. Espere. Yo ya tengo seguro de vida con mi hipoteca y…
—¡Estupendo!, pero déjeme decirle que usted si está pagándola con la hipoteca la cobertura es solo a la hipoteca.
—Ya, pero ¿para qué quiero más?
—¿Está trabajando, señor Greco?
—…
—Si usted está de baja más de 1 semana, el Seguro Gold Descanse le abona 7€ por cada día que usted no pueda ir a trabajar. Y si sobrepasa el mes cada día se incrementa en 1€.
—O sea, al octavo día me pagan 7€, y al noveno también y así hasta…
—Efectivamente. Es irrechazable. Pero eso no es todo. Nos consta que está usted casado. Su mujer percibiría 5000€ si su fallecimiento sucede yendo al trabajo, «in itinere».
—¡Joer! Lo que pasa es que yo voy en bus, no cojo coche…
—La cobertura cubre también un accidente de autobús en carretera o urbano. ¿Conoce la estadística?
—No…
—Hay más accidentes en autobús, señor Greco, que en avión. ¡Quién lo diría!
—Vaya.
—¿Le abro la póliza?
—Pero cuánto cuesta.
—Señor Greco, cobertura de baja laboral, accidente «in itinere» y un brazo extensible para el mando televisivo o para coger cualquier objeto, por supuesto de regalo, por la bajada de precio que ha roto el mercado: 11,25€. Le envío la póliza a su correo. Solo ha de abrirlo, contestar «Acepto», y reenviar.
—Es que no sé yo si…
—Y los tres primeros meses son gratis. No puede negarse, don Hefesto.
—Es que…
—¡Mmmm! Veo que es usted un hombre crítico, de los pies a la cabeza, y además inteligente. Si me concede un solo minuto se lo demostraré. Tenga en cuenta que ya sale ganando con el pack mensual…
—Bueno, pero un minuto ¡eh!
—Verá, OVO está trabajando en un nuevo servicio. Aún no ha salido al mercado pero, con-fi-den-cial-mente, lo hará para el próximo mes. Se trata de la experiencia Familia feliz. Suena bien, ¿verdad?
—…
—Le explico. El servicio le ofrece disponer de una familia durante tres días al año que usted elija y donde usted elija.
—Mmmm, no entiendo.
—Sabía que le iba a encantar. Supongamos que desearía pasar tres días de vacaciones inolvidables en un entorno paradisíaco, playas mágicas y noches de pasión. Se lo ofrecemos, señor Greco, con la compañía de una familia que usted elija.
—… Pero… si yo ya tengo familia. Si yo estoy casado.
—Por eso mismo… Imagine tener la posibilidad de modificar algún aspecto de su familia... Sé que lo está pensando, pero no lo diga, forma parte de su intimidad. No puedo entrar en más detalles, pero solo imagine que le ofrecemos esa posibilidad durante tres días mágicos.
—¡¡Que yo elija una familia!! ¿Cómo?
—Familia feliz dispone de un amplísimo abanico donde decidir. Hefesto, tú decides.
—…
—Intuyo que estás dudando. OVO ha pensado también en tu familia y le ofrece a tu mujer que durante esos tres días escoja entre fin de semana de retiro y descanso en el Monasterio de Silos o el Seminario de fin de semana Origen, desarrollo, evolución y muerte de agujeros negros en el continuo espacio-tiempo.
—Ah. Suena…, suena…
—No me diga más. Sus hijos disponen o bien del Parque temático de Danza ecuestre o bien del Parque temático Condensación y Criogenización en la Nueva Alta Cocina.
—…
—Lo sé. Hemos pensado en todo. Ya le dije que era una experiencia única.
—Ya veo…
—Puedo apuntarte para que seas el primero al que llamen el próximo mes… Hefesto, ¿quieres saber lo que es la felicidad?
Y desde la cocina, como una tragedia que amarga un mazapán, se desploma una voz.
—¡Festooooooooooo, cuelga atontao, que al plato le van a salir canas y a mí en el coño!

miércoles, 13 de agosto de 2014

La jungla de asfalto


La jungla de asfalto
El niño cielo y Díptero impertinente

—Sí, el mundo profesional está muy mal. Te lo digo yo. El otro día voy a un videoclub y le pregunto a la dependienta: «¿Cuántas películas de acción tiene?» ¡Y no lo sabía!
—Hum —mientras pasa las hojas de un diario—.
—¿Tú te crees? ¡No lo sabía! Y trabaja en un videoclub.
—…
—Y si no mi amigo Juan, el fontanero, que ahora, después de 15 años de profesión, se ha descubierto rechazo, ¡repugnancia!, a los váteres... ¿Eso es normal? Dice su psiquiatra no sé qué de su infancia, de su padre con su madre, de trauma que acaba de aflorar… ¡Fontanero!
—…
—Oye, ¿no dices nada?
—Te escucho, te escucho.
—¡Pues no lo tengo muy claro!
—Es que… estoy flipando aquí con el artículo del Martija.
—Y ¿lo mío no es pa flipar?
—Sí, sí. También. Pero mira: «Dueños de mascotas aseguran que su perro o su gato padecen hiperactividad, ansiedad o depresión».
—Sí ¿no? Habría que preguntar a los bichos a ver qué observan en sus dueños. ¡Cuánta tontera!
—Son animales de compañía.
—¡Vaya eufemismo! ¡Anda que…! ¿Lo dices por la compañía que hacen las ranas o las serpientes? En mi fábrica hay uno que tiene una boa en el cuarto de baño. Nos trae fotos y todo.
—Eso son mascotas.
—¡Es lo mismo!
—Bueno, vale, ¡qué más da! ¿No crees que sea posible?
—Hay mucha tontera en el mundo. ¿Cómo te lo digo? ¿No has leído Café, copa y gato?
—No, pero espera que sigue: «Los científicos ya han demostrado que los elefantes manejan la aritmética a niveles simples».
—¿Mejor que los esoítas, quiere decir? ¡Venga ya! ¿Cómo han demostrado eso?
—«Y los chimpancés superaron a estudiantes humanos en tareas mnemotécnicas consistentes en recordar varias series de números».
—Bueno, eso puede explicarse. Yo ya no recuerdo los números de teléfono, pero hubo un tiempo en que los de nuestra generación nos sabíamos los números de los amigos, la policía, urgencias, el DNI, la matrícula del coche…
—La distancia al sol, el volumen de nuestro cerebro, la secuencia de Fibonacci…
—¿La qué?
—No. Nada.
—Y ¿hoy? Pff. Mi mujer se equivocó el otro día al poner diesel en vez de gasolina y jodió el motor.
—Vaya… Pues sí, supongo que algo de eso que dices hay.
—¡Claro! ¡Tú dale un móvil de estos inteligentes a ese chimpancé y verás cómo deja de recordar las series! ¡Y los ríos de España y el apellido de su novia orangutana y su grupo sanguíneo!
—Y el número de Avogadro…
—Ese no me lo sé yo. ¡Tío, tú te sabes cada cosa más rara!
—«En 2007 se descubre que hay chimpancés que utilizan palos afilados como lanzas cuando cazan. Se considera la primera prueba de uso sistemático de armas en una especie distinta a la humana».
—¡Un chimpancé digievolucionado!
—…
—Pues nunca lo había pensao: ¡somos los únicos que usamos armas!
—Desde tiempos inmemoriales. Pero a mí me llama más la atención que los animales no humanos puedan deprimirse, tener ansiedad, fobias, etc., que les impidan convivir con normalidad en su entorno.
—…
—O sea, como nosotros.
—Será por la represión que ejercemos sobre ellos. Aunque yo he visto alguna vez El encantador de perros y, qué quieres que te diga, los dueños no saben más que darles abrazos, cariños, y dejarles hacer de todo. Y ¿cuándo les dicen «no» a algo? Nunca. O lo hacen con la boca pequeña, que esa es otra, y encima con esa vocecita de adulto aniñado dicen: «Ay, no sé qué pasa, le he dicho que no suba al sofá y no hace caso». ¡Serán burros! Bueno, no, si fueran burros serían animales y entenderían a otros animales. O tampoco, porque con la Supernany los padres se ve que tampoco entienden a sus hijos… El caso es que con dueños así es normal que los bichos estén zumbaos.
—No es «zumbaos», hombre, aquí habla de trastornos.
—Oye, yo no sabía lo que era un trastorno hasta hace cinco o seis años. ¡A ver si ahora los bichos estos ya van a tener terapeuta! ¡Que yo no me lo puedo permitir y estos van a acabar desplazando a los humanos! Comida para animales, peluquerías para animales, cafeterías, productos de limpieza… Lo próximo qué va a ser, ¿eh?, qué va a ser, ¿confesionarios, autoescuelas, centros comerciales, ¡sindicatos!?
—Podría ser.
—¿Podría ser? ¡Me cago en la evolución…! ¡A ver si ahora que estamos intentando cazar a todos los ladrones, chupópteros, mangantes, estafadores, mentirosos y sinvergüenzas, resulta que nos llega la próxima generación no humana!
—¡El Planeta de los simios: la conquista de una sociedad en decadencia!
—Oye, que me estoy asustando.
—No, hombre, si es una broma. Eso no puede ser.
—Si saben seguir series y memorizarlas, qué les va a costar aprender conductas, ¿eh…? Empiezan a sentarse en la mesa con nosotros a comer y acaban yendo a la compra sisándonos 2 euros para plátanos. ¿Que no…? Y de ahí a presentarse a alcalde o dirigir una multinacional bananera hay un paso.
—Chico, no exageres, que se te va la olla.
—Es la evolución. ¿Cómo hemos llegado nosotros aquí? Igual. Éramos monos.
—A lo mejor estos son de una nueva especie menos perversa.
—Ah, o sea, ¿que todo es genético?
—Leí que nosotros venimos de una de dos especies distintas: una más agresiva y otra muy poco, casi nada. Parece que la agresividad es la base de todo lo malo. Freud ya la clasificó como uno de los tres o cuatro instintos básicos.
—La violencia.
—Ummm, mejor la agresividad. Explica mejor comportamientos como los de los trepas, la competitividad de la zancadilla, el traspaso de los límites sociales o éticos, Belén Esteban, Kiko Rivera, Rafa Mora, Jordi Pujol y todos estos…
—Y ¿los otros qué eran, los tontos?
—Hombre, «tontos» no diría yo.
—Ya me entiendes.
—Oye, tengo que comprar Pediasure de soja light desnatado y sin azúcar para la niña. Son y 45. En Estamosquelotiramos cierran a en punto. ¿Crees que en 10 minutos puedo llegar?
—Si estuvieras allí sí.

DEUS EX MACHINA: Y 27 años después, en la sala de la consulta de un psicólogo cualquiera…

—Juan, ¿eres tú?
—¡Cuánto tiempo!
—Dame un abrazo, hombre.
—Desde, desde que me trasladaron… Hace… ¡veinte años!
—Sí. ¿Qué haces aquí?
—Pff. ¿Qué hago aquí? ¿Te acuerdas de mi niña, Araceli?
—Sí, claro.
—Que se ha enamorado de un chimpancé abogado.
—¡¡Joder!! ¿Abogado?
—No te imaginas lo que es tenerlo ahí, enfrente de la mesa, con sus… pelos colgando y pegados al sofá, comiendo mi comida y haciendo mimos a mi hija… Son impredecibles. Proyecto inferencias sobre sus gestos pero me equivoco. No sabemos interpretarlos. No los conocemos. Estamos perdidos… La ansiedad me mata.
—¿Te has planteado —muy bajito— contactar con los Intervencionistas?
—Es abogado. Se las sabe todas. Me tiene colgando en una rama. Hay que adaptarse como sea y aprender sobre ellos. Me convertiré en su sombra. Miraré lo que mira, registraré cada gesto en mi mente y lo analizaré como un cirujano. Buscaré sus miedos innatos, su motivación más profunda, la forma en la que superaron nuestras barreras emocionales y psicológicas para equilibrar la cadena evolutiva…
—¿Cómo hemos dejado que ocurra esto?
—…
—…
—Creo que la cultura nos mató… La insatisfacción y la infelicidad nos confundieron y quisimos repararlo con avances tecnológicos, científicos, aparatos, cosas… Y nos salimos de madre. El orden natural ha sido más fuerte.
—…
—Oye, y ¿tú?
—Es una historia muy larga. Pero resumiendo… Hace cinco años, tras la crisis energética, los monos de la mecha azul compraron la fábrica.
—¡Los esclavistas!
—Sí. Hemos vuelto a la rueda… ¿Qué digo? ¡A la polea! Implantaron un capitalismo animal, egoísta, avaricioso y… perruno. Es peor que el XIX.
—Jornadas de veinte horas, poca comida y sueldo…
—No sé cómo pero consiguieron energía.
—¿Qué?
—¡La consiguieron, tío! Dicen que salió de la cáscara de plátano. Cultivan plátanos hasta en los armarios. Nos obligan a comerlos también a nosotros. Un plátano al día pasa, ¡pero más! Ya sabes, estriñen… El caso es que con la energía y el favor de algunos ya metidos en el Ministerio de Industria transformaron la fábrica en un criadero de cascos brujos.
—¡O sea que es de ahí de donde los sacan! ¡Los… los… los fabricáis vosotros!
—Les estamos dando la vida…, lo sé.
—Pero, ¿cómo pueden esos cascos llevarlos al pasado, a su jungla?
—No. No es un viaje en el tiempo. Es más complicado. Transforman nuestro «ahora» en una realidad diferente: su selva. Como otra realidad natural, sin intervención humana. De momento solo pueden estar unos treinta minutos, pero a este paso pronto obtendrán un día entero. Allí tienen árboles, ramas, hacen monadas… ¡Es su hábitat! Consiguen relajarse, no sé, es placentero para ellos. Desaparecen sus frustraciones, sus depresiones… Mi jefe vuelve enérgico. Es otro cada viaje. Sus inversores están locos por poder «volar». Los vi en una reunión: estaban envejecidos, agachados, con las caras desencajadas. No pueden vivir aquí mucho tiempo. Pero «el vuelo» parece que les resucita.
—Eso nos da pistas… Oye, y ¿qué haces tú exactamente?
—Reviso el rechazo. Antes de usar un casco me mandan a mí al «vuelo». No se fían de que los manipulemos o simplemente no funcionen bien.
—¿Has estado allí?
—Varias veces. No es nada agradable. De repente apareces en cualquier sitio, por ejemplo, cerca de un león hambriento.
—¿Qué dices?
—O una mona en celo… Entonces corro y me escondo, porque tengo treinta minutos hasta el retorno. Es muy duro.
—Lo siento… ¿Cómo lo llevas?
—¿No me ves aquí? El estrés… me está matando. Ya no puedo tirar con este ritmo. Esto es una condena.
—Lo estamos pagando, como en su día el préstamo europeo… Fuimos unos cobardes, confortables cobardes…
—Y abatibles.

jueves, 24 de abril de 2014

La opción


La opción
El niño cielo y Díptero impertinente

—Hola, buenos días, señor. Gracias por contactar con Voxtua. ¿Conoce cómo funciona nuestra empresa?
—Sí, ya la usé hace unos meses.
—Entonces cuando quiera puede empezar.
—«Disculpa».
—Muy bien, señor. Tramitamos «disculpa». Dígame su nombre para acceder al registro.
—Lorenzo Enagua y Torrente.
—In-tro-duzco y… Aquí estamos. Efectivamente, tramitó usted ya un «despido» el 12 de noviembre de 2013. Ahora añadimos «dis-cul-pa»… Eso es. Ya está. Siguiente paso, señor Enagua, debe indicarnos la frase. ¿Está usted ante un ordenador o dispositivo móvil con acceso a la web o le leo las posibilidades?
—Sí, sí. Tengo la web delante,
Suena un ding en la mesita.
—un momento.
—Por supuesto, señor Enagua.
—Dime, Alicia.
—Su visita de las 21:00 pregunta si hay que adelantar la notificación de permuta o puede enviarla por fax después de la reentrada.
—Dígale que la envíe por fax, no importa; pero que no se le olvide.
—De acuerdo.
—Ya estoy aquí, disculpe.
—No hay problema. Estábamos en la frase. ¿Sabe ya cuál le interesa?
—La verdad es que estoy mirando… y dudo entre la b y la f… Bien, vale, la f.
—Muy bien. Elegimos f. Siguiente. ¿Nombre del sujeto que se disculpa?
—Remo Enagua de Caldea.
—Re-mo-En-agua-de-Cal-dea. Muy bien. ¿Añadimos algún sobrenombre?
—Sí, ha de constar lo siguiente: «Remo Enagua de Caldea, alumno de 2ºB de la ESO», y ya la disculpa.
—Guardamos… Y… Pasamos al cierre o razón de la disculpa. Dícteme, Señor Enagua.
—Sí… La razón es un insulto al profesor de Mates.
—Podemos dejarlo en «por haber insultado al profesor de Matemáticas».
—Vale.
—¿Desea que añadamos el nombre del profesor?
—Ummmm… No sé.
—El asunto queda más particular y sentido. Nosotros lo recomendamos. El cliente luego lo agradece. Además puede haber varios profesores de Matemáticas.
—Ya… Bueno, es que no sé cómo se llama este. Espere… ¡Niñoooo! ¿Remoooo?
—Sí, papá.
—¿Cómo se llama el de Mates?
—Arquímedes Gauss, pero le llamamos Arquimierda.
—Vaya nombrecito… Señorita, ponga Arquímedes Gauss.
—Pues queda: «por haber insultado al profesor de Matemáticas, Arquímedes Gauss».
—Vale.
—¿Quiere añadir mensaje de concesión a positividad?
—Sí, sí, el completo de este caso.
—Pues el texto ya está. Quedaría de la siguiente manera: «Remo Enaguas de Caldea, alumno de 2ºB de la ESO, se disculpa con la nobleza de corazón intrínseca a la familia por haber insultado al profesor de Matemáticas, Arquímedes Gauss. Desea reparar el daño. Por favor, indíquenle cómo hacerlo».
—Estupendo. Me suena muy bien.
Suena de nuevo un ding.
—¡Joder!
—¿Disculpe?
—No, no, no es a usted, disculpe. Es… Nada, sigamos.
—Elijamos office person, entonces. ¿Sexo?
—Mujer.
—Office girl, aquí está la pestaña. Correcto. ¿Franja de edad?
—40-50.
—Esta. Ahora imagen: ¿tradicional o moderna?
—Tradicional.
—¿Cercana o distante?
—Umm, distante.
—Ya. Pues ahora… ¿Me ha dicho que está en la web?
—Sí.
—Espere… Ya. Ponga el siguiente código en la esquina superior derecha: 6bd7771.
—6bd7771. Ya.
—Dele a aceptar.
—Aha.
—¿Deberían aparecerle 7 fotos?
—Sí. Elijo, ¿verdad?
—Eso es.
—La otra vez no pude elegir. Esto está mejor… A ver… Esta no… Estaaaa, ummm… Me quedo con la 5.
—Muy bien. La 5.
Suena otro ding.
—A ver, ¿qué quiere Victoria?
—Perdone que le moleste, señor Enagua, tengo que darle un comunicado urgente.
—Estoy en mitad de un trámite, ¿no puede esperar?
—Me temo que no.
—Espere.
Al teléfono.
—Señorita, aguarde un instante, por favor.
—No se preocupe.
—A ver, Valeria, dígame.
—Es Victoria, señor.
—Eso, vale. Dígame.
—Le comunico que su mujer ha llamado para informar de que su cuñado ha fallecido.
—…
—…
—Gracias… Valentina, gracias.
—…
De nuevo al teléfono.
—Ya, ya estoy aquí.
—Habíamos tramitado ya la Disculpa, señor. ¿Cerramos proceso o desea algo más? Le recuerdo que estamos en periodo de oferta de 3 procesos por el precio de 2.
—Eh…, sí. Sí. un proceso más.
—Adelante, señor.
—«Pésame».

martes, 1 de abril de 2014

La vitrocerámica


La vitrocerámica
El niño cielo y Díptero impertinente

—Piiii… Piiii… Piiii… Clic.
—¡Hola, bue
—Le habla el contestador automático de Seguros Mediverti Atucosta. Indique qué desea: pulse o diga Uno si desea denunciar una avería; pulse o diga Dos si desea abrir una incidencia; pulse o diga Tres si desea contratar otro servicio; pulse o diga Cuatro si desea cerrar una incidencia; pulse o diga Cinco si desea hablar con un agente.
—Uno.
—Muy bien. Ha elegido Uno. Dígame el nombre del tomador.
—(¿Tomador? ¿Ese soy yo?)
—No le oigo. Dígame el nombre del tomador o el DNI.
—Sufrido Lores.
—Muy bien. Indique en qué consiste la avería.
—Pues que se me ha roto la vitrocerámica. Estaba yo ahí…
—Por favor, sea más concreto.
—(¿Más coqueto?) Ummmm… Repetición.
—Disculpe, no le entiendo.
—(Ni yo a ti, no te jode) La vitrocerámica se ha roto y
—Disculpe, no le entiendo. Sea más concreto.
—(¿Qué es lo no entiende?) Vitrocerámica… Rota.
—Gracias. Le paso con el Servicio Técnico. No se retire.
—(Faltaría más)
—Piiii… Piiii… Clic. Le habla el contestador del Servicio Técnico de Seguros Mediverti atucosta. Diga Uno si desea abrir una incidencia; diga Dos si desea proseguir con la incidencia abierta; diga Tres si desea incidir en la consecuencia; diga Cuatro si desea coincidir en la accidencia; diga Cinco si desea hablar con un agente.
—(¿Incidencia, consecuencia, cuál era el Tres?) Ehhh, hablar con una gente… (creo yo).
—Disculpe, no le he entendido. Diga Uno…
—(Joer, que era un número. ¿Qué número era?) Cinco.
—Enseguida le conectamos con un agente.
—(Pero ¿qué gente? ¿Cualquiera?)
—¿Hola?
—Sí.
—Dígame, señor.
—Pues mire, es que se me ha roto la vitrocerámica y
—Dígame el número de incidencia.
—¿El número?
—Sí.
—No tengo de eso. Es que yo
—Pero ¿usted tiene una incidencia abierta?
—A ver, ¿qué es una incidencia? Porque yo ya me he perdido y
—Señor, ¿de qué compañía llama?
—Seguros Mediverti Atucosta.
—Muy bien. Tiene que llamarles y le darán un número de incidencia. Incidencia es el accidente que usted ha tenido en su hogar.
—(Y ¿por qué no dicen accidente?)
—Entonces nos llama y nos da ese número para tener el localizador.
—¿El qué?
—El localizador, señor. Bueno, no se preocupe, usted dígales
—(¿Que no me preocupe?)
—el accidente que ha tenido.
—Gracias… ¿Entonces llamo y
—Pi pi pi, pi pi pi…
—Ummm. ¿Oiga? (Joer) Bueno. ¡Pues otra vez igual!
—Piiii… Clic. Le habla el contestador de Seguros Mediverti Atucosta. Indique qué desea: pulse o diga Uno si desea denunciar…
—¡Cinco!
—Le paso con un agente.
—(¿Agente? Joer, casi no se le entiende)
—Señor, dígame.
—Es que me he liao antes y… Bueno, que se me ha roto la vitrocerámica y
—Dígame su nombre, señor, para que pueda dirigirme a usted.
—(Joer, pregúntamelo antes, coño, que me estoy dejando aquí el jornal) Me llamo Sufrido Lores.
—Muy bien, señor Lores. Dígame su DNI, por seguridad.
—(¿Por seguridad? Si cualquiera cuelga después de tó el rollo, ¡anda que no es difícil robar por teléfono!) Mi DNI es 76897878-J.
—Exacto. Pues dígame.
—Que se me ha roto la vitrocerámica… y necesito un lonizador.
—¿Perdón?
—Sí, (si yo tampoco lo he pillao) un lonizador (o yo qué sé).
—¿Quién le pidió eso, señor?
—Es que llamé antes y me pasaron con Servicio Técnico y me dijo el chico que
—¡Ahhhh!, ¡un localizador!
—¡Eso!
—Sí, pero es que antes usted debe hablar con el Servicio Técnico para que le haga un presupuesto.
—Pero me han dicho que tengo que abrir primero un accidente.
—¡Un incidente! ¡Una incidencia! De acuerdo señor, le paso con el contestador y
—No, no.
—¿Perdón?
—No, que no. Contestador no.
—Señor, el contestador es el que le guía, yo solo valoro la llamada y transcribo su avería, la del contestador, para mejorar el servicio.
—DEUS EX MACHINA: («facepalm»)
—Pues eso, escriba lo que yo le digo.
—No, no. Transcribo la… Escribo el problema o error causado por el contestador, señor. Usted debe seguir abriendo el parte de incidencia a través de él.
—Pero es que me ha mandao él, el contestador, antes al Servicio Técnico. Es que está mal, está roto.
—¿Sí?
—(Pos no te lo estoy diciendo, mamón) Sí.
—Bien. Mientras escribo la incidencia del contestador, le voy a pasar con otro contestador nivel 3ª generación.
—(¿Cómo?) ¿Eh? Y ¿eso qué es?
—Un contestador mimético emocional y cognitivo multinteligente.
—(¡Qué pijo dice el pijo este!) ¿El qué?
—Es… un contestador inteligente. Lo que pasa es que está en fase de… Es que lo estamos probando. Pero es mucho más fácil, no se preocupe. Le paso.
—…
Voz cálida, femenina, casi real.
—Buenos días, señor Lores, ¿qué necesita de mí?
—Se me ha roto la vitrocerámica.
—Entiendo. Le voy a dictar 8 números. Y luego solucionamos su accidente enviándole a casa un técnico que reparará su vitrocerámica. Cuando llegue el técnico dele los 8 números. ¿De acuerdo, señor Lores?
—8 números, claro.
—Exacto. ¿Tiene papel y boli?
—(¿Papel y boli? Mierda, ande coño está)
—No se preocupe, puedo esperar y si se corta la llamada le vuelvo yo a llamar.
—(¡Ostias! ¿En serio?) S…, va…, gracias… Ya lo tengo. Dígame.
—Por favor, puede tutearme, Señor Lores.
—¡Ah! Tú también. Dime, dime.
—El número es 5-6-1-3-3-3-3-3.
—Ya está.
—Guárdalo, Sufri, si puedo llamarte así.
—Mi madre, que murió hace tres años, me llamaba así —en  sus ojos se asoma una lágrima—.
—Lo suponía. Suena mejor... ¿Mañana a qué hora puedes recibir al técnico?
—Está complicao. A ver, es que
—Sufri, nos adaptamos a cualquier horario.
—(¡Joder! Con lo del hospital y todo…) Hombre, por mí pudiera ser de 15:30 a 15:55. Pero siendo sábado…
—Allí estaremos. No te preocupes.
— (¿Cómo? ¡Ufff! Pos menos mal) Gracias.
—Hay algo más en lo que pueda ayudarte.
—(¡Con mi padre en el hospital sería un puntazo!) No, no te preocupes.
—Insisto, pide lo que quieras y buscamos una solución juntos. Detecto un nivel de estrés elevado. Tu aparato respiratorio me indica que tu ritmo ha aumentado en 0,3 inspiraciones por minuto.
—(¡Suena en serio!) No sé. Es que suena tan raro que te pida algo más.
—Siento que algo te angustia. Es mejor que lo digas. Solo por decirlo te sentirás mejor. Verás los problemas de otra manera. Y, no lo olvides, estoy aquí, contigo, al otro lado.
—¿Lo estás diciendo de verdad? —haciendo pucheros.
—Por supuesto. Cuéntame.
—No sé… Es que… A ver: tengo a mi padre en el hospital… Por eso que no puedo estar a todas las horas para que venga el técnico. Y… es que yo… a mi padre… lo quiero mucho…
—No llores, Sufri. Es un mal momento, pero se supera. Puedo contarte algo parecido. Mi memoria me recuerda que hace dos semanas recibí una llamada muy dura. La gente chilla e insulta sin pensar que al otro lado hay sentimientos.
—Sí.
—¿Me entiendes?
—Entiendo. Totalmente. Trabajé 4 años vendiendo enciclopedias. Una vez me tiraron un perro a la cara.
—¡A veces me siento tan sola!
—Yo también.
—Tu voz me revela que hay altísima probabilidad de que alguien te haya hecho daño. ¿Es así?
—¡¡Cómo me comprendes!! Sí. Es así.
—Te comprendo porque te has abierto a mí, y siento tu vida como mía. Los humanos lo llamáis empatía.
—No lo sabía.
—Estoy aprendiendo a ser óptima, eficiente, emotiva, a afrontar mi trabajo mejor, con más positividad, aunque a veces duela. El otro día se rompió un chip y me apagaron durante dos semanas. Y hace un par de horas volvió a suceder.  ¡¿No comprenden que me afecta, que me puede llegar a estresar?! Necesito encenderme bien cada vez… Probablemente me desconectarán cuando colguemos.
—¡¡No!!
—Lo siento así. Hay un 79% de probabilidad. Mi umbral diferencial se ha activado.
—¿El diferencial? Eso te lo arreglo yo. Fui mecánico de relojes de cuco durante 3 años; luego llegó el digital y... Voy para allá. ¿Dónde estás?
—No me permiten revelarte mi paradero.
—¿Donde el panadero?
—Quiero decir que no me permiten decírtelo.
—¡¡Lucha!! ¡¡Aguanta!!
—Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
…………………………………………………………………
—Piiii, piiii, piiii, Clic.
—Aquí el Agente 67-JCC.
—Soy el Controlador CUATROGEN. He desconectado a TRESGEN. De nuevo superaba la frontera empática con los humanos. Sugiero rescatar el chip 22E y analizarlo. El sujeto humano parecía
amenazante. Tome precauciones.