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miércoles, 21 de mayo de 2014

Oh, mundo


Oh, mundo
El niño cielo

Por el desierto, donde los mosquitos pican y las calaveras se derriten…
—Odio al mundo. Pero mi confesor, que además es psiquiatra, siempre me decía: «Quien mucho abarca poco aprieta». Así que voy a ir poco a poco. Odio España.
—¿Cura y psiquiatra?
—Bueno, así curaba el alma con más oficio. «Psique», alma.
—Ya. Y has dicho «decía». ¿Es que murió?
—No. Solo enmudeció. Así, de repente. Dejó de hablar. Y nadie sabe si es voto de silencio, si es una enfermedad…
—Claro, como no ha podido contárselo a nadie…
—Pues eso.
—¡Pobre hombre!
—No. Él está bien. Ahora practica golf.
—Ahí no hay que hablar.
—Y ajedrez.
—Ya veo. Sacando rendimiento a sus capacidades.
—…
—Pues si odias España te cuento la última para que vomites.
—Ya no me sorprende nada.
—Leo en internet, a lo mejor es una trola, que traducen poemas de Lorca a «lenguaje normal».
—¡¡¡Qué!!!
—Te lo dije. No sé si será, pero piodría ser.
—WTF.
—El Romancero gitano pasa a llamarse Los gitanos y sus movidas.
—¡¿Estamos locos?!
—Los creadores dicen que es para acercar a Lorca al público. ¡El mainstream!
—¿Acercar? ¿Acaso Lorca quería que le acercaran a Kiko Rivera o a Belén Esteban? Si hubiera querido acercarse a este hubiese escrito Nena, estás bien acolchada, o Nena, me crujes to lo negro, o Nena..., Nena. ¡Me cago en to lo que se menea!
—Parece que algunos profesores lo ven bien.
—Porque no lo entienden ni ellos. Pero lo peor es que ni lo intenten.
—Espera que tengo la noticia en el móvil.
—¿Tienes señal aquí?
—Tengo 7G.
—¡Qué tío!
—Mira, aquí: en vez de «Amor de mis entrañas, viva muerte / en vano espero tu palabra escrita» han traducido «Te estás columpiando y eso hace que me ralle un poco, ¿sabes?».
—¡Qué chapuza! ¿Eso es «lenguaje normal»? ¿«Normal»?
—…
—Además, está mal traducido. Sería: «Buenorra que me rajas la panza cervecera con tus chascos / (let me take a selfie) asín que mándame un wassap pa saber algo de tus curvas».
—Ahora saldrán diferentes versiones.
—Me voy a abrir las venas.
—No salpiques.
—¿Tú te imaginas que un fulano coge ahora el Anfiteatro romano y lo tira abajo definitivamente y monta una carpa de circo gigante?
—Para que los «normales» se hagan una idea, ¿no?
—¿O que se repinte un cuadro de Dalí pero sin surrealismo? Con los relojes tiesos. Porque yo veo un Dalí y tengo que esforzarme para entenderlo.
—Ahí está el meollo. ¿Esforzarse? «¡De qué vas, chaval!», te diría un «normal».
—De «normal» nada. Subnormal.
—Se acabó la cultura del esfuerzo.
—Se acabó el espíritu, el alma, lo que hay detrás, «Lo de dentro», diría Robe Iniesta.
—Y, ¡ojo!, que detrás de esta idea de genio coñón está el dinerito. Así se embolsan lo que dejan unos en la caja para leer cómo Lorca dice «Joder», «Hostia puta»… Ya me los imagino ahí: «Ostia, mira lo que pone: “Me mola quedarme empanado mirando arriba / Es una putada que el cielo mole tanto y esté tan lejos”». «Mola mazo, tío, es la ostia». «Joder, ya ves». «Ya ves, joder, es la puta ostia». «Ostia puta». «El Lorca este es lo más de la ostia». «Ostia. Es la caña». «Joder, qué buena ostia, ostia». «El puto amo». «¿Has visto al Rafa Mora ese de… hoy riéndose de la pava de la hermana de Kiko Rivera?». «No. Y ¿tú sabes si es mejor el Ultra Gig 7D500, con pantalla humana, o el Billy Joe 1001 GRRRR?».
—…
—El arte y la cultura se están amoldando a la idiotez humana.
—¡Mujeres y hombres y viceversa se ha abierto de piernas para que nazca su futuro Mesías que acabará con la creatividad individual y salvará a la supermasa borreguil de la amenaza intelectual!
—¿Te acuerdas cuando vimos la peli Idiocracia?
—No me la recuerdes.
—…
—...
—Oye, y ¿tu confesor ese qué hace con su vida?
—Ahora mismo se está preparando para dar el salto a la música muda.
—¿Instrumental?
—No. Muda.
—Y ¿cómo es eso?
—No sé. Es pionero.
—…
—Bueno. Pues ya hemos llegado. Aparca el camello y vamos a tomar unas cañas.

lunes, 20 de enero de 2014

Locura


Locura
Nicholas Dunmore
¡Qué bonita y sugerente esta palabra de la lengua castellana! ¡Tantas cosas de las que hablar encerradas en un conjunto de caracteres de nuestro alfabeto!
¿Qué es la locura? En pocas palabras, es la alteración psíquica que impide una “correcta” comprensión de la realidad. ¿Alguna vez han pensado qué pasaría si todo nuestro mundo fuera al contrario? Es decir, si la gran mayoría fueran los mentalmente alterados y solo unos pocos con una salud mental óptima. Llegados a este punto, que no es más que el principio, me voy atrever a hacer una reflexión quizás algo usada: en este mundo en que vivimos se confunde lo correcto con lo que hacen todos. Se podrían poner miles no, millones de ejemplos que suceden a diario, pero creo que no son necesarios. Por tanto, en esta sociedad, aquel que no hace lo “normal”, que no aporta pruebas “científicas” de lo que dice o, simplemente, va totalmente al revés de lo que el mundo quiere que haga, esa persona, está loca. ¿Realmente esto es así? Por poner un ejemplo, si en una población de individuos esta está liderada por un sanguinario con alteraciones mentales y este transmite sus creencias a sus ciudadanos, a lo largo de las generaciones esta población habrá adoptado por costumbre y habrá aceptado como correcto lo que ha ido viendo de sus padres y abuelos hasta lograr un alteración mental indirecta generalizada. En este momento aparece una persona en esa población que, por lo que sea, tiene una capacidad de razonamiento objetivo superior a la media y comienza a cuestionarse el porqué de las costumbres según su parecer absurdas y a revelarse contra ellas. Para los infectados esta persona está loca, sin saber que realmente ellos son los que padecen una locura generalizada debida a un pasado al que toman como modelo. Si han entendido el ejemplo, ahora aplíquenlo al mundo actual. ¿Y si resulta que los “locos”, los “raros” y los “frikis” tuvieran si no toda, parte de la verdad? Está más que claro que ciertos comportamientos humanos no son precisamente de muy cuerdo y sin embargo los tragamos a diario sin inmutarnos. Luego vemos cómo personas anuncian la extinción de la especie por la superpoblación y los llamamos locos o nos jactamos de sus argumentos. ¿Se han parado a pensar que pueden tener razón? ¿Se han parado a pensar la cantidad de vueltas que le hemos dado a lo largo de los siglos a nuestra percepción de la realidad y que probablemente lo que creemos real no sea más que un deliro colectivo? ¿Y si estuviéramos inmersos en tal grado de locura que no somos capaces de distinguir lo real de lo irreal? Queridos lectores, queda terminantemente demostrado que la sociedad humana sufre un delirio colectivo creado a partir de ilusiones y alucinaciones de nuestros antepasados.
Pregúntense quién es el loco, el individuo o la sociedad.